09/12/2025
*S. Juan Diego*
09 de Diciembre
Nació en Cuauhtitlán, hoy México, en 1474. Su nombre de nacimiento era Cuauhtlatoatzin. No pertenecía a ninguna clase social relevante, pero tampoco era un esclavo. Trabajaba la tierra y vendía lo que cultivaba. Se casó con una mujer de su tribu y no tuvieron hijos. Escuchó el Evangelio predicado por los misioneros y lo aceptó, llegando a ser un hombre muy devoto y religioso. Entre 1524 y 1525, se hizo bautizar junto a su esposa, fue nombrado Juan Diego y su esposa María Lucía. Quien los bautizó fue Fr. Toribio de Benavente, que era conocido como "El Pobre" por los indios debido a su sencillez y humildad. Vivía honesta y recogidamente, era muy buen cristiano y temeroso de Dios y de su conciencia, de muy buenas costumbres y modo de proceder. En pocas palabras, un varón santo. A un amigo suyo, Marcos Pacheco, su tía le solía decir: "Dios te haga como Juan Diego". Era reservado y de carácter místico, le agradaba el silencio y solía hacer penitencia. Frecuentemente, caminaba 20 kilómetros hasta Tenochtitlán para recibir formación religiosa. Después de que su esposa falleciera en 1529, fue a vivir con su tío Juan Bernardino en Tulpetlac, a 14 kilómetros de la iglesia de Tlatelolco, a la que iba todos los sábados y domingos para celebrar misa y recibir su formación. Iba descalzo como estaba obligado culturalmente por su clase. Como iba muy de mañana, se llevaba un manto típico llamado tilma para protegerse del frío. Era sábado 9 de diciembre de 1531 cuando Juan Diego hacía su recorrido habitual de tres horas y media. En eso, mientras pasaba por las faldas del cerro del Tepeyac, escuchó unas aves cantando muy hermosamente y vio una nube con un arcoiris encima en lo alto del cerro. Juan Diego se quedó absorto en lo que veía y se preguntó a sí mismo si estaba soñando o viendo la tierra de las flores y el maíz de la que sus antepasados le habían contado. Entonces, el canto cesó y escuchó que una mujer lo llamaba desde allá arriba. Así pues, subió sin ningún rodeo. En la cima vio a una mujer de belleza perfecta con un vestido reluciente. Él se postró y ambos intercambiaron palabras. Esta es la aparición de la Virgen de Guadalupe. Después de esto, se encargó de anunciar su encuentro, vivió en una casita junto a la iglesia construida por orden de la Virgen en Tepeyac y sirvió limpiándola y acogiendo a los peregrinos. Falleció el 30 de mayo de 1548 en dicha casita.