10/05/2026
Ayer por la mañana, en la Escuela Sabática, preparamos con mucho cariño un detalle para cada mamá que nos acompañó… un pequeño gesto para agradecer tanto amor que dan cada día.
Y por la noche, los jóvenes salieron a compartir algo igual de especial: serenatas llenas de gratitud, sonrisas y momentos que quedarán en el corazón.
Porque si algo recordamos en este día es que el amor de una madre no es cualquier amor…
es un reflejo del amor de Dios: paciente, constante y lleno de gracia.
Gracias, Mamás, por cada oración en silencio, por cada consejo, por cada abrazo que llegó justo a tiempo.
Tal vez no siempre lo decimos, pero su amor deja huellas eternas.
Hoy celebramos su vida… y el Dios que se deja ver a través de ustedes 💐