25/05/2026
¿Puedes decir honestamente que amas la ley de Dios? El salmista lo dice sin dudar… pero la mayoría de nosotros ni cerca. 👀
Y es que ser cristiano implica someterse a la autoridad de Dios — y eso incomoda. Porque queremos al Dios que consuela, pero no siempre al que confronta.
Queremos sus promesas, pero no su autoridad. Y así terminamos creando un Dios tan débil que jamás puede transformarnos.
Pero hay una trampa: creemos que “hacer lo que queremos” es libertad. La realidad es que si no estás sometido a Dios, estás sometido a algo más.
La salida no es esforzarte más. Es dejar de amar las reglas y empezar a amar al Dios detrás de ellas. Meditarla. Dejarla confrontarte. Y obedecer lo que ya sabes.
Porque como dice el Salmo 119:45 — “Viviré con toda libertad, porque he buscado tus preceptos.”
Los límites de Dios son tu libertad. 🤍
Gracias por esta palabra que no fue fácil de escuchar, pero era justo la que necesitábamos.