08/12/2017
El Apóstol de Jesucristo se presenta en la Iglesia de Santa Ana, CA
08 de diciembre de 2017
“Dios no os quiso dejar solos, Él tenía un hermoso plan para vosotros: Plan de bendición, plan de crecimiento, plan de multiplicación, plan de expansión por todo el mundo. Y entonces volteó a ver a su hermano para que vaya al frente de vosotros. Herencia que su hermano recibe de Dios”.
Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín. Santa Ana, CA, USA. 08 Diciembre 2017
Santa Ana, California, USA (Berea Internacional).— La Iglesia del Dios Vivo, Columna y Baluarte de la Verdad: La Luz del Mundo en Santa Ana, CA, recibió la bendición de que, en este día de bendición y por la voluntad e inspiración del Alto Dios, el Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García, se presentara en esta casa de oración a dar gracias a Dios y a elevar una plegaria al Señor. A su llegada, fue recibido con grande júbilo y espiritualidad por cada uno de los hermanos que se reunieron en este lugar para adorar y alabar al Señor. El Apóstol de Señor, al tomar su ministerio expresó: “¡Yo estaré con vosotros hasta mi último aliento! ¡Gloria a Dios en las alturas y paz a los hombres de buena voluntad que hoy seguimos gozando de esta hermosa bendición!
Es un tiempo que su hermano ha deseado recordar, no lo celebró con toda la Iglesia porque a Dios le plació manifestar la elección de esta Nueva Era el 14 de diciembre; pero yo quise venir a doblar mis rodillas ante aquel que me habló; porque fue un día como hoy, alrededor de las dos o las tres de la mañana, cuando su hermano desconsolado y viéndose solo, clamaba por consuelo; pero yo no conocía los secretos de Dios; yo no conocía los misterios ocultos, escondidos en lo más profundo de nuestro Dios; pero Dios sí los conocía.
Hoy por esto quise venir a este lugar, porque este lugar es casa de Dios y puerta del cielo, aquí se congregan un grupo de almas de hijos de Dios y hacen que en este momento se sienta la presencia de Dios…. Recuerdo que fue aquí desde donde tu hermano salió, porque, aunque yo me despedí de vosotros y les dije que me iba a Guadalajara y que ya no me iban a volver a ver porque yo estaría al pendiente del Siervo de Dios; vosotros con dolor aquí también me despedisteis, sabiendo que la situación material del apóstol Samuel se mostraba grave cada día más y más.
Recordar aquel acontecimiento trae a su hermano un profundo dolor, pero también una hermosa alegría; porque, aunque desconocíamos el misterio de Dios y sus propósitos, ahora sabemos que esto fue un hecho real; Dios tenía en su misericordia, en su bondad, y en lo más profundo de su secreto este misterio que, posteriormente, lo manifestó a su Iglesia. Hoy puedo decir cómo la Iglesia lo recibió, como Él quiso, porque Él fue quien me dio esta palabra: Yo los voy a unir como un solo hombre para que ellos te reciban. Hoy no lo menciono porque dude o porque haya incertidumbre; sino que lo hago con alegría para recordar aquel momento y sé que Dios ha hecho esa obra verdaderamente en vosotros.
Entonces, no solamente tengo que agradecerle yo solo a Dios, también vosotros tenéis que agradecerle a Dios; porque Dios no os quiso dejar solos, Él tenía un hermoso plan para vosotros: Plan de bendición, plan de crecimiento, plan de multiplicación, plan de expansión por todo el mundo. Y entonces volteó a ver a su hermano para que vaya al frente de vosotros. Herencia que su hermano recibe de Dios…
La elección de Dios no se transmite de persona a persona, la palabra de Dios da testimonio de lo que es su elección. La elección de Dios no se hereda de padres a hijos; sino que viene conforme a la voluntad de Dios. No es por ser simiente de un apóstol, sino porque el Señor, desde antes de los tiempos ya lo había diseñado, ya lo había planeado; ya había dispuesto Dios en su corazón darle esa bendición a una simiente de un apóstol…. La palabra de los Siervo de Dios refleja fielmente la voluntad de Dios […].
El Señor diseña, desde antes de la fundación del mundo, cómo iba a ser su Iglesia a través de los tiempos, ya tiene todo perfectamente planeado hasta el día que su hijo venga por su Iglesia... La lámpara de Israel no radica en una persona, ¡la lámpara de Israel es Jehová! ¡La lámpara de Israel es Dios! ¡El sol de justicia que alumbra permanente en su Iglesia! Lo hace a través de la elección conforme a su voluntad […]. Los Siervos de Dios respetan la voluntad de Dios […].
Que el Señor hubiera recogido al apóstol Samuel Joaquín fue doloroso para todos nosotros, era nuestro padre, el hombre que nos había guiado por cincuenta años, era nuestro maestro; nos amaba, nos protegía; quien nos enseñó siempre a esperar en nuestro Dios, en no desesperar ni sentir incertidumbre… “Sois hijos de Dios y seréis bendecidos, y seréis engrandecidos, y seréis multiplicados”. ¡Bendita palabra profética que oímos de él!... En aquel momento, cuando él durmió esta carne se llenaba de dolor, mas nuestro espíritu estaba tranquilo, porque sabíamos que estábamos en la mano de Dios, porque no éramos un pueblo común […].
Misterio oculto que el hombre no sabía, pero aquel 8 de diciembre del año 2014, Dios le revela a su hermano en aquel dolor, en aquella soledad, escuché su voz: ¿POR QUÉ ME PIDES CONSUELO? SI TÚ HAS DE CONSOLAR A MI PUEBLO… NAASÓN, TÚ ESTARÁS AL FRENTE DE ESTE PUEBLO. No solamente Dios me da este llamamiento, sino que me hace esa hermosa promesa: Y SI HOY VES ESTE PUEBLO GRANDE, YO LO VOY A MULTIPLICAR… Aquel 14 de diciembre de 2014, hubo un hecho maravilloso, Dios empezó a entrar en cada uno de los corazones, como Él lo había prometido; y cada mente y cada corazón que tiene gustos, deseos, pensamientos propios; experimentó un convencimiento total en todo el mundo donde la Iglesia tiene presencia; Dios selló el corazón de sus hijos: ¡NAASÓN ES MI ELEGIDO!... ¡Dios me ha llenado de alegría, Dios me ha entregado a vosotros y vosotros sois míos en el Señor! […].
Después de elevar su oración de acción de gracias y de adoración a Dios, el Apóstol del Señor expresó: “Agradezco a Dios todas las bendiciones que me ha permitido; comprometiéndome delante de Él toda mi vida, a seguir sirviendo a su pueblo… Me voy contento y feliz por lo que Dios me ha permitido; y no me queda otra cosa más que decirte: ¡Tened fe y confianza, Dios seguirá con nosotros! ¡Firmes y adelante huestes de la fe!
“Unidos porque la Iglesia Merece lo Mejor”