24/06/2024
*Empezamos la semana con nuestros devocionales, declaramos y profetizamos que esta semana será llena de conocimiento de la palabra de Dios, y que todas las bendiciones sean derramadas en nuestras vidas en el nombre de Jesús amén.*
“Todo esto vi al dedicarme de lleno a conocer todo lo que se hace bajo el sol: hay veces que el ser humano domina a otros para su propio mal. Vi también a los malvados ser sepultados —los que solían ir y venir del lugar santo—; a ellos se les echó al olvido en la ciudad donde así se condujeron. ¡Y también esto es vanidad! Cuando no se ejecuta rápidamente la sentencia de un delito, el corazón del pueblo se llena de razones para hacer lo malo. El pecador puede hacer lo malo cien veces y vivir muchos años; pero sé también que le irá mejor a quien teme a Dios y le guarda reverencia. En cambio, a los malvados no les irá bien ni vivirán mucho tiempo. Serán como una sombra, porque no temen a Dios. En la tierra suceden cosas que son vanidad, pues hay hombres justos a quienes les va como si fueran malvados y hay malvados a quienes les va como si fueran justos. ¡Y yo digo que también esto es vanidad! Por tanto, celebro la alegría, pues no hay para el ser humano nada mejor bajo el sol que comer, beber y alegrarse. Solo eso le queda de tanto afanarse en esta vida que Dios le ha dado bajo el sol.”
Eclesiastés 8:9-15 NVI
*LA DELGADA LÍNEA ENTERE VER Y CREER*
Ver y creer: *¡qué palabras tan contrastantes!*
Son tan distintas entre sí y a veces dependientes una de la otra, sin embargo, cuando las observamos con mayor detenimiento, se vuelven completamente contradictorias.
Permíteme ponerte algunos ejemplos. Creemos en la justicia, pero vemos a los malvados ascender al poder. Creemos en el amor, pero nos la pasamos escuchando canciones sobre
corazones rotos.
Se trata de una disonancia sobre la que el libro de Eclesiastés nos habla constantemente.
Y es que esto no es nada nuevo, creo que todos hemos visto a personas malvadas saliéndose con la suya. Sin embargo, notarás cómo en algún punto de nuestro estudio, pareciera que el autor nos está llevando a una conclusión esperanzadora. En los versículos 12 y 13 del pasaje de hoy, él afirma que les irá mejor a los que temen a Dios y que los malvados no vivirán mucho tiempo, pero más adelante él vuelve a su conclusión inicial:
"Hay hombres justos a quienes les va como si fueran malvados, y hay malvados a quienes les va como si fueran justos.
*¡Y yo digo que también esto es absurdo!".*
Este dilema nos coloca frente a dos caminos con destinos diferentes. Por un lado, si vivimos según lo que vemos, las palabras del autor de Eclesiastés serán para nosotros una verdad irrefutable: nada tiene sentido.
En cambio, si vivimos según lo que creemos, la historia no acabará en un callejón sin salida, ya que la confianza y la fe que tenemos como creyentes nos da la ventaja de mirar hacia atrás y ver algo que el autor ni siquiera pudo imaginar.
Ahora que hemos explorado el contraste entre ver y creer, comprendemos que la fe en Jesús es la que verdaderamente transforma nuestra realidad.
Aunque a veces lo que vemos contradiga nuestras creencias, es esencial seguir el camino de la fe.
Jesús, con su resurrección, no sólo cumplió promesas históricas, sino que también renovó nuestra percepción del mundo. Al creer en Cristo, adoptamos una visión que trasciende lo aparente y nos alinea con una verdad más profunda y eterna. Por tanto, es imprescindible que caminemos firmemente en la fe, confiando en que, a pesar de las contradicciones y desafíos, es el camino del *"creer"* el que nos lleva a una vida plena y con propósito en Jesús.