05/11/2021
PARA UN LÍDER JOVEN
(1 Timoteo 1)
Pablo conoció al joven Timoteo en Listra y lo invitó a unirse a su equipo misionero (Hechos 16:1-5). Ésta fórmula de asociar jóvenes con personas de experiencia sigue siendo útil, pues, todos se benefician. Así, después de un entrenamiento requerido, el joven líder fue asignado para pastorear las congregaciones de Éfeso. Pero, al saber que estaba rodeado de muchos problemas, Pablo le escribe para animarlo y darle instrucciones acerca de cómo debe conducirse. En este capítulo Pablo aborda tres áreas ministeriales, pero, lo más sobresaliente es su preocupación personal por su joven colaborador.
Frenar las falsas doctrinas: “Como te rogué que te quedases en Éfeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina” (1:3). “La mejor forma de tratar el error es presentar la verdad” (DTG, 461). Para corregir las falsas doctrinas, debemos contrastarlas con la auténtica fe sobre la cual estamos edificados: “Ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que EDIFICACIÓN DE DIOS que es por fe” (1:4).
En seguida Pablo expresa su inmensa gratitud por la misericordia de Dios manifestada en el Plan de Salvación: “Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio” (1:12). Pablo toma como ejemplo su propia historia para ilustrar la misericordia de Dios hacia el pecador. En su vida pasada Pablo fue un perseguidor, pero cuando la gracia lo alcanzó, el otrora perseguidor, no solo fue perdonado, sino aún, colocado en el ministerio. De esta manera su llamado ilustra lo que Dios hace en la vida de cada creyente, especialmente, sabiendo que todos somos llamados a ser ministros del Cristo resucitado.
Finalmente, Pablo explica el motivo de las instrucciones: “Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que conforme a las profecías que se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia, manteniendo la fe y buena conciencia, desechando la cual naufragaron en cuanto a la fe algunos” (1:18-19). Notemos como Pablo expresa su preocupación como un verdadero padre espiritual de Timoteo. Desea que se cumpla el ideal que Dios tiene para él, que no pierda el ánimo, que se mantenga firme cuando otros naufragan. Pues, Pablo sabe que quien enseña y corrige debe primero cuidarse a sí mismo.