San Agustín, Obispo de Hipona

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Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío.La devoción al Sagrado Corazón de Jesús nos introduce en el misterio más profundo...
12/06/2026

Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío.

La devoción al Sagrado Corazón de Jesús nos introduce en el misterio más profundo del amor de Dios. El Corazón de Cristo, traspasado en la cruz por la lanza del soldado, es el signo visible de aquel amor infinito con que nuestro Redentor nos ha amado desde toda la eternidad.

En ese Corazón divino encontramos misericordia para nuestras miserias, fortaleza para nuestras debilidades, consuelo en nuestras p***s y refugio seguro en medio de las tempestades de la vida.
Cuando pronunciamos la jaculatoria: “Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío”, hacemos mucho más que repetir una fórmula piadosa. Es un acto de fe que reconoce que Jesucristo gobierna todas las cosas con sabiduría y amor; es un acto de esperanza que deposita en Él nuestras preocupaciones, sufrimientos y necesidades; y es un acto de amor que responde al amor inmenso que brota de su Corazón Sacratísimo.

Confiar en el Sagrado Corazón significa abandonarnos en las manos de Dios aun cuando no comprendamos sus designios. Significa creer que Él nunca abandona a quienes acuden a Él con humildad; que las cruces permitidas por su Providencia son medios de santificación; y que, incluso en las horas más oscuras, su Corazón permanece abierto para recibirnos como el padre recibe al hijo pródigo que retorna a casa.

¡Cuántas almas han encontrado paz repitiendo esta sencilla invocación! En la enfermedad, en las dificultades familiares, en las preocupaciones económicas, en las tentaciones y angustias espirituales, la confianza en el Corazón de Jesús ha sido fuente de fortaleza y perseverancia. El mundo cambia, las seguridades humanas pasan, pero el amor de Cristo permanece para siempre.

Por ello, hagamos de esta jaculatoria una oración constante de cada día. Al despertar, al comenzar el trabajo, en los momentos de prueba y antes del descanso nocturno, repitamos con fe:
Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío.
Y que esta confianza filial nos conduzca finalmente a descansar para siempre en aquel Corazón que tanto ha amado a los hombres y que tan poco es amado por ellos.

Solemnidad, SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS12 de junio. Blanco.ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 32, 11. 19Los proyectos de su corazón su...
12/06/2026

Solemnidad, SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
12 de junio. Blanco.
ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 32, 11. 19

Los proyectos de su corazón subsisten de generación en generación, para librar de la muerte a sus fieles y reanimarlos en tiempo de hambre.
Se dice Gloria.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que en tu misericordia te dignas enriquecernos con los infinitos tesoros del amor del Corazón de tu Hijo, traspasado por nuestros pecados, concédenos que al presentarte el fervoroso homenaje de nuestra devoción, cumplamos también con el deber de una digna reparación. Por nuestro Señor Jesucristo...

PRIMERA LECTURA

[El Señor te ha elegido por el amor que te tiene.]
Del libro del Deuteronomio 7, 6-11
En aquel tiempo, habló Moisés al pueblo y le dijo: “Eres un pueblo consagrado al Señor, tu Dios; él te ha elegido a ti para que seas pueblo suyo entre todos los pueblos de la tierra. El Señor se ha comprometido contigo y te ha elegido, no por ser tú el más numeroso de todos los pueblos, ya que al contrario, eres el menos numeroso; más bien te ha elegido por el amor que te tiene y para cumplir el juramento hecho a tus padres. Por eso, el Señor, con mano firme, te sacó de la esclavitud y del poder del faraón, rey de Egipto. Reconoce, pues, que el Señor, tu Dios, es el Dios verdadero y fiel. El guarda su alianza y su misericordia hasta mil generaciones para los que lo aman y cumplen sus mandamientos; pero castiga a quienes lo odian, y los hace perecer sin demora.
Guarda, pues, los mandamientos, preceptos y leyes que yo te mando hoy poner en práctica”. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 102

R. El Señor es compasivo y misericordioso. Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga su santo nombre. Bendice al Señor, alma mía, y no te olvides de sus beneficios. R.
El Señor perdona tus pecados y cura tus enfermedades; él rescata tu vida del sepulcro y te colma de amor y de ternura. R.
El Señor hace justicia y le da la razón al oprimido. A Moisés le mostró su bondad y sus prodigios al pueblo de Israel. R.
El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y generoso para perdonar. No nos trata como merecen nuestras culpas, ni nos paga según nuestros pecados. R.

