17/07/2023
Hechos 2:1-2
“Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. y fueron todos llenos del Espíritu Santo
Cuando en nuestra vida pasan cosas de repente podemos actuar de varias formas, sorpresa, alegría, temor etc, porque pasa algo que no esperábamos
Pero en el de repente de Dios suceden cosas maravillosas en cada uno de nosotros.
¿Cómo podemos recibir y ser sensibles al de repente de Dios? Hay varios aspectos que nosotros como sus hijos debemos tener.
1.Anhelar su presencia. El espíritu Santo está disponible para que aquellos que le anhelamos, la palabra dice que Él habita en medio de su pueblo, que donde hay dos o más reunidos en su nombre Él está ahí, declaramos que su presencia está aquí, dice la palabra en
Romanos 8:26-27
“Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos”.
Cuando anhelamos su Presencia Él nos ayuda en aquello que nos hace falta, nos redarguye , nos corrige, nos instruye y nos consuela.
2.Aprender a escuchar,
nosotros debemos estar atentos a escuchar la voz de Dios, en muchas ocasiones Él nos habla y nos dice que hacer, pero estamos tan ocupados en cantidad de cosas que no tenemos tiempo para escuchar,
en nuestro tiempo de oración hablamos y pedimos tanto que nos es difícil escuchar su voz.
Santiago 1:19
“Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse”.
Lucas 11:28
“ Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan”
SEAMOS PROVOCADORES DEL DE REPENTE DE DIOS...