Dunamis Ministry

Dunamis Ministry publicamos contenido religioso para edificar. y compartimos del amor de Cristo 📖🙏

13/08/2026

Día 2 — Deja de señalar y comienza a sanar

Cuando dejas de justificarte, Dios puede comenzar a transformarte

📖 Texto base

«“El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.”
— Proverbios 28:13 (RVR60)»

🔥 Devocional

Ayer hablamos de dejar de señalar a los demás. Hoy vamos un paso más profundo: dejar de justificarnos delante de Dios.

Porque señalar a otros es solamente una parte del problema. La otra es construir argumentos para demostrar por qué nosotros tenemos razón.

Es fácil decir:

“Yo reaccioné así porque me hicieron daño.”

“Yo hablé así porque primero me hablaron mal.”

“Yo me alejé porque nadie me buscó.”

“Yo dejé de confiar porque me fallaron.”

“Yo hice esto porque ellos hicieron aquello.”

Y quizá todo eso tenga una parte de verdad.

Pero existe una pregunta que puede cambiar nuestra vida:

¿Aunque alguien más haya hecho mal, qué está haciendo ese dolor dentro de mi corazón?

Porque una herida puede explicar nuestra reacción, pero no necesariamente la justifica.

José tenía razones para vivir resentido.

Sus hermanos lo vendieron, lo traicionaron y lo abandonaron.

Sin embargo, años después, cuando tuvo poder para vengarse, dijo:

«“Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien.”
— Génesis 50:20»

José no negó lo que le hicieron.

Pero tampoco permitió que lo que le hicieron determinara quién sería él.

Y aquí está una verdad poderosa:

No siempre puedes controlar lo que otros hicieron contigo, pero sí puedes decidir qué harás con lo que eso produjo en ti.

Tal vez alguien te hirió.

Tal vez te traicionaron.

Tal vez te rechazaron.

Tal vez te humillaron.

Tal vez te fallaron personas de las que esperabas amor.

Pero llega un momento en el que Dios te dice:

“Ya no quiero que vivas definido por lo que ellos hicieron. Quiero comenzar a sanar lo que eso produjo dentro de ti.”

Porque puedes pasar años señalando al responsable de tu herida y, sin darte cuenta, convertirte en prisionero de esa misma herida.

El perdón no significa decir que estuvo bien.

La humildad no significa negar que te hicieron daño.

Sanar tampoco significa olvidar.

Sanar significa entregarle a Dios el derecho de transformar aquello que te lastimó.

Quizá hoy Dios no quiere que vuelvas a discutir con quien te lastimó.

Quizá quiere que tengas una conversación con tu propio corazón.

Que puedas decir:

“Sí, me hicieron daño… pero no voy a permitir que ese daño siga gobernando mi vida.”

El orgullo pregunta:

“¿Quién tuvo la culpa?”

La madurez espiritual pregunta:

“Señor, ¿qué quieres sanar en mí?”

Y cuando dejamos de justificar nuestras reacciones y comenzamos a permitir que Dios examine nuestro corazón, comienza un proceso profundo de restauración.

🙏 Declara hoy:

“Señor, reconozco que algunas heridas que recibí han influido en mi manera de pensar, hablar y actuar. Hoy dejo de utilizar mi pasado como una excusa para permanecer igual. No niego lo que me hicieron, pero tampoco quiero seguir viviendo esclavo de ello. Sana mi corazón, transforma mis reacciones y ayúdame a responder de una manera que te honre. Quiero dejar de justificarme y comenzar a ser transformado por Ti. Amén.”

💭 Reflexiona

¿Qué herida del pasado sigues utilizando como explicación para una actitud que Dios quiere transformar en ti?

No necesitas negar lo que pasó.

Necesitas entregárselo a Dios.

Porque cuando dejas de justificar lo que necesitas cambiar, le das espacio a Dios para comenzar a sanar.

13/08/2026

Día 1

Devocional:

"Deja de señalar y comienza a sanar"

“Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí.”
— Génesis 3:12 (RVR60)

Adán no negó que había comido. Lo que hizo fue evadir su responsabilidad.

En una sola frase señaló a dos personas: culpó a Eva porque ella le dio del fruto, pero también señaló indirectamente a Dios: “La mujer que me diste…”. Como si dijera: “Yo no tengo toda la culpa. Si ella no me lo hubiera dado, o si Tú no me hubieras dado a ella, esto no habría sucedido”.

