20/10/2025
CAMPAÑA IGLESIAS SANAS
Devocional
SEMANA 7 | DÍA 50
ESPIRITUALMENTE FUERTES PARA LA GLORIA DE DIOS
Firmes para la Gloria de Dios
"Paz sea a los hermanos, y amor con fe, de parte de Dios Padre y del Señor Jesucristo. La gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo con amor incorruptible." Efesios 6:23-24
Al terminar esta carta a los efesios, en su mensaje final, el apóstol Pablo se despide con una oración, y en ella solicita que los discípulos sean bendecidos con las tres grandes cualidades de la vida cristiana: paz, amor y gracia. Estas tres virtudes son esenciales para vivir firmes para la gloria de Dios. Iglesias sanas para la Gloria de Dios, necesitan sobresalir en la paz, amor con fe y la gracia, pero estas virtudes solo vienen como regalos de Dios Padre y del Señor Jesucristo.
Es nuestra tarea diaria, vivir en la búsqueda de estas cualidades, que nos ayudan a ser transformados, a servir en los ministerios, guardar la unidad de la iglesia, sanar nuestras relaciones y proclamar el evangelio, aprendemos a estar firmes en el evangelio de nuestro Señor Jesucristo.
Nos mantenemos firmes para la gloria de Dios, porque disfrutamos de la paz con Dios y esto produce la paz de Dios en nuestros corazones. La firmeza en la vida cristiana no se basa en nuestras fuerzas, sino en una realidad espiritual profunda: tenemos paz con Dios. Esta paz no es la simple ausencia de conflictos, sino una reconciliación plena lograda por medio de Cristo. Al saber que ya no somos enemigos de Dios, nuestros corazones se llenan de la paz de Dios, esa que sobrepasa todo entendimiento. Cuando el alma descansa en esa paz, puede permanecer firme ante cualquier tormenta. No tememos el futuro, no nos abruma el pasado, porque estamos seguros en la comunión con nuestro Padre celestial.
Nos mantenemos firmes porque disfrutamos del amor de Dios que produce amor hacia nuestros hermanos. El amor de Dios es inagotable, fiel y transformador. No es un sentimiento pasajero, sino una entrega constante que se manifestó plenamente en la cruz. Al experimentar este amor, nuestros corazones son renovados y capacitados para amar a los demás, especialmente a nuestros hermanos en la fe. Permanecer firmes en el amor significa rechazar el egoísmo y abrazar la comunión. Nos mantenemos de pie cuando decidimos perdonar, servir y cuidar a otros, porque el amor de Dios que fue derramado en nuestros corazones nos capacita para amarnos unos a otros.
Nos mantenemos firmes porque disfrutamos de la gracia de Dios que nos da valor en las batallas de la vida. La gracia no solo nos salva, sino que nos fortalece. Es ese favor inmerecido que nos capacita para luchar las batallas diarias con valor y esperanza. Las pruebas no desaparecen, pero la gracia de Dios nos da el poder para enfrentarlas con una perspectiva celestial. No caminamos solos ni peleamos en nuestras propias fuerzas. La gracia nos recuerda que todo lo que somos y logramos es por la obra de Dios en nosotros. Esa verdad nos ancla y nos mantiene firmes, incluso en medio del sufrimiento.
Somos desafiados a amar a Cristo con amor incorruptible. Pablo termina su carta a los efesios con una bendición para todos los que aman a Jesús con amor incorruptible. Este es un amor que no se desvanece, que no depende de las circunstancias, que no se contamina con intereses personales. Es un amor puro, constante, leal. Es el tipo de amor que Dios merece y que debemos cultivar. El llamado es a amar al Señor con todo el corazón, sin reservas, sin condiciones, con fidelidad hasta el final. A través de nuestra comunión con Dios sigamos buscando su paz, su amor y su gracia. y alentémonos unos a otros a permanecer firmes para la gloria de Dios, firmemente arraigados en lo que el Señor ha hecho por nosotros y nos ha dado al hacernos su pueblo. Que nuestro amor por el Señor sea incorruptible, fiel y constante, hasta el día en que lo veamos cara a cara. Amén.
Reflexiona:
1. ¿Estás amando a Cristo con un amor incorruptible?
2. ¿Estás disfrutando de su paz, su amor y su gracia cada día?
3. ¿Cómo estas dando a otros, la gracia y amor que has recibido?
4. ¿Quieres sanar para edificar una iglesia sana?