15/12/2025
El joven músico peruano Edson Núñez ha compartido recientemente en sus redes sociales dos videos que han conmovido a muchos de sus seguidores.
En el primer video, Edson abre su corazón y expresa el dolor que ha experimentado por el trato recibido de muchos dentro de la iglesia. Confiesa lo difícil que ha sido llegar a casa y ver a sus padres defendiéndolo en redes sociales ante tantas críticas. Habla del peso de pararse frente a otros y sentirse mirado con desprecio, del pensamiento que en más de una ocasión cruzó su mente de retirarse de la iglesia, aunque reconoce que, aun así, no hay un mejor lugar. También menciona que muchas personas se alegrarían si él fallara, y reconoce que, como cualquier joven, ha cometido errores.. Sus palabras más dolorosas resuenan cuando afirma que no hubo ni un solo pastor o líder que se le acercara para decirle: “quiero orar por ti”.
En el segundo video, Edson informa que en este año 2025 fue borrado de la iglesia a la que pertenecía en la universidad en Perú. Explica que nunca entendió el motivo, que jamás recibió una explicación ni una llamada de aviso, a pesar de que la iglesia tenía todos sus datos de contacto. Señala además que, sin importar en qué país se encontrara Brasil, Estados Unidos u otro, sus diezmos siempre llegaron fielmente a la iglesia. Hoy, afirma sentirse feliz formando parte de una iglesia cercana a su casa.
La experiencia de Edson Núñez refleja la realidad silenciosa de muchos jóvenes dentro de nuestras iglesias. Jóvenes que aman a Dios, que luchan, que se equivocan, pero que en lugar de encontrar acompañamiento, oración y diálogo, a veces encuentran juicio, distancia y silencio pastoral. En ocasiones, algunos líderes o miembros se sienten con autoridad para cuestionar conductas, pero no siempre se toman el tiempo para sentarse, escuchar, orar y caminar junto a ellos.
Sabemos que la salvación es individual y que la iglesia es un hospital donde llegan personas heridas, débiles y necesitadas de gracia. Pero antes de debatir en casa sobre lo que un joven está haciendo bien o mal, antes de señalar desde lejos, acerquémonos. Conversemos. Oremos con ellos. Hagámosles sentir que, aun en medio de sus luchas, siguen siendo valiosos y amados por Dios.
¿Cuándo fue la última vez que te sentaste con un joven que sabes que está luchando? ¿Cuándo fue la última vez que le recordaste que, a pesar de todo, Dios no ha terminado con él?.
✒️: Mundo Adventista Cuba SG
Foto y fuente: Edson Nuñez.