17/05/2026
“El Espíritu del evangelio“
Pls. Luis Martinez
Juan 8:1-11
Jesús mostró el verdadero Espíritu del Evangelio que es Gracia, Verdad y Redención.
Tener el Espíritu del evangelio significa pensar como Cristo, ver a las personas con misericordia y creer más en el poder de Dios que en el fracaso humano.
Dejamos de reaccionar carnalmente y comenzamos a traer vida.
“y Jesús se fue al monte de los Olivos. Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino a él; y sentado él, les enseñaba. Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio, le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices? Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo. Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella. E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra. Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio. Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.”
Juan 8:1-11
El espíritu acusador es un espíritu diabólico, podemos ver en el texto de hoy que el espíritu de los fariseos era de destrucción, no de restauración.
Ellos usaron una persona herida para sus propios intereses: “acusar” el mensaje que Jesús daba los incomodaba pues quitaba a las personas el yugo que los religiosos ponían en ellos.
El enemigo busca robar, matar y destruir.
Así los fariseos convirtieron la ley en una “piedra” en un arma para acabar con aquellos que no eran dignos según su propia moral.
“De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe.”
Gálatas
Esto nos lleva a preguntarnos ¿cómo usamos la ley? Como un ayo para llevarlos a Cristo o como un arma?
“El que cubre la falta busca amistad; Mas el que la divulga, aparta al amigo.”
Proverbios 17:9
La ley es necesaria para mostrarnos que necesitamos a Cristo.
La ley es necesaria no para condenar, señalar, destruir, sino para mostrar la gracia.
Está verdad quita toda altivez del corazón humano.
Nos ayuda a tratar a los demás con misericordia.
La Iglesia debe ser un lugar de restauración, no de destrucción.
Jesús no hizo menos el pecado de la mujer, más bien, se puso en su lugar, llevó en sí mismo el castigo por el pecado.
¡El evangelio trae libertad!
“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.”
Romanos 8:1
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