14/07/2026
¿Quién eres?
"Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo." Filipenses 3:8
Vivimos en una época en la que, cuando alguien se presenta, lo primero que dice es: "Soy empresario", "Soy médico", "Soy comerciante", "Soy estudiante", "Soy padre de familia", "Soy esto" o "Soy aquello". Pero muy pocos comienzan diciendo: "Soy un hijo de Dios. Soy un cristiano".
Todo eso puede ser parte de nuestra vida, pero la pregunta es:
¿quién eres realmente?
Nuestra identidad no debería comenzar por la profesión, los logros o las responsabilidades, sino por nuestra relación con Dios.
Antes que cualquier otra cosa, debemos poder decir: "Soy hijo de Dios. Soy un cristiano. Pertenezco a Cristo."
Cuando Dios ocupa el primer lugar, todo lo demás encuentra su lugar correcto. El trabajo es importante, la familia es una bendición y los estudios tienen valor, pero nada debe ocupar el lugar que solo le corresponde al Señor.
Muchos colocan a Dios al final de su lista de prioridades. Le dedican tiempo solo cuando les sobra, buscan su ayuda únicamente en las dificultades y lo recuerdan después de atender todas las demás ocupaciones.
Poner a Dios en primer lugar significa que Él dirige nuestras decisiones, nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestros planes. Significa que nuestra identidad está en Cristo antes que en cualquier título o posición.
Si alguien me preguntara "¿Quién eres?", ¿mi primera respuesta reflejaría que Cristo es el centro de mi vida?
Que nuestra mayor identidad no sea lo que hacemos, sino a quién pertenecemos. Cuando Dios es el primero, todo lo demás encuentra su verdadero propósito.