SEGUNDA LECTURA

[Dios nos amó.]
De la primera carta del apóstol san Juan 4, 7-16
Queridos hijos: Amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama, no conoce a Dios, porque Dios es amor. El amor que Dios nos tiene, se ha manifestado en que envió al mundo a su Hijo unigénito para que vivamos por él.
El amor consiste en esto: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó primero y nos envió a su Hijo, como víctima de expiación por nuestros pecados. Si Dios nos ha amado tanto, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. A Dios nadie lo ha visto nunca; pero si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y su amor en nosotros es perfecto. En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en que nos ha dado su Espíritu. Nosotros hemos visto y de ello damos testimonio, que el Padre envió a su Hijo como salvador del mundo. Quien confiesa que Jesús es el Hijo de Dios, permanece en Dios y Dios en él. Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en ese amor. Dios es amor y quien permanece en el amor, permanece en Dios y Dios en él. Palabra de Dios.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 11, 29

R. Aleluya, aleluya. Tomen mi yugo sobre ustedes, dice el Señor, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón. R. Aleluya.

EVANGELIO

[Aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón.]
Del santo Evangelio según san Mateo 11, 25-30
En aquel tiempo, Jesús exclamó: “¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien. El Padre ha puesto todas las cosas en mis manos. Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo les daré alivio. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga ligera”. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN: • El mes de junio está dedicado tradicionalmente al Corazón de Cristo, símbolo de la fe cristiana particularmente apreciado tanto por el pueblo como por los místicos y teólogos, porque expresa de modo sencillo y auténtico la “buena nueva” del amor, resumiendo en sí el misterio de la Encarnación y de la Redención. Al celebrar la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, lo hacemos viviendo la tercera y última de las fiestas que siguen al tiempo pascual, después de la Santísima Trinidad y el Corpus Christi… • Esta sucesión nos hace pensar en un movimiento hacia el centro: un movimiento del espíritu, que Dios mismo guía. En efecto, desde el horizonte infinito de su amor, Dios quiso entrar en los límites de la historia y de la condición humana, tomó un cuerpo y un corazón, de modo que pudiéramos contemplar y encontrar lo infinito en lo finito, el Misterio invisible e inefable en el Corazón humano de Jesús, el Nazareno… Toda persona necesita tener un “centro” –un “corazón”– de su vida, un manantial de verdad y de bondad del cual tomar fuerza y verdad para afrontar las diversas situaciones y la fatiga de la vida diaria. [Sintetizado de BXVI, Ángelus, 1-VI-2008]
Se dice Credo.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Mira, Señor, el inefable amor del Corazón de tu Hijo amado, para que este don que te ofrecemos sea agradable a tus ojos y sirva como expiación de nuestros pecados. Por Jesucristo, nuestro Señor.

PREFACIO: Inmenso amor de Cristo.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
El cual, con inmenso amor, se entregó por nosotros en la cruz e hizo salir sangre y agua de su costado herido, de donde habrían de brotar los sacramentos de la Iglesia, para que todos los hombres, atraídos hacia el corazón abierto del Salvador, pudieran beber siempre, con gozo, de la fuente de la salvación.
Por eso, con todos los ángeles y los santos te alabamos, diciendo sin cesar: Santo, Santo, Santo...

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 19, 34

Uno de los soldados le traspasó el costado con su lanza, e inmediatamente salió sangre y agua.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor y Padre nuestro, que este sacramento de amor nos haga arder en santo afecto, de modo que, atraídos siempre hacia tu Hijo, sepamos reconocerlo en nuestros hermanos. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

San Bernabé, Apóstol.Discípulo del Señor, compañero de San Pablo y heraldo del Evangelio (siglo I).San Bernabé ocupa un ...
11/06/2026

San Bernabé, Apóstol.
Discípulo del Señor, compañero de San Pablo y heraldo del Evangelio (siglo I).

