20/04/2025
La muerte en ocasiones causa temor, incertidumbre y un sabor amargo que a veces queremos evitar. La muerte puede inquietar nuestros corazones. La muerte trae consigo oscuridad, un mal profundo que impera en un mundo caído en pecado. La muerte causa estragos en los corazones que no hayan esperanza ni descanso. Pero hubo un Dios que se hizo hombre, quien se humilló y murió como un cordero, pero resucitó como un león, como un rey que conquistó a la muerte. Nuestros corazones por fin pueden encontrar consuelo en Jesús; el único que pudo vencer la muerte con su muerte y resurrección. Nuestros corazones pueden hallar descanso en el Dios eterno que prometió hacer todo nuevo y darnos salvación. El Dios que confirmó su obra y comenzó su nueva creación con su resurrección.
Descansa en medio del caos, encuentra paz a pesar de la oscuridad y ten fe ante la muerte. Porque ya amaneció. Cristo resucitó.
"¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde, oh sepulcro, tu aguijón?»." 1 Cor. 15:55