23/05/2026
Salmos 57:2
"Clamaré a Dios, al Altísimo, a Dios, que hace por mí todo lo que me conviene."
Este versículo nos invita a descubrir la seguridad que se encuentra en la oración. En momentos de dificultad, incertidumbre o debilidad.
Una verdad maravillosa que se revela aquí es que no oramos solo para pedir lo que deseamos, sino para confiar en que Dios conoce lo que realmente necesitamos. Él no solo escucha nuestras peticiones, sino que actúa con sabiduría, amor y justicia, haciendo por nosotros exactamente lo que es mejor para nuestro bien y nuestro crecimiento.
Nos enseña que la oración es un refugio: cuando no podemos resolver las cosas por nosotros mismos, podemos acudir a quien tiene el poder y la voluntad de obrar a nuestro favor.