San Bernabé ocupa un lugar distinguido entre los primeros anunciadores del Evangelio y es venerado por la Iglesia con el glorioso título de Apóstol. Natural de la isla de Chipre y perteneciente a la tribu de Leví, fue uno de los primeros discípulos que abrazaron la fe en Jesucristo después de la Resurrección del Señor. Dotado de gran bondad, prudencia y celo apostólico, vendió sus bienes para ponerlos al servicio de la comunidad cristiana, dando ejemplo de desprendimiento y caridad. Su nombre, que significa “Hijo de la Consolación”, refleja admirablemente las virtudes que resplandecieron en toda su vida.

Elegido por el Espíritu Santo para la obra de la evangelización, San Bernabé desempeñó un papel fundamental en los comienzos de la Iglesia. Fue quien acogió y presentó a San Pablo ante los Apóstoles cuando muchos aún desconfiaban de él debido a su pasado de perseguidor. Más tarde, ambos recorrieron numerosas regiones anunciando la salvación de Cristo y fortaleciendo a las comunidades cristianas nacientes. Su predicación, acompañada por una fe ardiente y una caridad inquebrantable, contribuyó poderosamente a la expansión del Evangelio entre los pueblos gentiles.

Fiel servidor de Jesucristo hasta el final de sus días, San Bernabé entregó generosamente su vida por la causa del Reino de Dios. La tradición sostiene que sufrió el martirio en su patria de Chipre, sellando con su sangre el testimonio de la fe que había predicado con valentía. Su ejemplo invita a todos los cristianos a vivir con espíritu apostólico, a trabajar por la unidad de la Iglesia y a perseverar con fidelidad en la misión recibida de Cristo.

Oración
Oh Dios, que concediste a San Bernabé la gracia de ser un fiel discípulo de tu Hijo y un intrépido anunciador del Evangelio, concédenos, por su intercesión, la fortaleza necesaria para confesar nuestra fe con valentía, servir a nuestros hermanos con caridad sincera y perseverar siempre en el camino de la salvación.
Y tú, glorioso San Bernabé, Apóstol del Señor y ejemplo de generosidad evangélica, intercede por nosotros para que, fortalecidos por la gracia divina, vivamos en perfecta comunión con la Iglesia, trabajemos por la extensión del Reino de Cristo y alcancemos un día la gloria eterna prometida a los fieles siervos de Dios. Amén.

San Efrén de SiriaDiácono, doctor de la Iglesia y cantor de los misterios divinos († 373).San Efrén de Siria resplandece...
09/06/2026

San Efrén de Siria
Diácono, doctor de la Iglesia y cantor de los misterios divinos († 373).

San Efrén de Siria resplandece en la Iglesia como insigne maestro de la fe, diácono ejemplar y ardiente defensor de la verdad católica. Nacido en Nisibe, en la antigua Mesopotamia, recibió una sólida formación cristiana y consagró toda su vida al servicio de Jesucristo y de su Iglesia. Dotado de extraordinaria sabiduría y profunda piedad, combatió con firmeza los errores doctrinales de su tiempo, enseñando la sana doctrina mediante sus escritos, himnos y sermones, que le valieron el glorioso título de “Arpa del Espíritu Santo”.

Movido por un inmenso amor a Dios y a la Santísima Virgen María, dedicó sus talentos a la instrucción de los fieles y a la contemplación de los misterios divinos. Su enseñanza, llena de belleza y profundidad, exalta la Encarnación del Verbo, la pureza incomparable de la Virgen Madre y la misericordia infinita de Cristo Redentor. Aunque nunca recibió el sacerdocio, ejerció su ministerio diaconal con ejemplar humildad, sirviendo a los pobres, asistiendo a los enfermos y edificando a la Iglesia con su palabra y su ejemplo.

Venerado en Oriente y Occidente como Doctor de la Iglesia, San Efrén dejó un legado imperecedero de santidad, sabiduría y amor a la verdad. Su vida recuerda a todos los cristianos la necesidad de profundizar en el conocimiento de Dios, perseverar en la fe recibida de los Apóstoles y alabar constantemente al Señor con labios y corazón purificados por la gracia.