Adán dijo una parte de la verdad, pero utilizó esa verdad como una excusa para no reconocer su propia desobediencia.

Y ahí encontramos una de las trampas más peligrosas del orgullo: podemos reconocer lo que otros hicieron mal y, al mismo tiempo, negarnos a reconocer nuestra propia responsabilidad.

El orgullo siempre encuentra a quién señalar.

“Fue por mi familia.”
“Fue por mi esposo o mi esposa.”
“Fue por lo que me hicieron.”
“Fue por la iglesia.”
“Fue por el pastor.”
“Fue por las circunstancias.”
“Fue porque me provocaron.”

Y aunque algunas personas realmente nos hayan herido o hayan tenido responsabilidad en lo sucedido, llega un momento en que debemos dejar de preguntar: “¿Quién tuvo la culpa?” y comenzar a preguntarnos: “¿Qué parte me corresponde reconocer delante de Dios?”

Porque mientras el dedo apunta hacia los demás, el corazón encuentra una excusa para no cambiar.

Adán señaló… y terminó fuera del jardín.

David, en cambio, cuando fue confrontado, dijo:

“Pequé contra Jehová.”
— 2 Samuel 12:13

David dejó de justificar, dejó de señalar y confesó.

Ahí comienza la restauración.

La humildad no significa decir que todo fue culpa nuestra. Significa tener el valor de reconocer nuestra parte, aunque eso duela, aunque nos avergüence y aunque nadie más reconozca la suya.

El orgullo busca culpables; la humildad busca transformación.

Tal vez hoy Dios no te está preguntando quién te lastimó, quién falló o quién comenzó el problema.

Tal vez te está preguntando:

“¿Y tú qué vas a hacer con tu parte?”

La confesión abre la puerta que la justificación mantiene cerrada.

Declara hoy:

“Señor, hoy bajo el dedo con el que he señalado a otros y examino mi propio corazón. No quiero esconderme detrás de excusas. Dame humildad para reconocer mi responsabilidad, arrepentirme de lo que debo cambiar y caminar hacia la restauración. Amén.”

Reflexiona:

¿Hay algo que llevas tiempo culpando en otros que Dios hoy te está llamando a reconocer en ti?

Hoy es un buen día para dejar de señalar…
y comenzar a sanar.

11/08/2026

🌿 Serie: ¿A qué huele tu vida delante de Dios?

Día 2: El aroma de la obediencia

📖 Texto base

«“Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros.”
— 1 Samuel 15:22»

🔥 Devocional

Ayer comenzamos haciéndonos una pregunta que puede confrontar profundamente nuestro corazón:

❓ ¿A qué huele mi vida delante de Dios?

Hoy descubriremos que uno de los aromas que Dios desea percibir en nosotros es el aroma de la obediencia.

Saúl había recibido una instrucción clara de parte de Dios, pero decidió hacer las cosas a su manera. Cuando Samuel lo confrontó, Saúl intentó justificar sus acciones diciendo que había guardado lo mejor para ofrecerlo como sacrificio.

En otras palabras, Saúl quiso sustituir obediencia por apariencia religiosa.

Pero Samuel le respondió con una verdad contundente:

“Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios.”

Esto nos enseña algo muy importante: Dios no se impresiona con lo que hacemos para Él cuando estamos ignorando lo que Él ya nos pidió.

Podemos cantar, predicar, levantar nuestras manos, asistir a la iglesia, publicar versículos y hablar de Dios; pero si nuestro corazón vive en desobediencia, nuestras acciones externas no pueden sustituir una vida rendida a Él.

La obediencia tiene un aroma especial delante de Dios.

Cuando decides perdonar aunque te hayan lastimado, hay un aroma de obediencia.

Cuando decides decir la verdad aunque mentir te resulte más conveniente, hay un aroma de obediencia.

Cuando decides apartarte de aquello que sabes que desagrada a Dios, hay un aroma de obediencia.

Cuando haces lo correcto aunque nadie te esté observando, hay un aroma de obediencia.

Y quizá aquí está una de las pruebas más importantes de nuestra relación con Dios:

¿Obedezco solamente cuando lo que Dios me pide coincide con lo que yo quiero?

Porque obedecer cuando todo nos gusta es fácil.

La verdadera obediencia aparece cuando Dios nos pide algo que confronta nuestro orgullo, nuestros deseos, nuestros planes o nuestra comodidad.

