19/09/2022
El segundo sello
Apocalipsis 6:3-4
Introducción
Los próximos tres sellos nos dan una triste perspectiva de juicios grandes y desoladores con los cuales Dios castiga a aquellos que rechazan o abusan del evangelio eterno.
La apertura de los sellos no significa la revelación del designio último de Dios. Se refiere a los acontecimientos previos en la historia y en la naturaleza antes de que el reino de Dios sea consumado. La victoria originada por la guerra es una plaga o azote de Dios; que obliga a levantar los ojos hacia el final de la historia.
La función del segundo caballo y su jinete es despojar de la paz a la Tierra. Representan esa rivalidad destructiva que pone a las personas y a las naciones unas contra otras en un caos de trágica destrucción. Esto tiene dos trasfondos:
a) Juan estaba escribiendo en un tiempo en el que la guerra de aniquilación mutua estaba diezmando el mundo. En los treinta años antes del reinado de Herodes el Grande, 67 a 37 a C., solamente en Palestina no menos de 100,000 hombres perecieron en revoluciones fracasadas. En el año 61 d C. se suscitó una rebelión en relación con el nombre de la reina Boadicea. Los Romanos la aplastaron. Boadicea se quitó la vida, y perecieron 150,000 hombres.
b) En las figuras judías del fin del mundo, uno de los elementos esenciales es la desintegración completa de todas las relaciones humanas: Isaías 19:2 Cada uno peleará contra su hermano, y cada uno contra su prójimo; ciudad contra ciudad y reino contra reino.
Zacarías 14:13 Y acontecerá en aquel día que habrá entre ellos gran pánico enviado por Jehová; y trabará cada uno de la mano de su compañero, y levantará su mano contra la mano de su compañero.
La visión del fin describía un tiempo en el que se destruirían todas las relaciones humanas y el mundo sería un caldero hirviente de odios crueles. Sigue siendo verdad que una nación en la que hay divisiones entre las personas y las clases sociales y el odio se basa en ambiciones competitivas y deseos egoístas está condenado a desaparecer; y el mundo en el que las naciones pelean a muerte las unas con las otras se apresura a su final. El jinete sobre el caballo bermejo es el símbolo de la guerra civil y el conflicto violento.
• En el año 75, Vespasiano había dedicado un templo a la Paz: pero después de un tiempo no oímos más de paz; todo está lleno de guerra y derramamiento de sangre. Según el obispo Newton, este segundo período se inicia con Trajano, que venía de occidente, siendo español de nacimiento, y fue el primer extranjero en ser elevado al trono imperial. En su reinado, y en el de su sucesor, Adrián, hubo horribles guerras y matanzas, y especialmente entre los rebeldes judíos y romanos.
• El segundo caballo que apareció en los sellos fue de color rojo y simboliza la guerra, derramamiento de sangre, revolución y asesinatos de un pueblo enfrentadose entre sí.
Si se estudia el significado del color rojo, encontramos que en el Antiguo Testamento representaba la sangre derramada por la violencia o por un sacrificio.
En el caso de la espada larga utilizada por segundo jinete del Apocalipsis, es similar a un máchaira megálee, un cuchillo utilizado para el sacrificio de animales. El que ostenta el jinete es un poco más largo que el máchaira, motivo por el cual es más poderoso.
• El caballo rojo ha sido asociado con la Primera y Segunda Guerra Mundial, así como con todas las batallas que se han librado durante la historia del hombre.
• También se dice que este caballo cabalga entre los seres humanos para que peleen y se asesinen entre ellos por conflictos individuales.
• El mundo ha vivido diversos derramamientos de sangre a lo largo de la historia, y la tradición cristiana indica que el jinete del caballo rojo cabalgará en una última guerra y llegará el fin de la humanidad.
• El caballo bermejo, o rojo, representa no solo una nación alzándose contra otra nación y reino contra reino, sino más concretamente la terrible matanza de clase contra clase y parte contra parte, como en una guerra civil. Hay asesinatos y derramamiento de sangre. El jinete del caballo rojo baña la tierra en sangre.
