03/06/2021
RESPUESTA: La respuesta a esta pregunta es: sí y no. No, obviamente la Biblia no nos da nombres de candidatos, ni de partidos políticos. Sí, la Biblia nos dice lo que Dios quiere que hagan presidentes, senadores, jueces, comisarios, y otros líderes gubernamentales. En otras palabras, la Biblia no nos dice por QUIÉN votar, pero sí nos dice CÓMO votar.
Algunos piensan que la Biblia solo habla de cosas “religiosas” como Jesús, salvación, y la iglesia. Y como todos saben, ¡nunca debemos mezclar religión con política! Pero la respuesta correcta es que sí, esta es una pregunta apropiada, porque la Biblia es una cosmovisión. La fe cristiana no se trata solo de Jesús, salvación, la iglesia y el cielo. La Biblia se trata de todo, comenzando con la creación (Génesis 1:1). Y definitivamente tiene mucho que decir sobre el gobierno.
¿Qué dice la Biblia sobre el gobierno? Primero, que Dios ha ordenado y establecido el gobierno como tal. Véase Romanos 13:1-2: «Sométase toda persona a las autoridades que gobiernan; porque no hay autoridad sino de Dios, y las que existen, por Dios son constituidas. Por consiguiente, el que resiste a la autoridad, a lo ordenado por Dios se ha opuesto; y los que se han opuesto, sobre sí recibirán condenación». Esto dice que Dios ha ordenado que exista el gobierno, pero no dice que ha ordenado ningún tipo de gobierno específico (tal como la monarquía, o democracia). Normalmente tampoco ordena ni nombra gobiernos específicos. Segundo, Dios ha ordenado al gobierno para un propósito específico.
Esto nos lleva a nuestra segunda pregunta principal, es decir, ¿cuál es el propósito del gobierno? Aquí debemos examinar dos pasajes de Escritura: La primera es Romanos 13:3-4: «Porque los gobernantes no son motivo de temor para los de buena conducta, sino para el que hace el mal. ¿Deseas, pues, no temer a la autoridad? Haz lo bueno y tendrás elogios de ella, pues es para ti un ministro de Dios para bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues ministro es de Dios, un vengador que castiga al que practica lo malo». La segunda es 1 Timoteo 2:1-4: «Exhorto, pues, ante todo que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y sosegada con toda piedad y dignidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al pleno conocimiento de la verdad».
¿Qué enseñan estos pasajes? Esto puede ser resumido en una palabra clave, JUSTICIA. En este contexto, “justicia” significa darle a una persona lo que le corresponde, o lo que merece. Como tal, justicia toma dos formas. Primero, hay justicia PROTECTIVA, o la protección de los derechos de individuos. Estos incluyen lo siguiente, que son parte de vivir una vida tranquila y reservada en toda virtud y dignidad:
1. El derecho a VIVIR.
2. El derecho a vivir en LIBERTAD: la libertad de buscar felicidad, libertad de buscar tu propia forma de vivir, libertad de servir a Dios de forma abierta, libertad de trabajar, libertad de poseer propiedad como resultado de nuestro trabajo. Nota: esto no necesariamente incluye a lo que se le dice «justicia económica». Además, «justicia económica» NO requiere igualdad de posesión sino que igualdad de oportunidad.
3. El derecho a vivir en libertad del TEMOR: temor de que alguien podría quitarte esos derechos.
El trabajo o propósito principal del gobierno es el proteger esos derechos. Esto debe ser cuidadosamente notado: el trabajo del gobierno NO ES el PROVEERNOS esos derechos; los derechos son algo que nos pertenece por naturaleza. Tampoco es el trabajo del gobierno PROVEERNOS con todas las cosas a las que le tenemos derecho. Su trabajo es simplemente el PROTEGER nuestro derecho a tenerlas. Esta protección es el derecho que tenemos del gobierno; es la única cosa que el gobierno nos DEBE.
La segunda forma de justicia es justicia PUNITIVA, o el castigo de los malhechores. (Aquí, «los que hacen lo malo» significa aquellos que tratan de violar o quitarnos nuestros derechos). El castigo (la ira y venganza de Dios mismo) es el medio por el cual nuestro gobierno protege nuestros derechos. La aplicación de castigo rápido y recto a los que les quitan sus derechos a otros es diseñado para instilar temor en los corazones de los malhechores, o detener o restringir sus ataques criminales sobre otros.
Aquí hay algunos ejemplos de cómo funciona esto. Es el trabajo del gobierno:
1. De proteger nuestro derecho o libertad de TRABAJAR—no de prevenir ni disuadirnos del trabajo.
2. De proteger nuestro derecho o libertad de POSEER PROPIEDAD—de protegernos de ladrones y detenerlos cuando tratan de apoderarse de la propiedad (dinero) de uno, tan sólo para dárselo a otra persona.
3. De proteger nuestro derecho o libertad de conseguir una buena educación, de tener buen cuidado de salud, y de servir a Dios con toda buena consciencia (pero no de proveernos con estas cosas).
4. De protegernos de todo el que desea quitarnos nuestros derechos y libertades, e.g., asesinos, ladrones, terroristas, ejércitos invasores.
Esto lleva a la tercera pregunta: ¿qué tiene todo esto que ver con votar? (Nota: votar por líderes de gobierno no es un aspecto inherente de un buen gobierno. Es un privilegio por el cual debemos estar agradecidos.)
Primero podríamos preguntar, ¿y cómo exactamente debe decidir una persona cómo votar? ¿Cómo deciden por quién votar, o en contra de quién votar? Aquí hay unas posibles razones por la decisión que haría uno:
1. Afiliación partidaria («Mi familia siempre ha votado izquierda, así que . . .»)
2. Algo personal: apariencia, personalidad, riquezas, color de piel, habilidad para hablar, etc.
3. Beneficio personal económico: ¿Cómo afectará este candidato mis finanzas personales?
4. Economía general: ¿Cómo afectará este candidato la salud económica de nuestra nación?
5. Adherencia a la Constitución: Este candidato, ¿la seguirá o no?
6. Afiliación religiosa: Por el que sea cristiano.
NINGUNA de estas razones serían nuestra primera consideración en hacer esta decisión. Entonces, ¿cómo deberíamos votar? Aplicando un criterio principal: ¿cuál candidato cumplirá con el propósito de Dios para el gobierno?
Aquí hay una analogía: ¿Cómo elegirías a un doctor, e.g., un cirujano cardiaco? ¿Cuál sería tu consideración principal? ¿El más buen mozo? ¿El que te da cosas, como un teléfono? ¿El más barato? ¿El que es cristiano? ¿O el que sabe cómo funciona el corazón, y que sabe cómo hacer que funcione correctamente?
Los criterios de arriba para decidir cómo votar pueden a veces ser útiles, pero nunca decisivas. ¿Afiliación partidaria? Demasiada inconsistencia. ¿Cualidades personales? Estas son generalmente irrelevantes o frívolas. ¿Beneficio personal económico? ¿Puedes decir “egoísta”? ¿Y qué de la economía general? Esto es importante, pero no decisivo. ¿Cristiano o no? Esto siempre es preferible, pero tampoco es decisivo. Algunos cristianos están verdaderamente confundidos sobre el porqué Dios estableció el gobierno, mientras que algunos no cristianos verdaderamente sí lo entienden.
Así que el criterio básico y decisivo para decidir cómo votar es este: ¿cuál candidato llega más cerca al propósito bíblico para el gobierno? ¿Cuál candidato hará el mejor trabajo de luchar por justicia y libertad? ¿Cuál candidato hará el mejor trabajo de proteger nuestros derechos?