Jesús mismo dijo:

«“Si me amáis, guardad mis mandamientos.”
— Juan 14:15»

El amor verdadero hacia Dios no solamente se expresa con palabras; se demuestra con obediencia.

A veces queremos que Dios cambie nuestras circunstancias, pero Dios primero quiere cambiar nuestro corazón.

Queremos que Dios bendiga nuestros planes, pero quizá Él está esperando que nosotros aprendamos a seguir los suyos.

Queremos sentir su presencia, pero debemos preguntarnos si estamos caminando en obediencia a su Palabra.

Hoy Dios no solamente te pregunta:

“¿Qué estás haciendo para mí?”

También te pregunta:

“¿Estás obedeciendo lo que te estoy pidiendo?”

Porque puedes hacer muchas cosas para Dios y, al mismo tiempo, estar huyendo de aquello que Él te pidió obedecer.

Noé no solamente construyó un arca; obedeció.

Abraham no solamente escuchó una promesa; obedeció y salió.

María no solamente recibió una palabra; se sometió a la voluntad de Dios.

Y Jesús nos dejó el ejemplo máximo: siendo Hijo, se humilló y fue obediente hasta la muerte.

Por eso, antes de preguntarnos qué estamos haciendo para Dios, debemos preguntarnos:

❓ ¿Estoy obedeciendo a Dios?

Tal vez hoy el Señor te está pidiendo que perdones.

Tal vez que cierres una puerta.

Tal vez que abandones un hábito.

Tal vez que regreses a la oración.

Tal vez que arregles algo con alguien.

Tal vez que dejes de justificar aquello que sabes que está mal.

No ignores esa voz.

La obediencia que hoy parece un sacrificio puede convertirse mañana en el testimonio de lo que Dios hizo en tu vida.

🕊️ Para meditar

Dios no busca una vida que simplemente parezca espiritual; busca un corazón dispuesto a obedecerle.

El verdadero aroma de Cristo comienza a percibirse cuando dejamos de hacer nuestra voluntad y aprendemos a decir:

“Señor, no lo que yo quiero, sino lo que Tú quieres.”

🙏 Oración

“Señor, hoy pongo nuevamente mi corazón delante de ti. Perdóname por las veces que he querido hacer las cosas a mi manera y después he intentado justificar mis decisiones delante de ti. Ayúdame a entender que obedecerte vale más que cualquier apariencia religiosa. Dame un corazón sensible a tu voz y dispuesto a cumplir tu Palabra, aun cuando hacerlo implique renunciar a mis deseos, a mi comodidad o a mis propios planes. Quita de mí toda rebeldía, orgullo y desobediencia. Que mi vida pueda tener delante de ti el aroma de una persona que verdaderamente te ama y te obedece. En el nombre de Jesús. Amén.”

🔥 Frase para cerrar el Día 2

“El aroma que agrada a Dios no nace de aparentar obediencia, sino de vivir rendidos a su voluntad.”

11/08/2026

🌿 Serie: ¿A qué huele tu vida delante de Dios?

Día 1: El aroma que Dios percibe
Texto base:

“Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden.”
— 2 Corintios 2:15

🔥 Devocional

Todos sabemos reconocer un buen aroma. Hay olores que nos atraen, que nos hacen sentir bien. Pero también hay olores que nos hacen alejarnos inmediatamente.

La Biblia utiliza esta misma imagen para enseñarnos una verdad espiritual: nuestra vida tiene un aroma delante de Dios.
No estamos hablando de un olor físico, sino de aquello que nuestra vida transmite delante de Él: nuestra actitud, nuestras palabras, nuestras decisiones, nuestra obediencia, nuestra manera de tratar a los demás y, sobre todo, lo que realmente hay en nuestro corazón.
Pablo dice: “somos grato olor de Cristo”.
Esto significa que cuando Cristo está formando nuestra vida, algo de Él comienza a percibirse en nosotros. La gente puede notar amor donde antes había resentimiento; paciencia donde antes había desesperación; humildad donde antes había orgullo; perdón donde antes había rencor.
Pero aquí viene una pregunta que debemos hacernos:

❓ ¿A qué huele mi vida delante de Dios?

¿Huele a obediencia o a rebeldía?
¿A humildad o a orgullo?
¿A perdón o a resentimiento?
¿A santidad o a doble vida?
¿A Cristo o a mis propios deseos?
Podemos aparentar delante de las personas, pero Dios conoce el corazón. Él no solamente observa nuestras acciones; conoce las intenciones que existen detrás de ellas.

