15/08/2026
¿Puede un niño de apenas 5 años haber tenido un papel en la proclamación del dogma de la Asunción de la Virgen María?
La historia de Gilles Bouhours, un niño francés nacido en 1944, está rodeada de acontecimientos extraordinarios y de una profunda devoción a la Virgen. Según los relatos recogidos por diversas fuentes católicas, Gilles habría comunicado al Papa Pío XII un mensaje que recibió de la Virgen María y que el Pontífice consideró como un posible signo antes de proclamar el dogma de la Asunción.
El encuentro ocurrió el 1 de mayo de 1950, pocos meses antes de que Pío XII proclamara solemnemente, el 1 de noviembre de ese mismo año, que la Virgen María fue llevada en cuerpo y alma a la gloria celestial.
De acuerdo con el relato, Gilles habría dicho al Papa: “La Santa Virgen no murió; subió al cielo en cuerpo y alma”. El niño había expresado anteriormente a su familia que tenía un “secreto” que debía comunicar al Santo Padre.
La historia de Gilles comenzó con dificultades. Nació en Francia el 27 de noviembre de 1944, día de la Medalla Milagrosa, y antes de cumplir un año sufrió meningitis y encefalitis, enfermedades que en aquella época podían tener consecuencias fatales. Sin embargo, sobrevivió.
Con el paso del tiempo, desarrolló una especial inclinación hacia la oración y la penitencia. Según los testimonios sobre su vida, comenzó a experimentar apariciones de la Virgen María desde 1947 y recibió mensajes que posteriormente buscó transmitir.
Tras su encuentro con Pío XII, Gilles continuó llevando una vida de oración. Sin embargo, su vida fue breve. En 1960, cuando tenía apenas 15 años, enfermó gravemente. Después de recibir la Unción de los Enfermos, confesarse y comulgar, murió el 24 de febrero de ese año.
La historia de Gilles Bouhours ha sido estudiada y difundida por escritores y autores católicos que consideran que su testimonio merece ser conocido.
Aunque las supuestas apariciones y revelaciones privadas de Gilles no forman parte de la fe obligatoria de los católicos, su historia resulta llamativa por la coincidencia entre el mensaje que habría comunicado al Papa y la proclamación del dogma de la Asunción.
Lo que la Iglesia sí enseña solemnemente es que María, al finalizar el curso de su vida terrena, fue llevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo, una verdad proclamada por Pío XII en 1950.
Una historia poco conocida que nos lleva a contemplar nuevamente el misterio de la Asunción y la esperanza cristiana en la resurrección.
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