24/08/2026
🌿 LOS CINCO MINUTOS CON JESÚS MISERICORDIOSO
Evangelio:
*Jn 1, 45-51*
Obra de Misericordia Corporal:
*Dar de comer al hambriento*
_*OREMOS…
AMADO JESÚS MISERICORDIOSO*_
Al despertar en este nuevo lunes y comenzar una nueva semana, lo primero que quiero hacer es darte gracias.
Gracias, Señor, porque mientras muchos terminaron ya su peregrinar por esta tierra, Tú me has concedido un amanecer más.
Gracias por abrir nuevamente mis ojos, por el aire que respiro, por el techo que me cobija, por el alimento que llega a mi mesa, por mi familia, por las personas que amo y también por aquellas que has puesto en mi camino para enseñarme a amar.
Gracias por lo que tengo y también por aquello que me falta, porque incluso en mis carencias puedo descubrir que Tú eres mi verdadera riqueza.
Gracias por las alegrías y por las pruebas; por las puertas que has abierto y por aquellas que, en tu sabiduría, has cerrado.
Gracias, Jesús, porque me permites iniciar una semana nueva que no quiero vivir solamente para mí.
Quiero vivirla amando, sirviendo, perdonando y haciendo el bien mientras todavía tengo tiempo.
No sé cuántos amaneceres más me concederás, Señor, pero sí sé que este día está en mis manos.
Por eso hoy te digo:
Gracias por mi vida.
Gracias por este lunes.
Gracias por una nueva oportunidad para convertirme.
Gracias porque todavía puedo hacer una obra de misericordia.
📖 EVANGELIO — JUAN 1, 45-51
Hoy Felipe encuentra a Natanael y le anuncia con alegría:
“Hemos encontrado a aquel de quien escribió Moisés en la ley y también los profetas: Jesús de Nazaret.”
Y cuando Natanael duda, Felipe no entra en discusiones; simplemente le dice:
“Ven y verás.”
Jesús, al verlo acercarse, le hace saber que ya lo conocía antes de que Felipe lo llamara.
Natanael descubre entonces que está delante del Hijo de Dios.
Señor Jesús, hoy quiero escuchar también ese:
“Ven y verás.”
Quiero acercarme a Ti, conocerte más profundamente y permitir que Tú mires mi corazón.
Porque antes de que yo te buscara, Tú ya me conocías.
Antes de que pronunciara tu nombre, Tú ya sabías mis necesidades.
Antes de mis lágrimas, Tú conocías mis dolores.
Y antes de cada nuevo amanecer, Tú ya sabías cuánto necesitaría de tu misericordia.
🤲🏼 DAR DE COMER AL HAMBRIENTO
Jesús Misericordioso, hoy no quiero quedarme solamente contemplando tu Palabra.
Quiero hacerla vida.
Felipe encontró algo maravilloso y no se lo guardó: salió a buscar a Natanael.
Enséñame también a mí a salir al encuentro de quien necesita ayuda.
Hoy quiero mirar a mi alrededor y descubrir al que tiene hambre.
Hambre de pan.
Hambre de alimento.
Hambre de ser visto.
Hambre de dignidad.
Hambre de una mano generosa que le recuerde que Dios no lo ha olvidado.
Señor, que cuando encuentre a una persona necesitada no diga solamente:
“Que Dios te bendiga”,
sino que también sea capaz de preguntarme:
“¿Qué puedo hacer yo para que esa bendición llegue a sus manos?”
Pon delante de mí, Jesús, a quien necesite alimento y dame un corazón generoso para compartir.
Que nunca olvide que el pan que hoy tengo en mi mesa es también una responsabilidad delante de Ti.
🤲🏼 LAS OBRAS DE MISERICORDIA SON LLAMADO A LA OBEDIENCIA
Jesús, recuérdame que las obras de misericordia no deben quedarse únicamente como hermosas palabras que conozco.
Tú mismo nos enseñaste que seremos examinados en el amor:
“Tuve hambre y me dieron de comer.”
Por eso quiero comprender que alimentar al hambriento es también encontrarte a Ti escondido en el necesitado.