En Génesis 8:20-21 encontramos a Noé ofreciendo un sacrificio después del diluvio. La Escritura dice que Jehová percibió “olor grato”. El sacrificio no era simplemente humo elevándose al cielo; representaba adoración, entrega y obediencia.
De la misma manera, Dios quiere que nuestra vida sea una ofrenda que Él pueda recibir con agrado.
Tal vez hoy necesitas preguntarte: “Señor, ¿qué estás percibiendo de mí?”
Porque no se trata de tener una apariencia religiosa, sino de permitir que Cristo transforme aquello que nadie más puede ver.

🕊️ Para meditar
El aroma de nuestra vida no se determina por lo que aparentamos delante de los hombres, sino por lo que realmente somos delante de Dios.

🙏 Oración
“Señor, hoy quiero poner mi vida delante de ti. Examina mi corazón y muéstrame aquello que no te agrada. Quita de mí todo lo que tenga un mal aroma delante de tu presencia: el orgullo, el resentimiento, la desobediencia, la hipocresía y todo aquello que me aleja de ti. Forma en mí el carácter de Cristo. Que mis palabras, mis decisiones, mi familia, mi servicio y cada área de mi vida puedan convertirse en un aroma agradable delante de ti. Que cuando otros se encuentren conmigo, puedan percibir algo de Jesús en mi manera de vivir. En el nombre de Jesús.

Amén.”

🔥 Frase para cerrar el Día 1
“No se trata de aparentar que conocemos a Cristo; se trata de vivir de tal manera que el aroma de Cristo pueda percibirse en nosotros.”

11/08/2026

🌿 ¿A QUÉ HUELE TU VIDA DELANTE DE DIOS?

¿Te has preguntado alguna vez qué aroma percibe Dios de ti?

Acompáñanos en esta nueva serie y descubre qué aroma está llegando delante de Dios a través de tu vida, tus decisiones, tu obediencia, tu adoración

y tu corazón.

🌿 ¿Es un aroma agradable a Dios?

Descúbrelo en esta nueva serie:
“¿A QUÉ HUELE MI VIDA DELANTE DE DIOS?”

11/08/2026
11/08/2026

Continúa Haciendo el Bien

¿Qué harías si te encontraras con alguien que te ofendió, molestó o te hizo un gran daño?

Los fariseos en tiempos de Jesús enseñaban que era excesivo perdonar a alguien más de tres veces. Pero las enseñanzas de Jesús establecieron un estándar de perdón extravagante. Él enfatizó que debemos perdonar a otros generosamente y continuamente.

La expresión externa del perdón puede verse diferente para cada persona, pero el verdadero perdón debe ofrecer misericordia y compasión a quienes nos lastiman.

Perdonar no es fácil. Mostrar compasión a alguien que nos lastimó va en contra de nuestro deseo natural. A veces, puede incluso sentirse abrumador, injusto e imposible. Pero mostrarle a alguien perdón y compasión inmerecidos es lo que es la misericordia … y es lo que Jesús hace por nosotros.

Dios amó tanto al mundo que—a pesar de nuestros constantes errores y continuo rechazo de Su presencia—envió a Su único Hijo, Jesús, a morir por nosotros. Aunque no merecíamos Su perdón o amor, Él nos lo ofreció de todas formas. Y ahora, cualquiera que cree en Jesús puede recibir misericordia ilimitada y gracia inmerecida.

Es porque Dios nos ofrece libremente misericordia que Él nos pide que mostremos misericordia también.

El mundo te dirá que te aferres a tu dolor y permitas que te moldee. Pero Jesús quiere liberarte del dolor de tu pasado cambiando la postura de tu corazón hacia los demás. Esto no es fácil—a menudo es un acto de rendición continua y dolorosa. Pero Jesús no espera que pasemos por el proceso del perdón solos. Él se ofrece a ayudarnos si estamos dispuestos a confiar en Él y honrar Sus enseñanzas.

Jesús no nos está pidiendo que hagamos nada que Él no haya hecho ya por nosotros. Y cuando ofrecemos misericordia a alguien que nos ha herido, ilustramos cómo el perdón de Dios nos ha impactado.

Entonces, ¿hay alguien a quien puedas ofrecer misericordia y perdón hoy? Pasa tiempo con Dios, pídele que examine tu corazón y entrégale cualquier dolor que hayas estado cargando.

06/08/2026

Cristo te ama ❤️‍🩹

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