12/10/2025
Ministerio Carcelario “Acordaos de los Presos”
Pastor Jaime David Trejo M.
Tel: 334 823 6722 | WhatsApp: 452 143 5796 | Correo: [email protected]
Apreciable pastor:
Mi nombre es Jaime David Trejo Murillo, nací el 5 de noviembre de 1971. Desde mi juventud el Señor me llamó a servirle en la obra, comenzando en la Iglesia Bautista Fundamental de Guadalajara como asistente de pastor en ministerios infantiles y juveniles. Cabe señalar que fui maestro escuela dominical del misionero Gregorio Murillo qué fue a Colombia, de Juan Robles que está en Panamá, del pastor Alberto Murillo en Zapopan Jalisco, de Guillermo Avilés que se encuentra en Autlán Jalisco, del pastor Apolonio Vega que está en San Blas Nayarid, también colaboré con el pastor Juan Padilla de la Capilla Jalisco, de igual manera ocupando los mismos ministerios. En obediencia a Su llamado, he procurado mantenerme firme y constante en la predicación del Evangelio, tanto en el ministerio carcelario como en diversas áreas de servicio cristiano.
Por el año de 1993 fui impactado por la cita de Hebreos 13:3 que dice: “Acordaos de los presos”. Entonces oré al Señor pidiéndole que me mostrara Su voluntad al respecto y, en un culto de oración en la Iglesia Bautista Fundamental de Guadalajara —donde servía como asistente de pastor encargado de ministerios infantiles y de jóvenes—, un hermano pidió a la iglesia que oráramos para que se autorizara predicar en el Preventivo de Puente Grande, Jalisco. Dios respondió y nos concedió el paso para entrar a ese lugar a ganar almas y predicar.
En 1995 el Señor me envió a la ciudad de Uruapan, Michoacán, y en 1996 abrió la puerta para entrar al CeReSo de Uruapan, donde por Su gracia me he mantenido constante hasta el día de hoy.
Actualmente, semana con semana, los días lunes y viernes seguimos entrando a predicar la Palabra en el área de nuevo ingreso y en los dormitorios de castigo. La iglesia en la cárcel permanece activa todos los días de la semana gracias al apoyo de seis diáconos — mismos internos que el Señor ha levantado—, y con gozo celebramos bautismos y la Cena del Señor dentro del penal.
Durante estos años, muchos de los internos que recibieron a Cristo hoy son miembros activos en iglesias locales; algunos, al salir, han regresado a sus comunidades y estados llevando el mensaje del Evangelio. Otros han iniciado misiones, algunos más han levantado centros de rehabilitación cristianos, fruto visible del amor de Dios que transforma vidas.
Asimismo, en el tiempo que el Señor nos ha tenido en Uruapan, de manera paralela al ministerio carcelario hemos estado activos en diversas áreas: atendiendo clubes bíblicos, organizando campañas de evangelización, y con gran gozo puedo mencionar que el Señor nos permitió hace años ser pioneros en la traducción y distribución de un folleto con el plan de salvación del español al purépecha, llevando el Evangelio al corazón de nuestra gente indígena.
Más recientemente, el Señor nos ha abierto la puerta para visitar Zirimícuaro, una localidad cercana a Uruapan, donde compartimos la Palabra con un grupo de nueve personas. Nuestra oración y misión es evangelizar a toda la comunidad y, si es la voluntad de Dios, levantar allí una congregación.
Siguiendo el ejemplo del apóstol Pablo, quien dijo: “Ni comimos de balde el pan de nadie; antes con trabajo y fatiga, trabajamos de noche y de día, para no ser gravosos a ninguno de vosotros” (2 Tesalonicenses 3:8), me he sostenido durante todos estos años principalmente con el oficio de plomería y electricidad, el cual el Señor me permitió aprender y ejercer para cubrir mis necesidades y al mismo tiempo mantener el ministerio en pie sin ser carga a nadie.
Sin embargo, desde septiembre de 2023 he enfrentado una dura prueba en mi salud: mis riñones dejaron de funcionar y debo someterme a hemodiálisis dos veces por semana. Esto ha limitado mis fuerzas y mis recursos, dificultando continuar el ministerio como antes.
Por ello, recurro en el nombre de nuestro Señor Jesucristo para solicitarle que considere incluirme en su plan de apoyo misionero. Su respaldo no solo me permitirá seguir entrando al penal y predicando en comunidades como Zirimícuaro, sino que también será parte del fruto eterno de las almas que cada semana son alcanzadas con el Evangelio.
Que el Señor le bendiga y le recompense abundantemente.
Con gratitud en Cristo,
Pastor Jaime David Trejo M.
