13/08/2025
CUANDO UN PASTOR FALLA (CAE EN PECADO), SE VA A OTRA CONGREGACIÓN, O MUERE,
¿CUÁL DEBERÍA SER LA REACCIÓN DE UN CREYENTE?
por Predica La Palabra
Recientemente una congregación en Estados Unidos despidió a su pastor, luego que el pastor informará a los ancianos de la Iglesia que había caído en una relación ilícita con una mujer, este pecado lo inhabilita del cargo, pues es uno de los requisitos puestos por Dios para ser pastor o anciano de una congregación (1ª.Timoteo 3:2). Este hermano confesó su pecado conociendo las consecuencias, y los hermanos ancianos, actuaron de acuerdo a la Biblia al separarlo del cargo indefinidamente, (permanentemente) y al notificar las causas de dicho despido a sus miembros.
Pero esta situación puso de manifiesto varios problemas subyacentes, que muchas veces queremos ignorar.
En primer lugar, la falta de misericordia hacia un hermano que tropieza y cae en pecado.
Es necesario aclarar acá algo que hemos estado discutiendo en las últimas semanas: es diferente tropezar y caer en pecado a vivir en la práctica habitual del pecado SIN ARREPENTIMIENTO, es decir, hacer de este pecado nuestra práctica habitual de vida, planificarlo, llevarlo a cabo y no arrepentirnos.
También debería resultar evidente que No es lo mismo denunciar a un falso maestro, falso profeta o falso pastor por ser amador de ganancias deshonestas, por dar falsas profecías, o por llevar un estilo de vida inmoral SIN ARREPENTIMIENTO, para advertir a las personas acerca de una persona que llamándose pastor vive en la practica habitual del pecado, la cual es evidente hasta para los incrédulos, y de la cual nunca se ha arrepentido, a alegrarnos de la caída de un hermano que tropieza y cae en pecado, pecados en los cuales todos somos tentados. Y como alguien escribía, ante Dios el adulterio en el corazón equivale a adulterio en la práctica, y el adulterio en el corazón consiste en mirar a otra persona con pensamientos lujuriosos. Esto no es para disculpar o defender a los hermanos que tropiezan en esta área, es simplemente ponerlo en su justa dimensión, el que todos los hombres, y mujeres, sean tentados en esa área NO justifica la caída de un pastor en este tipo de pecado, tampoco justifica tomarlo como ocasión para hacer leña del árbol caído y no mostrar la misma misericordia que nosotros hemos recibido de Dios. “Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.” (Gálatas 6:1).
Un punto en el que tristemente muchos hermanos fallan en comprender, es que el no estar de acuerdo en doctrinas secundarias NO nos convierte en enemigos de quienes no están de acuerdo con nosotros, no debe provocar odio, ni el deseo de destruirlos, denigrarlos o incluso el mentir, sacar de contexto o exagerar hechos que no nos constan, con tal de desvirtuar la vida de quienes sostienen doctrinas contrarias a las nuestras, y repito, doctrinas que no son centrales para el Evangelio. Ejemplo de esto es, si un hermano es premilenialista o amilenialista, si cree que el arrebatamiento será al inicio, a la mitad o al final de la tribulación, si un hermano es cesacionista o continuacionista, o incluso si un hermano es arminiano o calvinista, en todas estas doctrinas, e incluso en doctrinas centrales, la respuesta NO es odio, burlas o enojo, sino en obediencia a la Palabra de Dios, debemos ser capaces de dar razón de lo que creemos con mansedumbre (1ª.Pedro 3:15) y de corregir con mansedumbre a quienes se oponen, siendo aptos para enseñar, por si acaso Dios les concede el arrepentimiento para conocer la verdad y entonces puedan ser libres de falsas doctrinas (2ª.Timoteo 2:24-26). Notemos que los elementos centrales acá son corregir con mansedumbre, ser nosotros aptos para corregir Bíblicamente y dejar que sea Dios Quien convenza a las personas abriendo sus ojos, cosa que es imposible para nosotros.
En segundo lugar, porque aunque este no fue el caso de esta congregación, muchas congregaciones en donde el pastor es la única autoridad y no hay un consejo de ancianos, estos pastores tampoco se preocupan de preparar hombres para el ministerio, y al faltar el pastor hay un vacío que muchas veces termina con la congregación, al no haber nadie para ocupar el puesto de pastor, ni siquiera de predicador o maestro. El discipulado debe hacerse con miras no solo de expandir la obra a lugares donde no hay una congregación, sino preparando al sucesor del pastor actual por cualquier eventualidad, que podría ser caída en pecado que lo inhabilite del cargo, enfermedad o muerte.
Y tercero, porque pone de manifiesto la idolatría en que podemos llegar a caer al admirar o respetar demasiado a un hombre, sea predicador, maestro o pastor. Admirarlo tanto que lleguemos a pensar que es infalible, que antepongamos sus enseñanzas sobre lo que la Biblia enseña o que pensemos debido a esto, que no podemos cuestionar ni examinar sus enseñanzas contra la Palabra de Dios. Y que si este hombre cae, se va de la congregación o muere, debido a una admiración exagerada que se convierte en idolatría, pensemos o sintamos que el cristianismo ya no tiene sentido para nosotros.