Oración

Oh Dios, que concediste a San Efrén de Siria una admirable sabiduría para proclamar los misterios de la fe y cantar las maravillas de tu amor, concédenos, por su intercesión, crecer en el conocimiento de las verdades divinas, permanecer firmes en la doctrina de la Iglesia y servirte con sincera humildad durante toda nuestra vida.

Y tú, glorioso San Efrén, diácono fiel, doctor de la Iglesia y cantor de la Santísima Virgen, intercede por nosotros para que nuestras palabras y obras glorifiquen siempre a Dios, defendamos con valentía la verdad católica y alcancemos un día la eterna bienaventuranza en la presencia del Señor. Amén.

Los lunes, la piedad cristiana ha consagrado de modo especial sus oraciones y sufragios a las almas de los fieles difunt...
08/06/2026

Los lunes, la piedad cristiana ha consagrado de modo especial sus oraciones y sufragios a las almas de los fieles difuntos. La Santa Iglesia, Madre solícita, jamás olvida a sus hijos que han partido de este mundo y que aún esperan la plena visión de Dios. Por ello nos exhorta a ofrecer por ellos nuestras oraciones, sacrificios, limosnas y, sobre todo, el Santo Sacrificio de la Misa.

¡Cuán grande obra de misericordia es socorrer a las Benditas Ánimas del Purgatorio! Ellas ya no pueden merecer para sí mismas, pero esperan con confianza la ayuda de los fieles que peregrinan en la tierra. Cada Rosario, cada indulgencia ganada, cada Comunión ofrecida por su descanso les alcanza alivio y acelera su entrada en la gloria eterna.

En este lunes, elevemos con fervor nuestras súplicas al Señor para que, por los méritos infinitos de Nuestro Señor Jesucristo, conceda a las almas de los fieles difuntos el descanso eterno y las haga participar de la luz perpetua. Y cuando llegue nuestra hora, que también nosotros encontremos almas agradecidas que intercedan por nosotros ante el trono de Dios.

✠ Requiem æternam dona eis, Domine, et lux perpetua luceat eis. Requiescant in pace. Amen.

X DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO7 de junio. Verde.ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 26, 1-2El Señor es mi luz y mi salvación, ¿...
07/06/2026

X DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
7 de junio. Verde.

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 26, 1-2

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? Cuando me asaltan mis enemigos, tropiezan y caen.
Se dice Gloria

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, de quien todo bien procede, escucha nuestras súplicas y concédenos que comprendiendo, por inspiración tuya, lo que es recto, eso mismo, bajo tu guía, lo hagamos realidad. Por nuestro Señor Jesucristo...

PRIMERA LECTURA

[Yo quiero amor y no sacrificios.]
Del libro del profeta Oseas 6, 3-6
Esforcémonos por conocer al Señor; tan cierta como la aurora es su aparición y su juicio surge como la luz; bajará sobre nosotros como lluvia temprana, como lluvia de primavera que empapa la tierra. “¿Qué voy a hacer contigo, Efraín? ¿Qué voy a hacer contigo, Judá? Tu amor es como nube mañanera, como rocío matinal que se evapora. Por eso los he azotado por medio de los profetas y les he dado muerte con mis palabras. Porque yo quiero amor y no sacrificios, conocimiento de Dios, más que holocaustos”. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 49

R. Dios salva al que cumple su voluntad.
Habla el Dios de los dioses, el Señor, y convoca a cuantos moran en la tierra del oriente al poniente: “No voy a reclamarte sacrificios, ante mí están siempre tus ofrendas. R.
Si yo estuviera hambriento, nunca iría a decírtelo a ti, pues todo es mío. ¿O acaso yo como carne de toros y bebo sangre de cabritos? R.
Mejor ofrece a Dios tu gratitud y cumple tus promesas al Altísimo, pues yo te libraré cuando me invoques y tú me darás gloria, agradecido”. R.

