30/10/2017
LA LEALTAD... MAS QUE PALABRAS!!
El diccionario de la lengua española define lealtad como sentimiento de respeto y fidelidad a los propios principios morales, a los compromisos establecidos o hacia alguien. Una persona es considerada como leal en el momento que es incapaz de traicionar o engañar, actúa con respeto y fidelidad a sus principios morales, a sus compromisos o hacia la persona que lo ayuda, protege o mantiene.
Consideramos que la lealtad esta ligada a la fidelidad de una manera profunda y directa. Se considera una persona fiel cuando es firme y constante en sus afectos, ideas, obligaciones y cumple con sus compromisos y/o promesas hacia alguien o algo. La fidelidad es la virtud para dar cumplimiento a una promesa. Cuando dos personas se casan se prometen fidelidad. Se trata de un acuerdo que implica una serie de responsabilidades y que no debería ser violado por ninguna de las partes. Prometer es un compromiso ya que se decide qué es lo que se va a hacer en un futuro incierto.
La fidelidad se encuentra relacionada con la confianza y la incondicionalidad hacia una persona mientras que la lealtad es el seguimiento acérrimo de una causa. La lealtad es el resultado de una decisión tomada con la mente racional, mientras que la fidelidad es una visión asumida desde el corazón. Cuando una persona asume un proyecto de cualquier índole, se considera leal cuando es capaz de mantener su integración a esa causa hasta que lo considere necesario y en una circunstancia determinada decida tomar por otro camino.
La fidelidad se hace manifiesta desde el corazón, se entrega a una causa o relación con el alma, asumiendo todas las consecuencias sin titubear. La persona fiel siempre está presente, asumiendo las decisiones aún cuando esta totalmente de acuerdo, pero su confianza está por encima de las adversidades de la vida.
Es posible que leales hayan muchos, pero fieles no son tantos, porque para tener esta cualidad humana, la fidelidad, hay que tener sobre todo un corazón noble, justo, desinteresado y agradecido, lo cual desgraciadamente es muy escaso en los seres humanos.
¡La persona leal actúa con la razón y el fiel con el corazón!
Puedes ser leal pero no fiel, porque crees en la causa pero no en la persona. Por supuesto lo ideal es ser fiel y leal. Una persona es leal a la causa del matrimonio, pero infiel a su pareja. La fidelidad tiene que ver con el corazón. La lealtad tiene que ver con la razón.
Dios mismo lo primero que pide es fidelidad, pide el corazón primero, y luego la razón se acomoda. La fidelidad tiene que ver con la expresión del amor. La lealtad tiene que ver con lo legal (de hecho es la raíz etimológica de lealtad). Cuando se es fiel a alguien se le ama y se está dispuesto a perdonar errores y defectos creyendo en que tales cosas se superarán. El leal al ver los errores y defectos los confronta con respeto pero demandando ajustes para caminar en lo correcto (legal).
La fidelidad tiene que ver con promesas. La lealtad tiene que ver con acuerdos. El marido y sus esposa prometen fidelidad hasta que la muerte los separe, eso no quiere decir que siempre estarán de acuerdo. La fidelidad tiene que ver con sometimiento. La lealtad tiene que ver con aprobación.
Aunque no te sometas a alguien puedes seguir haciendo lo que te enseñó como causa. El leal sigue haciendo la tarea, pero el fiel nunca hablará mal de aquel a quien es fiel, y mucho menos, hará algo que de alguna manera dañe, denigre, o cuestione a esa persona.
Judas actuó contra Jesús, y su alta traición le costó su propia vida. Y su lealtad no fue la causa del evangelio, sino el dinero. A Jesús le vemos decir: Que se haga su voluntad, y por la causa del evangelio se despojó de todo derecho.
