31/12/2025
Padre eterno, en este último día del año nos presentamos ante Ti con sinceridad absoluta. No queremos cerrar este ciclo guardando lo que pesa ni negando lo que dolió. Queremos despedir este año con gratitud, con reflexión y con reverencia, porque a pesar de todo lo vivido, aquí estamos: sostenidos por Tu mano, preservados por Tu gracia y transformados por Tu fidelidad.
Hoy traemos delante de Ti los días que nos rompieron, pero también los que nos levantaron. Los triunfos que celebramos, pero también los silencios que aprendimos. Te entregamos lo que perdimos, lo que nos hirió, lo que soltamos y lo que aún nos cuesta soltar. Te entregamos las promesas cumplidas y las que siguen en espera.
Perdónanos por cada vez que dudamos de Ti, por las palabras que debimos callar, por las oportunidades que no tomamos, por las decisiones apresuradas, por las emociones que gobernaron donde debía gobernar Tu Espíritu. Limpia nuestros corazones de todo resentimiento, de toda comparación, de toda amargura. No queremos llevar al nuevo año cargas que no nos pertenecen.
Hoy cerramos este año bendiciendo cada etapa, entendiendo que nada fue inútil. Todo formó, todo reveló, todo enseñó. Y aunque hubo desiertos, también hubo maná; aunque hubo batallas, también hubo victorias; aunque hubo lágrimas, también hubo milagros.
Gracias por no soltarnos. Gracias por sorprendernos. Gracias por corregirnos y protegernos, incluso cuando no lo vimos. Gracias por caminar con nosotros días que pensamos que no resistiríamos.
Señor, en esta última noche del año, declaramos que lo mejor aún no ha pasado; que la historia no se ha terminado; que nuestro propósito sigue vivo; y que Tú, que comenzaste la buena obra, la perfeccionarás.
Amén.
Inquebrantables somos en Tu nombre.