24/04/2026
Cristo no es solo Rey de los corazones: es Rey de las naciones.
Pío XI lo enseña solemnemente en *Quas primas*: Él ha recibido «poder, honor y realeza» (Dn 7,14) para que todos los pueblos Le sirvan.
La laicidad que pretende expulsar a Dios de la ciudad es una herejía contra el Rey de reyes. La familia, la escuela y las leyes deben reconocer públicamente Su soberanía.
Rechazar Su realeza social es sembrar el desorden y preparar el caos.
Luchemos sin descanso para que Cristo reine verdaderamente: en las almas y en las sociedades.