Sobre este segundo punto, quiero compartir algunas notas que escribió el hermano Jeremiah Knight de “The Reformation Resurgence”, acerca de colocar al pastor en un pedestal:
“Esto NO es saludable para usted y NO es saludable para el predicador. Reemplazar a Dios por el predicador es construir su fe sobre arena. Cuando el predicador falla, se va o muere, esto a usted puede destrozarlo.
No es saludable para usted, porque como todos los ídolos, los pastores pueden dejarlo y lo dejarán con mucho que desear. Un pastor puede ser maravilloso, sabio, amable, inteligente y amoroso. Podría pastorear a su pueblo lo mejor que pueda, lo cual es digno de elogio. Pero como he oído decir, los mejores hombres son hombres en el mejor de los casos. Si bien un pastor es un don misericordioso de Dios para guiarte, enseñarte y pastorearte, existe un LÍDER, MAESTRO y PASTOR SUPERIOR en la persona de CRISTO que todos anhelamos y que NINGÚN ser humano puede alcanzar plenamente.
Tus pastores te decepcionarán. Dirán y harán cosas que te lastimarán. Pecarán y no cumplirán con tus propias expectativas sobre ellos. Y cuando eso suceda, experimentarás dolor. Y aunque los pastores nunca deberían ser absueltos de sus propias malas acciones en tales situaciones, la cantidad de dolor de uno puede verse muy influenciada por el pedestal en el que hayas colocado a tus pastores. Cuanto más alto sea el pedestal en el que coloquemos a nuestros pastores y líderes, más dura será la caída y más devastadoras las consecuencias. Hazte un favor y pon a tus pastores en el lugar que les CORRESPONDE, no en un pedestal. Esto no aliviará por completo el dolor que sientes, pero puede amortiguar la caída.
Esto no solo no es saludable para usted, sino que tampoco lo es para ELLOS. En realidad, no es justo para ellos elevarlos más allá de su lugar apropiado. La tentación de los pastores de desarrollar una personalidad pública y construir una plataforma es muy real, y su exaltación de ellos no ayuda. En el proceso, muchos líderes se enamoran de su propia voz mientras se tragan los elogios de sus seguidores, lo cual es una receta para el desastre.
Este no es un problema exclusivo de nuestro tiempo. En el primer siglo, Juan el Bautista era un maestro muy popular y tenía algunos seguidores bastante leales. Tan leales de hecho, que cuando un nuevo maestro llegó a la ciudad y comenzó a hacerse un nombre, los seguidores de Juan se preocuparon. Estaban muy perturbados y ofendidos de que algunos abandonaran el ministerio de Juan y comenzaran a seguir a este otro hombre. Lo que no sabían es que este otro hombre era Jesús, Dios en la carne, el Salvador del mundo.
Sin embargo, la respuesta de Juan a sus propios seguidores fieles sirve como el MODELO que todos los líderes del ministerio, y los creyentes en general, deben esforzarse por seguir: "Es necesario que Él [refiriéndose a Jesús] CREZCA, pero que yo DISMINUYA". Ese es el ANTÍDOTO para la idolatría de una persona y debería seguir siendo el lema de todos los pastores.
La verdad sea dicha, los muchos pastores que he conocido que tienen corazones sinceros y motivos puros ni siquiera QUIEREN un pedestal. Prefieren tener un espejo en el que puedan reflejar cualquier alabanza y gloria al único que la MERECE, Jesucristo. Si desean un pedestal y una plataforma para que se escuche su voz y sus opiniones, no deberían estar en el ministerio. Desear el pedestal es el ANTI EVANGELIO.
La tentación de pecar permanece, y el pastor debe trabajar cada vez más duro para disminuir, lo que se vuelve infinitamente más difícil cuando hay personas que tratan de hacerlo “grande”. Si idolatra a su pastor, está participando en su pecado. Los pastores son individualmente responsables de su propio pecado, pero le animo a no alimentar al monstruo que aún reside en sus corazones, y en el de todos nosotros, al idolatrarlos.
Anímelos a menudo. Ore por ellos. Apóyelos regularmente. Respételos. Llénelos de bondad y cuidado. Hable BIEN de ellos sinceramente, a sus espaldas y en su cara. Obedézcanlos y sométase a ellos cuando sea espiritualmente necesario, pero NO los eleve”. - Jeremiah Knight para “El Resurgimiento de la Reforma”. Fin de la cita
En resumen, No debemos idolatrar a los pastores o predicadores, No debemos colocarlos en un pedestal, debemos apoyarlos, motivarlos a formar hombres idóneos para el ministerio, que puedan continuar la obra cuando ellos falten. La Iglesia es de Cristo, NO un negocio familiar, así que debe haber varios hombres fieles, de carácter probado para ocupar el puesto de pastor si fuese necesario. Y cuando un pastor cae en pecado, y no hablamos de un falso maestro que vive en la practica habitual del pecado sin arrepentimiento, sino cuando tropieza y CAE en pecado que lo inhabilita para el cargo, es necesario mostrar misericordia, NO tapar su pecado, NO justificar su pecado, sino orar para que sea restaurado a la comunión con la Iglesia, para que pueda ser limpiado y restaurado, NO a su puesto de pastor, pues no depende de nosotros establecer los requisitos para el cargo, estos ya fueron establecidos en la Palabra de Dios, sino que sea restaurado como parte del cuerpo de Cristo. Ore por su pastor y bendígalo, los pastores fieles lo necesitan, son tan susceptibles de caer como nosotros, pero tienen una mayor responsabilidad.
Bendiciones.