25/08/2026
Martes 25 de agosto.
El fraile Curtis Almquist nos dice lo siguiente:
“Algo saldrá positivamente cuando entremos en momentos de oración. Las Sagradas Escrituras registran numerosas ocasiones en las que, gracias a la oración, Dios cambia el rumbo de las cosas y ocurre algo diferente. Pero no hay una fórmula para saber cómo, cuándo o si esto en verdad ocurre. Más a menudo somos nosotros los que cambiamos por causa de nuestra oración.”
Efectivamente, la oración produce en nosotros paz interior, fortaleza espiritual y un sentido de saciedad que nos ayuda y nos guía para tomar mejores decisiones y aliviar los momentos de ansiedad, miedo, tristeza y desilusión.
La oración no es magia. La oración es el alimento del alma. Por medio de la oración nos conectamos con todo nuestro ser y lo llenamos con la luz de Dios.
A través de la oración podemos aprender a ser más honestos con nosotros mismos al reconocer nuestras faltas, nuestras carencias, nuestras debilidades y nuestras limitaciones, pero también es posible visualizar nuestros dones, nuestras fortalezas y nuestras capacidades para hacer las cosas en favor nuestro y de los demás.
Nunca dejemos de alimentar al motor de nuestra vida a través de la oración.
1 Tesalonicenses 5:17-19. “Nunca dejen de orar. Sean agradecidos en toda circunstancia, pues esta es la voluntad de Dios para ustedes, los que pertenecen a Cristo Jesús.”