07/01/2023
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Iniciemos dando gracias a Dios por permitirnos vivir la Pascua Juvenil 2023, en un contexto post pandemia, un acontecimiento que ha marcado definitivamente nuestra época, donde la realidad quiere volver a ser la de antes, pareciera que todo ha sido tan fugaz, nos empezamos a adaptar a una nueva normalidad, pero... ¿Qué tanto aprendimos estos dos años?
Hemos pasado por un periodo de aislamiento, sufrimos cambios en todas nuestras actividades, inventamos nuevas formas de llevar una vida cotidiana, algunas personas ya no están con nosotros, muchos adolescentes y jóvenes habrán experimentado la angustia y la soledad del aislamiento social.
Ahora pasamos por un periodo de readaptación social, todo esto requiere tiempo para acostumbrarnos, es por ello que la Pascua Juvenil reconoce que habremos ganado algo: la posibilidad de compartir un .
De nosotros depende la decisión de volver a la antigua trayectoria o aprender de la experiencia para tomar decisiones diferentes; sigamos manifestando gestos de fraternidad en cada niño, adolescente, joven y adulto que perdieron la posibilidad de vivir momentos únicos, tratemos de ponernos en el lugar del otro, y saber que podemos experimentar vivencias similares a las suyas, es importante fortalecer el interés por los demás, y que la sana convivencia nos permita construir relaciones duraderas.
Como dice el Papa Francisco, la fraternidad es la frontera sobre la cual tenemos que construir: se trata del desafío de nuestro siglo, de nuestros tiempos. Frente a este desafío Pascua Juvenil te invita a responder “sí”, sí quiero compartir este , que se conmueve ante las necesidades, que mira a Jesús en su hermano, que se dá a sí mismo como ofrenda, que se entrega en servicio, que extiende la mano, que respeta, que escucha con el alma, que es firme a sus convicciones, porque sabemos que la paz solo se logra con fraternidad y solidaridad.
Al gritar Cristo ¡vive! reafirmemos los atributos divinos, como la obediencia, la bondad, la honestidad, la gratitud, la humildad, el amor, la caridad y el perdón; a ejemplo de San José Sánchez del Río, el niño mártir mexicano que encontró su felicidad al luchar por Cristo Rey y Santa María de Guadalupe. Que nuestra amistad con Cristo verdaderamente nos llene de esa felicidad. Joselito, a su corta edad expresaba con el corazón «nunca ha sido tan fácil ganarse el cielo». Y lo escribía en la carta a su mamá días antes de su martirio: Yo muero muy contento, porque muero en la raya al lado de Nuestro Señor.
Hoy, los corazones de adolescentes y jóvenes proclaman con orgullo que Cristo es nuestro Rey y nuestro Salvador, que llena nuestra vida con su divinidad y que nos sentimos profundamente unidos a Él, camino de verdad y de vida.
Como familia Pascua Juvenil, vivamos la fraternidad, será nuestra misión antes, durante y después de la Semana Santa, que la Virgen Santa María de Guadalupe nos cuide y nos acompañe en este trabajo de consolidar la caridad, la solidaridad y la fraternidad, en esta maravillosa empresa de salvar almas para Dios, siempre unidos y en ruta con un mismo .