Cuando el Espíritu vino sobre Amasai, expresó lealtad a David (1Crónicas 12.18), en cambio, cuando Satanás entró en Judas, conspiró en contra de Jesús para entregarle. La lealtad procede de Dios, mientras que la traición del in****no. La lealtad es un valor asociadada con la nobleza del corazón. La fidelidad es una postura del corazón para mantenerse a favor de alguien aún en tiempos difíciles. Podríamos decir que la lealtad se asocia con una fidelidad inquebrantable. Jonatán era leal y fiel a David, aún en los momentos más difíciles y peligrosos el corazón de Jonatán paso la prueba de la traición cuando su propio padre decidió matar a David.
La lealtad une la fuerza, inteligencia, poder, hacia una causa; la fidelidad une los corazones para cumplir un propósito. La lealtad permite la unidad del cuerpo de Cristo, nos hace fuertes porque caminamos hacia un mismo sentido. La fidelidad nos hace vivir la experiencia de amarnos y protegernos los unos con los otros. Por esto es tan importante ser leales al Reino de Dios y fieles a Jesucristo, leales al proyecto que Dios nos ha llamado, pero fieles al liderazgo bajo el cual el Padre nos ha puesto.
LA BASE DE LA LEALTAD
Jehú fue ungido por el profeta Eliseo para ser rey en Israel, fue comisionado por Dios para derribar la causa del rey Acab y toda la hechicería que había introducido en el palacio. Cualquier persona asociada con Acab debería ser eliminada. Jehú se encuentra con su amigo Jonadab (2Reyes 10.15–16) y le dice: ¿Es recto tu corazón, como el mío es recto con el tuyo? Una pregunta incómoda para las personas que no conocen lealtad, pero sencilla de responder para las personas que han aprendido a ser leales. Jonadab le contestó: ¡Lo es! La respuesta inmediata de Jehú valida la lealtad manifestada por su amigo: Pues que lo es, dame la mano. Y él le dio la mano. Luego lo hizo subir consigo en el carro, y le dijo: Ven conmigo, y verás mi celo por Jehová. Lo pusieron, pues, en su carro. ¡Esto es un ejemplo hermoso de lealtad!
Vemos otro gran ejemplo de lealtad y fidelidad en Ruth: Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada; así me haga Jehová, y aun me añada, que sólo la muerte hará separación entre nosotras dos (Rut 1.16-17). La lealtad y fidelidad permanecen al lado del otro mientras que caminan en la autopista de la vida, es valorar lo que la otra persona valora, perseguir lo que el otro persigue, pelear por lo que el otro pelea.
La lealtad esta basada en una relación que ha sido probada. Cuando a través del tiempo las personas han sido probadas y son confiables, desinteresadas, propicias, dadoras, serviciales, saben honrar, respetar, tolerar, entonces podemos darles el voto de lealtad. La lealtad se vincula con un interés genuino por la causa que representa la persona.
Aunque no todas las relaciones profundas se basan en un pacto, en una gran mayoría podemos ver este común denominador, el corazón se entrega bajo condiciones especiales donde el respeto, honor, confiabilidad, entre otros altos valores son expresados en la relación. En esta distinción hay un sello especial, permanecemos leales y fieles porque se dio una palabra de honor para permanecer en el pacto.
La lealtad esta arraigada a un deseo de participar en algo común, y disfrutar de promesas que son el fruto de la participación en una relación. Entendemos que la lealtad no se condiciona, viene por la persuasión, convicción profunda de hacerlo. Aunque en la legalidad de la lealtad esperamos ver el cumplimiento de condiciones, permanecemos bajo la idea de mantener la palabra empeñada.
La lealtad esta basada en una conexión profunda y verdadera de respeto y amor. Permanecemos creyendo en una unidad inquebrantable basada en el amor sincero y honesto. Caminamos basados en principios y valores que aseguran una unidad fortalecida en la fe, el respeto, compromiso a los acuerdos y pactos con un espíritu firme, permaneciendo en amor.
La lealtad tiene bases sólidas en el compromiso, es muy importante ver la lealtad desde la perspectiva personal y enfocarlo correctamente, aclarando el vínculo profundo que tiene con la fidelidad.
Entonces vemos la lealtad enfocada hacia Dios, hacia las personas, al reino, a una causa específica.
Continuará.....