14/10/2024
Marcos 6:32-44
32 Y se fueron solos en una barca a un lugar desierto. 33 Pero muchos los vieron ir, y le reconocieron; y muchos fueron allá a pie desde las ciudades, y llegaron antes que ellos, y se juntaron a él. 34 Y salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas. 35 Cuando ya era muy avanzada la hora, sus discípulos se acercaron a él, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya muy avanzada. 36 Despídelos para que vayan a los campos y aldeas de alrededor, y compren pan, pues no tienen qué comer. 37 Respondiendo él, les dijo: Dadles vosotros de comer. Ellos le dijeron: ¿Que vayamos y compremos pan por doscientos denarios, y les demos de comer? 38 Él les dijo: ¿Cuántos panes tenéis? Id y vedlo. Y al saberlo, dijeron: Cinco, y dos peces. 39 Y les mandó que hiciesen recostar a todos por grupos sobre la hierba verde. 40 Y se recostaron por grupos, de ciento en ciento, y de cincuenta en cincuenta. 41 Entonces tomó los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió los panes, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante; y repartió los dos peces entre todos. 42 Y comieron todos, y se saciaron. 43 Y recogieron de los pedazos doce cestas llenas, y de lo que sobró de los peces. 44 Y los que comieron eran cinco mil hombres.
Bendecido día para todos:
Esta porción de la escritura nos muestra la historia de cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños, que comieron del pan del Señor, increíblemente, que fueron alimentados por el mismísimo Señor Jesucristo. Este fue sin duda, un milagro maravilloso.
Aquellas personas que estaban ese día con Jesús comieron del pan que había multiplicado milagrosamente, comieron de un pan bendito y todos se saciaron, quizás estaban sorprendidos y entusiasmados, seguramente también estaban agradecidos y ese alimento les fortaleció.
Pero tristemente, después de haber comido se fueron y dejaron al Señor, y cada uno de ellos volvió a su casa, volvieron a su vida de antes, siguiendo sus propios pensamientos y deseos. Solo los 12 discípulos permanecieron con El.
Y al igual que en aquellos tiempos así hoy … ¿Qué pasa con muchos de nosotros?, hay muchos hoy en día que van a los servicios, reciben la palabra de Dios en su corazón y se gozan al momento de recibirla, están siendo alimentados, pero luego, salen del servicio como si nada hubiera pasado, se olvidan de Dios y de la palabra que les fue impartida.
Algunos otros hasta se sientan orgullosos al pensar que Dios está contento con el simple hecho de que ellos se tomaron la molestia de dedicarle tiempo e interés a Él y a su Palabra; ojalá y no seamos de esos que solo quieren recibir, que solo quieren ser alimentados de esos que solo quieren beneficiarse de Dios para obtener todos sus deseos y luego olvidarse de aquel que se tomó la molestia y el tiempo de mirarlo, escucharlo, alimentarlo y sanarlo, querido amigo, nuestro Dios no merece eso.
Cuando se sirve la comida, aparecen todos, del rincón de donde se encuentren salen para esperar su alimento, pero luego cada quien vuelve a su casa, ¿Será eso lo que Dios espera de nosotros?
Ese día Jesús tiene una orden para sus discípulos, “trabajar” primero repartir el pan, es decir servir, luego de eso recoger y limpiar, es decir trabajo, y todavía falta la última orden, seguirle a la barca y continuar trabajando.
Tristemente son miles de millones los que comen del pan, los que reciben las bendiciones de nuestro Dios, pero solo unos cuantos son los que trabajan duro y siguen a Jesucristo, ¿De cuál grupo es usted?
¿Puede el Señor hablarle y mandarle una tarea?, la Biblia dice que las ovejas oyen su voz y le siguen, ¿Es usted de los que le sigue o de los que se van luego de haber comido?
Éste día quiero decirte Querido que no es suficiente ser bendecido por Dios, no es suficiente haber recibido su ayuda durante una crisis familiar o financiera, no es suficiente haber comido el pan una sola vez, mira este ejemplo: Todos los Israelitas comieron del maná del cielo, pero no todos ellos llegaron a la tierra prometida, ¿Por qué no pudieron heredar la tierra prometida?, el pan era bueno, les daba fuerza, pero nunca dejaron sus deseos pecaminosos, nunca siguieron la voz de Dios, nunca pusieron sus vidas realmente en la manos de Dios, por eso todos sus intentos de llegar a la tierra prometida fracasaron, solamente aquellos que tenían un espíritu diferente lograron entrar, los sumisos y entregados, los que si escuchaban la voz de Dios y estaban dispuestos a seguirle, hubiera o no hubiera alimento.
El pan que aquellos cinco mil recibieron era bueno, les dio fuerzas, esperanza y sobre todo fe, eran suficientes para alcanzar la vida eterna, mas no estuvieron dispuestos a seguir comiendo todos los días del mismo pan, no quisieron seguir a Jesús y cada uno volvió a sus casas, Querido: permanecer al lado de Jesús no era y no es fácil, habían trabajos pesados por hacer como atender a más de cinco mil personas, abrirse paso entre las multitudes, no tener donde dormir, caminar por muchas horas, orar, enseñar, echar fuera demonios, huir de los que querían matarlos, en fin, la lista es larga y grande, pero la recompensa era mucho grande, estar nada más y nada menos con aquel al que aun el viento y el mar le obedecen, estar al lado de aquel a quien incluso los demonios le obedecen, estar al lado de Jesucristo valía todos los trabajos pesados que se pudieran hacer.
Querido que esta enseñanza te anime a seguir al lado de aquel que puede no solamente darle el pan de bendición, sino también la salvación de su alma y la cura a todas sus dolencias, no importa si son físicas o emocionales, Dios puede sanarle, quizás este sea un camino duro, difícil y muy cuestionado por muchos, pero puedo garantizarle que es el mejor camino.
No hay nada mejor que sentarse y comer del pan de vida que nuestro Dios quiere darnos, no hay nada más precioso que llegar a los pies de nuestro Dios luego de un día duro lleno de presiones y estrés, solamente doblar las rodillas y empezar a sentir que todo estará bien, que podemos estar tranquilos, esa sensación querido lector nadie se la podrá dar, por eso puedo asegurarle que vale la pena seguir a Jesús, y que tu esfuerzo y tu trabajo para Él no es en vano,
No caigas en el error y no seas como aquellos que se van luego de haber comido.
Dios te bendiga abundantemente.