No quiero llegar un día ante tu presencia llevando únicamente oraciones en mis labios.
Quiero llegar también con las manos gastadas de servir, con el corazón aprendido en la misericordia y con las obras que, por tu gracia, pude realizar.
Que mi fe produzca frutos.
Que mi oración produzca caridad.
Que mi amor por Ti se convierta en amor por mis hermanos.
Y que mi obediencia no sea solamente decir:
“Señor, Señor”,
sino preguntarte cada mañana:
“Jesús, ¿a quién quieres amar hoy a través de mí?”
🕊️ 📖EL EVANGELIO CON MIRADA TANATOLÓGICA.
Jesús Misericordioso, la tanatología me recuerda algo profundamente humano: mi vida terrenal tiene un principio y también tendrá un final.
Pero desde la fe cristiana, ese final no tiene por qué vivirse solamente con temor.
Puede convertirse en preparación.
Prepararme para partir a la Casa del Padre significa aprender desde ahora a desprenderme, reconciliarme, perdonar, agradecer, amar y dejar obras buenas detrás de mí.
Porque llegará un día en que no podré regresar para dar el abrazo que negué, compartir el pan que guardé, pedir el perdón que postergué o realizar la obra de misericordia que dejé para mañana.
Por eso, Jesús:
mientras tenga vida, quiero amar.
Mientras tenga manos, quiero servir.
Mientras tenga alimento, quiero compartir.
Mientras tenga voz, quiero hablar de Ti.
Mientras tenga un amanecer, quiero prepararme para encontrarte.
Que cada obra de misericordia sea una pequeña lámpara encendida en el camino que algún día me llevará hasta tu presencia.
Y cuando llegue el momento de mi partida a la Casa del Padre, concédeme mirar hacia atrás con paz y poder decir:
“Señor, fui imperfecta (o), pero intenté amar.
Caí, pero regresé a Ti.
Recibí misericordia y traté de compartir misericordia.”
🎯PROPÓSITO DE ESTE LUNES
Hoy buscaré conscientemente una oportunidad para dar de comer al hambriento.
No esperaré necesariamente una gran ocasión.
Compartiré alimento con quien lo necesite, ayudaré a una familia, ofreceré un plato de comida o colaboraré para que alguien pueda alimentarse.
Y al hacerlo, guardaré en mi corazón estas palabras:
“Jesús, este alimento que hoy comparto, lo pongo en tus manos. Que quien lo reciba pueda sentir también tu amor.”
🕒 PARA LA HORA DE LA DIVINA MISERICORDIA
A las tres de la tarde, en la Hora de tu Misericordia, quiero presentarte esta nueva semana.
Jesús Misericordioso, recibe mis obras, mis esfuerzos, mis caídas, mis preocupaciones y mis deseos de ser mejor.
Te ofrezco especialmente a quienes hoy no tienen alimento; a las familias que no saben qué pondrán en su mesa; a los niños que padecen hambre; a los ancianos abandonados; a quienes han perdido su trabajo y a quienes sienten vergüenza de pedir ayuda.
Providencia Divina, abre caminos para ellos.
Y si quieres utilizarme como instrumento para responder a la necesidad de alguno, aquí estoy, Señor.
Jesús Misericordioso:
Que esta semana no pase por mi vida sin dejar frutos de amor.
Enséñame a encontrarte como Natanael te encontró.
Enséñame a anunciarte como Felipe te anunció.
Enséñame a reconocerte en el rostro del hambriento.
Y enséñame a vivir cada amanecer consciente de que estoy peregrinando hacia Ti.
Cuando finalmente me llames a tu presencia y llegue el momento de partir a la Casa del Padre, que pueda encontrarme contigo llevando no solamente palabras, sino una vida que haya intentado convertirse en misericordia.
Jesús, en Ti confío.
Jesús, haz mi corazón semejante al tuyo.
Jesús, enséñame a dar de comer al hambriento.
Jesús, prepara mi alma para el encuentro final contigo.
_*AMEN*_
_*BENDECIDO LUNES*_