13/05/2026
EL NŌD VERSUS FRASCO DE CRISTAL….
8. Mis huidas tú has contado; PON MIS LÁGRIMAS EN TU REDOMA;¿No están ellas en tu libro?
Salmos 56:8
(Énfasis añadido)
El rey David conocía bien los frascos de cristal. En el mundo antiguo, aquellos delicados recipientes se usaban para guardar lágrimas como símbolo de dolor y luto. Pero cuando David se dirige a Dios, no habla de un frasco frágil y pequeño.
Él elige una palabra mucho más poderosa y cruda: NŌD.
Un NŌD no era algo elegante, más bien era un odre grande de cuero, rústico y resistente, hecho para soportar largos viajes por el desierto cargando agua o vino bajo el sol abrasador.
Es aquí donde está la enseñanza:
El rey David está expresando con toda su alma:
«Señor, mi dolor no cabe en un frasco humano. Mi llanto ha sido tan profundo, tan pesado y tan constante que solo un odre celestial, TU REDOMA, puede guardarlo todo.»
No se trata de lágrimas aisladas.
Habla de un dolor acumulado durante años, de noches enteras en vela, de traiciones, angustias en su corazón de las cuales nadie se enteró, de heridas profundas que calan hasta lo más profundo del corazón; DE ESAS VECES QUE DUELE EL CORAZÓN.
La respuesta de Dios expresada con tanto amor fue:
5. Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.
Salmo 126:5
Hay lágrimas que el mundo nunca ve, son las que caen en silencio sobre la almohada mientras otros duermen,
las que brotan por un hijo que está en camino de perdición, aquellas derramadas por una traición que destrozó tu corazón, así como las que brotaron por el cansancio de seguir siendo fuerte por fuera mientras por dentro te estás muriendo.
En el cielo se lleva un registro exacto de tu quebranto.
Dios no minimiza tu dolor.
No ignora tu llanto.
No menosprecia tus noches de agonía.
Dios no solo ve tus lágrimas, Él
las guarda en su NŌD (Redoma), y si las guarda es porque tu dolor no es en vano.
La Escritura lo promete:
Lo que hoy te está quebrantando, mañana se convertirá en testimonio que glorificará el nombre de Dios.
Dios tiene un NŌD(Redoma) que lleva tu nombre; Y todo lo que has llorado en secreto, un día recibirá respuesta, ya que ese dolor que te hizo derramar lágrimas…TENÍA PROPÓSITO DEL CIELO.
Pastor: Luis Alberto De la Torre Esparza.