05/04/2023
¿…y todavía lo preguntas?
El negocio de Judas es un tema oscuro y por eso el tinte de la gráfica de hoy.
Todos tenemos un precio. Mi papá, que era vendedor, siempre me decía que todos somos vendedores. Y tenía razón, pero también, si todos somos vendedores, todos somos compradores. Y así como hay que saber vender, hay que saber comprar.
Judas no vendió a Jesús, Judas vendió su propia alma por treinta monedas y el precio de esas treinta monedas lo sigue pagando.
Cuando compramos o vendemos algo, pagamos un precio y me refiero al precio que viene como consecuencia. Como cuando compramos una casa lejos de la ciudad por respirar aire puro y para ir a nuestro trabajo debemos madrugar y viajar muchos kilómetros, para luego regresar de noche cuando haya bajado el tráfico. Pues bien, ese es un alto precio por tener una casa donde no se vive.
Entre el leguaje de ventas, también se dice que “todo se vende”, hasta el silencio. Y habemos muchos, que sin que nos compren, vendemos… como la indiferencia. Vendemos “el no decir nada y no hacer nada”, a cambio de tranquilidad, pero por eso habrá que pagar un precio y no será bajo.
Todos tenemos un precio, el nuestro es la sangre de Jesús. Lamentablemente no lo valoramos y por una baratija estamos vendiendo la riqueza de nuestra alma.