18/02/2026
Y todo lo que hagas, hacerlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.
Colosenses 3:23
Fue uno de los primeros versículos que me llevó a comprometerme verdaderamente en el ministerio, dentro y fuera de la iglesia.
La primera parte dice: “Y todo lo que hagas…”
No dice algunas cosas.
No dice cuando me toque participar.
No dice cuando tenga ganas.
Dice todo.
Y todo es todo:
en el ensayo, en la puntualidad, en limpiar y afinar el instrumento, en llegar temprano, en responder los mensajes, en prepararte y estudiar.
Todo es todo.
La segunda parte dice: “Hacerlo de corazón.”
Y aquí hay algo profundo: no se trata de hacerlo por obligación, ni por rutina, ni por religiosidad.
Se trata de hacerlo como respuesta al amor que Dios mostró en la cruz.
No es algo mecánico; es gratitud.
Es servir porque amamos.
Y la última parte declara: “Como para el Señor y no para los hombres.”
Esto transforma la motivación.
Nuestro servicio se convierte en una ofrenda constante de alabanza a Dios, sin buscar aplauso, reconocimiento ni un lugar especial.
Cuando entendemos esto, el compromiso deja de ser carga y se convierte en honra.
Un fuerte abrazo a todos.