20/08/2026
¿Qué haces cuando el miedo intenta paralizarte?
Hay momentos en los que el miedo llega tan fuerte que parece apagar nuestra capacidad de reaccionar. No sabes qué hacer. No sabes qué decisión tomar. Y tu mente comienza a llenarse de preguntas: “¿Y si sale mal?” “¿Y si no puedo?” “¿Y si esto nunca cambia?” Pero quiero recordarte algo: Dios no te dejó indefenso frente al miedo. Te dejó un verdadero kit de emergencia espiritual. Pablo le recordó a Timoteo en 2 Timoteo 1:7: Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.
Mira las tres herramientas que Dios ya puso a tu disposición. Poder. Cuando sientas que no puedes más, recuerda que no dependes solamente de tus fuerzas. El Espíritu Santo está contigo. Amor. Cuando el miedo te diga que estás solo o que Dios se olvidó de ti, recuerda: Dios te ama y Su presencia no depende de cómo te sientas. Y dominio propio. No puedes controlar todo lo que sucede a tu alrededor, pero sí puedes decidir qué pensamientos vas a alimentar y qué voz vas a escuchar.
Por eso, cuando llegue el miedo, no intentes enfrentarlo solamente con fuerza de voluntad. Activa las herramientas que Dios ya te dio. Hoy pregúntate: ¿Necesito poder? ¿Necesito recordar el amor de Dios? ¿O necesito dominio propio para ordenar mis pensamientos? Elige una y practícala deliberadamente durante el día. Si necesitas poder, dile: “Espíritu Santo, necesito Tu fuerza”. Si necesitas recordar Su amor: “Padre, aunque tenga miedo, sé que me amas y estás conmigo”. Si necesitas dominio propio: “No voy a permitir que este pensamiento gobierne mi día. Lo voy a llevar delante de Dios”. Porque quizá no puedas controlar lo que está sucediendo afuera, pero sí puedes decidir cómo vas a enfrentarlo por dentro.
Recuerda esto: El miedo puede tocar tu puerta, pero no tiene que gobernar tu vida. Dios ya puso en ti lo que necesitas: poder para avanzar, amor para confiar y dominio propio para mantenerte firme.
Pastor David Acosta.