13/09/2024
*Una nueva administración*
“Donde esté su tesoro, allí estarán también los deseos de su corazón”.
Lucas 12:34.
*LECTURA DEL DÍA: LUCAS 12*
Cuando el corazón de Dios es trasplantado al nuestro, cambia de administración, nuestra perspectiva y toda nuestra visión de futuro, nuestra forma de decidir, actuar y pensar están ahora bajo una nueva dirección. La vida deja de ser “aquí y ahora” y tenemos conciencia, entendemos la trascendencia que tiene cada cosa que decidamos y hagamos.
La forma en que administras tus bienes, tu dinero, tus finanzas en general, revela dónde está tu corazón, si amas a Dios o no. Alguien dijo que, si quieres saber cuál es tu condición espiritual, debes revisar tus estados de cuenta, porque ellos revelan las prioridades que tenemos. Y no está muy lejos de la verdad, porque Jesús identificó el enlace del amor, con el dinero, dijo que no podemos amar las riquezas y amarlo a Él al mismo tiempo, porque amaremos a uno y aborreceremos al otro.
Si amas a Dios, estás dispuesto a dar lo que a Él le corresponde, pero no solo dinero, sino todo. Es algo que te nace hacer, que no te cuesta. Puedes dar sin amar, para que te admiren o quitarte a alguien de encima dándole lo que pide, aunque no lo ames, pero no puedes amar a Dios sin darle tu vida entera. Si te enfocas en el aquí y ahora te aferrarás a lo que tienes porque aún no tienes el corazón de Jesús, pero si te enfocas en la eternidad te puedes despojar de todo lo que tienes y entregárselo para que Él sea quien lo dirija.
Las prioridades que hay en tu vida, revelan en dónde está tu corazón, no solamente en lo económico sino a nivel de madurez cristiana. Si todo tu tiempo lo dedicas a cosas o personas que no te edifican, que te dañan, o cosas que no son malas ni pecaminosas, pero que simplemente te desenfocan de tu propósito y de las cosas que Dios ama, aún no amas a Dios. Lo que haces con tu tiempo te revela a quién le pertenece tu corazón.
Desde la más insignificante hasta la más trascendental, todas las decisiones que tomas para administrar tus asuntos, revelan tu amor a Dios o tu rechazo e indiferencia. Cuando amas a Dios, tomas las decisiones correctas, aunque nadie te vea, por muy difícil que parezca y aunque nadie te entienda ni apoye, porque tu intención es honrarlo en todo. Cuando lo amas, estás dispuesto a sacrificar tus sueños y deseos personales para alinearlos a lo que sabes que Dios quiere de ti.