19/05/2026
¿Alguna vez te has metido por la calle equivocada y, de repente, escuchas al GPS decir: “Redireccionando”? A nadie le gusta escuchar eso, porque significa que te saliste del camino.
Pero ¿y si te dijera que Dios también redirecciona? A veces las crisis, las pérdidas y las temporadas difíciles no llegan para destruirte. Llegan para despertarte. Son momentos donde Dios permite que algo se sacuda, para que hagamos una pausa y revisemos hacia dónde vamos. Porque se puede seguir avanzando y, aun así, estar perdido.
Por eso Salmos 119 dice: “Tu palabra es una lámpara a mis pies y una luz en mi camino”. No es tu emoción la que debe guiar tu vida, ni la presión, ni el miedo. Es Su Palabra. Y Proverbios 3 también dice: “Confía en el Señor de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas”. Otra traducción dice: “Él te mostrará cuál camino tomar”.
Qué poderoso. Dios no solo quiere bendecirte, quiere dirigirte. Y quizá hoy lo que estás viviendo es un “redireccionando” del cielo. No para avergonzarte, sino para alinearte otra vez con tu propósito. Así que hoy haz una pausa de cinco minutos. Respira. Y dile al Espíritu Santo: “Señor, si estoy tomando decisiones fuera de Tu voluntad, redirecciona mi vida”.
Porque, a veces, la mayor muestra del amor de Dios no es dejarnos seguir, sino detenernos para corregir el rumbo. Que tengas una semana llena de bendiciones.
Pastor David Acosta.