28/05/2026
24 Mas Joab y Abisai siguieron a Abner; y se puso el sol cuando llegaron al collado de Amma, que está delante de Gía, junto al camino del desierto de Gabaón. 25 Y se juntaron los hijos de Benjamín en pos de Abner, formando un solo ejército; e hicieron alto en la cumbre del collado. 26 Y Abner dio voces a Joab, diciendo: ¿Consumirá la espada perpetuamente? ¿No sabes tú que el final será amargura? ¿Hasta cuándo no dirás al pueblo que se vuelva de perseguir a sus hermanos? 27 Y Joab respondió: Vive Dios, que si no hubieses hablado, el pueblo hubiera dejado de seguir a sus hermanos desde esta mañana. 28 Entonces Joab tocó el cuerno, y todo el pueblo se detuvo, y no persiguió más a los de Israel, ni peleó más.
2 Samuel 2:24-28
Alguien debe dar el primer paso!
En este pasaje contemplamos las dolorosas consecuencias de la ambición, la venganza y la división entre hermanos del mismo pueblo. Abner había provocado un conflicto innecesario al resistirse al propósito de Dios revelado en David como rey legítimo de Israel. El orgullo humano siempre termina produciendo amargura, derramamiento de sangre y sufrimiento. Sin embargo, en medio de la tensión, llegó el momento en que alguien tuvo que detener la espada. Aunque Joab estaba herido por la muerte de Asael, escuchó el llamado y puso fin a la persecución.
La Escritura nos recuerda que la reconciliación requiere humildad y dominio propio. El pecado inclina el corazón humano a justificar el resentimiento y prolongar las contiendas, pero Dios llama a Su pueblo a procurar la paz. La unidad del pueblo del pacto era más importante que los deseos personales de venganza.
Desde una perspectiva reformada, este texto también apunta al evangelio. La humanidad entera estaba enemistada con Dios por causa del pecado, incapaz de reconciliarse por sí misma. Pero Dios, en Su gracia soberana, tomó la iniciativa enviando a Cristo para hacer la paz mediante Su cruz. Así también, el creyente debe reflejar el carácter de Cristo, dando pasos hacia la reconciliación, perdonando y buscando la unidad dentro de la familia y de la iglesia. Donde reina Cristo, la espada debe callar y la paz debe prevalecer.
Paz de Cristo!
JLMM