01/10/2026
¿Y si la pasión se está disfrazando de amor?
Hay adicciones que son muy silenciosas porque no siempre parecen un problema. Una de ellas puede estar relacionada con la sexualidad: comienza con una atracción, continúa con pensamientos, deseos y decisiones, y poco a poco puede convertirse en un patrón del que resulta difícil salir.
Durante mi conversión he tenido que luchar con mis propios sentimientos, pensamientos y acciones. No ha sido sencillo. He tenido que reconocer mis debilidades, aprender a poner límites y, sobre todo, volver una y otra vez a Jesucristo.
Porque soy humano. Soy carne débil y tengo defectos.
Pero también he aprendido algo: no tengo que enfrentar mis debilidades solo.
Los principios del Evangelio me han ayudado a entender que no todo lo que sentimos debemos convertirlo en una acción. Sentir atracción es parte de nuestra naturaleza; decidir qué hacemos con ella es parte de nuestro discipulado.
En Fortalecimiento para el matrimonio, se enseña que Satanás puede intentar disfrazar el pecado como amor, haciendo que una persona confunda una relación sexual fuera del convenio del matrimonio con una expresión legítima de amor.
Y ahí puede comenzar el engaño:
"Si la amo, ¿por qué estaría mal?"
"Si nos queremos, ¿qué tiene de malo?"
"Es una necesidad."
"Algún día nos vamos a casar."
Pero el amor verdadero también sabe esperar, respetar, poner límites y honrar los convenios.
La pasión puede ser intensa, pero el amor también sabe gobernarse.
No escribo esto desde la perfección. Lo escribo desde la experiencia de alguien que ha tenido que luchar consigo mismo y que sigue aprendiendo.
Cuando he sentido que mis propias fuerzas no son suficientes, me he aferrado a Jesucristo.
Él me ha enseñado que caer no tiene que significar quedarse en el suelo.
Podemos arrepentirnos.
Podemos cambiar.
Podemos volver a empezar.
Podemos aprender a dominar nuestros deseos en lugar de permitir que nuestros deseos nos dominen.
Si tú también estás luchando con pensami