14/03/2026
¿ESTAMOS EN OPOSICIÓN A LA VOLUNTAD DE DIOS?
La historia bíblica no presenta la voluntad del pueblo como el procedimiento mediante el cual Dios revela su voluntad; más bien, la muestra como la expresión contrapuesta del corazón humano frente a esa voluntad, en diferentes casos. En la rebelión de Coré se evidenció la insuficiencia de una multitud que, presumiéndose santa, pretendía autoconstituirse en autoridad; Dios dejó claro que es él quien elige, llama y consagra a quienes desea tomar por siervos.
Por otra parte, si Dios permitió a Israel la elección de un rey, fue para revelar la distancia existente entre su voluntad y el deseo del pueblo. Ellos pidieron un rey para asemejarse a las naciones edomitas.
Sin embargo, la narrativa bíblica sí expone un patrón respecto del proceder humano cuando Dios elige: en diferentes momentos, el pueblo se pronunció en contra de la voluntad de Dios; y en los casos en que el pueblo eligió, Dios socavó sus decisiones, exponiendo la vacuidad de los planes humanos.
Además, Dios ha dejado claro que, cuando el pueblo se amotina pensando vanamente para atacar a un líder humano, están atacando al Dios que lo llamó.
En el contexto mexicano, donde se valora la democracia como un logro en la búsqueda de la justicia; los creyentes debemos regirnos por el principio de que el Reino de Dios no avanza por votos, que su legitimidad espiritual no reside en una urna; y que cuando lo olvidamos, corremos el riesgo de confundir la voluntad de Dios con el ruido de la opinión de una mayoría ensoberbecida.
¿Estamos discerniendo verdaderamente la voluntad de Dios, o simplemente usamos su nombre en vano para legitimar los deseos de un grupo?