28/05/2026
Hoy contemplamos a Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, Él no ofrece cosas exteriores, sino que se ofrece a sí mismo al Padre por amor a nosotros, una vez y para siempre.
En cada Eucaristía actualiza su sacrificio y nos permite participar de su sacerdocio, haciéndonos pueblo sacerdotal que ofrece su vida como ofrenda agradable a Dios.
Hoy damos gracias y pedimos de manera especial por todos los sacerdotes y por quienes el Señor sigue llamando a servirle en su Iglesia.