08/07/2026
La integridad nos sostiene (Sal. 26)
David era un hombre que buscaba la integridad. Esta significa actuar con coherencia con los principios y valores que se dice tener. David pide a Dios que le juzgue confiando que anduvo en integridad y confió en él sin dudar (v. 1) posiblemente porque se le acusaba falsamente. Por ello le pide que lo escudriñe y lo pruebe aún en sus íntimos pensamientos y en el corazón (v. 2). ¿Qué hallará dentro de nosotros el Señor si nos examina en el interior más que en las apariencias externas?
David declara que anda en su verdad y misericordia (v.3). ¿Qué cosas no hacía el rey que mostraban su integridad? Él no se sentó con los hipócritas ni vivió en simulación (v. 4) y porque odiaba la reunión de los malos ni se sentó con ellos (v. 5). Nuestra integridad se observa con el tipo de personas con los que nos juntamos y lo que compartimos con el mundo, lo que vemos u oímos.
Por ello deseaba ser inocente de todo pecado en sus manos para poder andar alrededor del altar sin nada que ocultar y para darle gracias (vv. 6, 7). David dice que ha amado la casa de Dios y el lugar donde vive su gloria (v. 8). ¿Cuántos anhelamos una vida íntegra para poder estar en la presencia de Dios adorándole en su templo?
Por lo anterior pidió que no lo arrebatara con los pecadores ni con los sanguinarios que hacían el mal y practicaban el soborno (vv. 9, 10). El dice que al contrario andará en integridad y pide que lo redima y le tenga misericordia (v. 11). Al contrario, David dice que anduvo en rectitud y en las congregaciones pide bendecirle (v. 12).