Ministerio Carcelario “Acordaos de los Presos”
Pastor Jaime David Trejo M.
Tel: 334 823 6722 | WhatsApp: 452 143 5796 | Correo: [email protected]
Apreciable pastor:
Mi nombre es Jaime David Trejo Murillo, nací el 5 de noviembre de 1971. Desde mi juventud el Señor me llamó a servirle en la obra, comenzando en la Iglesia Bautista Fundamental de Guadalajara como asistente de pastor en ministerios infantiles y juveniles. Cabe señalar que fui maestro escuela dominical del misionero Gregorio Murillo qué fue a Colombia, de Juan Robles que está en Panamá, del pastor Alberto Murillo en Zapopan Jalisco, de Guillermo Avilés que se encuentra en Autlán Jalisco, del pastor Apolonio Vega que está en San Blas Nayarid, también colaboré con el pastor Juan Padilla de la Capilla Jalisco, de igual manera ocupando los mismos ministerios. En obediencia a Su llamado, he procurado mantenerme firme y constante en la predicación del Evangelio, tanto en el ministerio carcelario como en diversas áreas de servicio cristiano.
Por el año de 1993 fui impactado por la cita de Hebreos 13:3 que dice: “Acordaos de los presos”. Entonces oré al Señor pidiéndole que me mostrara Su voluntad al respecto y, en un culto de oración en la Iglesia Bautista Fundamental de Guadalajara —donde servía como asistente de pastor encargado de ministerios infantiles y de jóvenes—, un hermano pidió a la iglesia que oráramos para que se autorizara predicar en el Preventivo de Puente Grande, Jalisco. Dios respondió y nos concedió el paso para entrar a ese lugar a ganar almas y predicar.
En 1995 el Señor me envió a la ciudad de Uruapan, Michoacán, y en 1996 abrió la puerta para entrar al CeReSo de Uruapan, donde por Su gracia me he mantenido constante hasta el día de hoy.
Actualmente, semana con semana, los días lunes y viernes seguimos entrando a predicar la Palabra en el área de nuevo ingreso y en los dormitorios de castigo. La iglesia en la cárcel permanece activa todos los días de la semana gracias al apoyo de seis diáconos — mismos internos que el Señor ha levantado—, y con gozo celebramos bautismos y la Cena del Señor dentro del penal.
Durante estos años, muchos de los internos que recibieron a Cristo hoy son miembros activos en iglesias locales; algunos, al salir, han regresado a sus comunidades y estados llevando el mensaje del Evangelio. Otros han iniciado misiones, algunos más han levantado centros de rehabilitación cristianos, fruto visible del amor de Dios que transforma vidas.
Asimismo, en el tiempo que el Señor nos ha tenido en Uruapan, de manera paralela al ministerio carcelario hemos estado activos en diversas áreas: atendiendo clubes bíblicos, organizando campañas de evangelización, y con gran gozo puedo mencionar que el Señor nos permitió hace años ser pioneros en la traducción y distribución de un folleto con el plan de salvación del español al purépecha, llevando el Evangelio al corazón de nuestra gente indígena.
Más recientemente, el Señor nos ha abierto la puerta para visitar Zirimícuaro, una localidad cercana a Uruapan, donde compartimos la Palabra con un grupo de nueve personas. Nuestra oración y misión es evangelizar a toda la comunidad y, si es la voluntad de Dios, levantar allí una congregación.
Siguiendo el ejemplo del apóstol Pablo, quien dijo: “Ni comimos de balde el pan de nadie; antes con trabajo y fatiga, trabajamos de noche y de día, para no ser gravosos a ninguno de vosotros” (2 Tesalonicenses 3:8), me he sostenido durante todos estos años principalmente con el oficio de plomería y electricidad, el cual el Señor me permitió aprender y ejercer para cubrir mis necesidades y al mismo tiempo mantener el ministerio en pie sin ser carga a nadie.
Sin embargo, desde septiembre de 2023 he enfrentado una dura prueba en mi salud: mis riñones dejaron de funcionar y debo someterme a hemodiálisis dos veces por semana. Esto ha limitado mis fuerzas y mis recursos, dificultando continuar el ministerio como antes.
Por ello, recurro en el nombre de nuestro Señor Jesucristo para solicitarle que considere incluirme en su plan de apoyo misionero. Su respaldo no solo me permitirá seguir entrando al penal y predicando en comunidades como Zirimícuaro, sino que también será parte del fruto eterno de las almas que cada semana son alcanzadas con el Evangelio.
Que el Señor le bendiga y le recompense abundantemente.
Con gratitud en Cristo,
Pastor Jaime David Trejo M.