• “y que se matasen unos a otros…”: americanos matando a americanos, franceses matando a franceses, y así. Todo el mundo estará en una agitación de sangre y revolución.
• El segundo jinete viene claramente caracterizado por sus distintivos como mensajero de infortunio. El rojo, color de la sangre y del fuego, es en el Apocalipsis el signo indicador de los poderes hostiles a Dios.
La misión del caballo rojo se entendería rápidamente en los días de Juan, cuando los levantamientos y desórdenes civiles eran muy frecuentes. En un solo año –del 68 al 69 dC. Roma había sido gobernada por cuatro emperadores distintos. Como ya vimos, en el periodo de treinta años, anterior al reinado de Herodes el Grande (67-37 aC.), murieron en revoluciones y levantamientos más de cien mil insurgentes solo en Palestina. La anarquía y las matanzas son los precursores del tiempo del fin.
• El color rojo es el emblema del derramamiento de sangre, la destrucción de la vida. Una de las visiones que tuvo Isaías en el 63:1 dice: ¿Quién es éste que viene de Edom, de Bosra, con vestidos rojos? ¿éste hermoso en su vestido, que marcha en la grandeza de su poder?, o la visión posterior de San Juan sobre el Rey de reyes, que dirige los ejércitos del cielo, Su “vestimenta teñida de sangre”. “Salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se mataran unos a otros.”
• Esta visión del caballo rojo como la sangre corrige la idea que podríamos haber tenido del hecho de que el Príncipe de Paz había comenzado su reinado. Deberíamos haber supuesto que el progreso y los triunfos del evangelio al menos habrían asegurado a la tierra una liberación de las miserias de la guerra, pero no es así. Desde la época de la primera predicación del evangelio hasta el momento presente, no ha habido veinte años de paz continua entre las naciones y pueblos con los que, como suponemos, tienen que ver las diversas visiones de este libro.
• Según el autor, A. Cagliani, de la Facultad de Historia de Buenos Aires: En los últimos 5.000 años de historia, la humanidad solo estuvo 900 años en paz, en los cuales los hombres se preparaban para el conflicto siguiente. Mas de 8.000 tratados de paz se han firmado en el transcurso de los últimos 35 siglos. Desde 1945 hasta finales del siglo XX se disputaron 140 guerras con 13.000.000 de mu**tos."
• Desde el año 1.000 d.c. hasta el 2.000 se calcula que las guerras han causado unos 148 millones de víctimas, casi las 2/3 partes durante las contiendas habidas en el siglo XX. Hasta la primera mitad de este siglo, se estima que 9 de cada 10 víctimas eran soldados; en la segunda mitad esta proporción varia hasta que, a finales del siglo XX, 9 de cada 10 víctimas en los conflictos armados son civiles.
• Así que tenemos ante nosotros este hecho tan notable, que durante 1.800 años el Evangelio de Cristo y el Demonio de la Guerra han cabalgado uno al lado del otro. Porque el jinete del caballo rojo no pelea. Aparentemente se dedica a provocar conflictos en los que personalmente no toma parte. No es un tirano humano o un general, sino, por así decirlo, la encarnación del Espíritu de Guerra, a quien se le ha dado poder para quitar la paz de la tierra, y que deben matarse unos a otros.
Conclusión:
Lucas 21:28: Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.
Aparte del primer caballo, los tres caballos representan diferentes clases de juicio: rojo para guerra y derramamiento de sangre; negro para hambre y amarillo para muerte. Los altos precios del trigo y la cebada ilustran condiciones de hambruna, pero lo peor todavía está por llegar.
• Isaías 13:9: He aquí el día de Jehová viene, terrible, y de indignación y ardor de ira, para convertir la tierra en soledad, y raer de ella a sus pecadores.
Iglesia: duermes en tus laureles cuando hay un mundo agonizante que muestra más temor que tú a las profecías del fin, levántate y arregla tu vida.
• Ezequiel 39:8: He aquí viene, y se cumplirá, dice Jehová el Señor; este es el día del cual he hablado.
Tijuana BC, 18 de septiembre 2022.