SEGUNDA LECTURA

[Su fe se robusteció y dio con ello gloria a Dios.] De la carta del apóstol san Pablo a los romanos 4, 18-25 Hermanos: Abraham, esperando contra toda esperanza, creyó que habría de ser padre de muchos pueblos, conforme a lo que Dios le había prometido: Así de numerosa será tu descendencia.
Y su fe no se debilitó a pesar de que a la edad de casi cien años, su cuerpo ya no tenía vigor, y además, Sara, su esposa, no podía tener hijos. Ante la firme promesa de Dios no dudó ni tuvo desconfianza, antes bien su fe se fortaleció y dio con ello gloria a Dios, convencido de que él es poderoso para cumplir lo que promete. Por eso, Dios le acreditó esta fe como justicia.
Ahora bien, no sólo por él está escrito que “se le acreditó”, sino también por nosotros, a quienes se nos acreditará, si creemos en aquel que resucitó de entre los mu***os, en nuestro Señor Jesucristo, que fue entregado a la muerte por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación. Palabra de Dios.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Le 4, 18

R. Aleluya, aleluya. El Señor me ha enviado para anunciar a los pobres la buena nueva y proclamar la liberación a los cautivos. R. Aleluya.

EVANGELIO

[No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.]
Del santo Evangelio según san Mateo 9, 9-13
En aquel tiempo, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, sentado a su mesa de recaudador de impuestos, y le dijo: “Sígueme”. Él se levantó y lo siguió. Después, cuando estaba a la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores se sentaron también a comer con Jesús y sus discípulos. Viendo esto, los fariseos preguntaron a los discípulos: “¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?” Jesús los oyó y les dijo: “No son los sanos los que necesitan de médico, sino los enfermos. Vayan, pues, y aprendan lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores”. Palabra del Señor.
Se dice Credo.

ORACIÓN DE LOS FIELES:

Dirijamos nuestra oración a Dios Padre misericordioso, con aquella confianza filial que el Espíritu de Cristo ha infundido en nuestros corazones:

1. Por los Obispos para que Dios que los eligió, les conceda una vida larga y feliz y los asista en la misión de gobernar el pueblo santo de Dios, roguemos al Señor.

2. Por nuestra patria y por sus gobernantes, para que Dios les inspire pensamientos y decisiones encaminados a una paz verdadera, roguemos al Señor.

3. Por los que están en camino de conversión, por los que se preparan a recibir el bautismo o preparan el bautismo de sus hijos: para que Dios les abra las puertas de su misericordia e introduzca a los nuevos hijos de la Iglesia en la vida nueva de Cristo Jesús, roguemos al Señor.

4. Por nuestros familiares y amigos enfermos, para que Dios escuche sus súplicas, realice sus deseos y haga que, en su tribulación, experimenten el gozo de la misericordia divina, roguemos al Señor.

Padre santo, que quieres misericordia y no sacrificios y acoges a los pecadores en tu mesa, haz que nuestra vida, transformada por la fuerza de tu amor, nos lleve a una total entrega a ti y a todos nuestros hermanos. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Mira, Señor, con bondad nuestro servicio para que esta ofrenda se convierta para ti en don aceptable y para nosotros, en aumento de nuestra caridad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Sal 17, 3

Señor, tú eres mi fortaleza, mi refugio, mi liberación y mi ayuda. Tú eres mi Dios.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor, que la virtud medicinal de este sacramento nos cure por tu bondad de nuestras maldades y nos haga avanzar por el camino recto. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Solemnidad, EL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO4 de junio. Blanco.ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 80, 17Alimentó a su pueblo con lo ...
04/06/2026

Solemnidad, EL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO
4 de junio. Blanco.

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 80, 17

Alimentó a su pueblo con lo mejor del trigo y lo sació con miel sacada de la roca.
Se dice Gloria.

ORACIÓN COLECTA

Señor nuestro Jesucristo, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tu pasión, concédenos venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos continuamente en nosotros el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

[Te di un alimento que ni tú ni tus padres conocían.]
Del libro del Deuteronomio 8, 2-3. 14b-16a
En aquel tiempo, habló Moisés al pueblo y le dijo: “Recuerda el camino que el Señor, tu Dios, te ha hecho recorrer estos cuarenta años por el desierto, para afligirte, para ponerte a prueba y conocer si ibas a guardar sus mandamientos o no. Él te afligió, haciéndote pasar hambre, y después te alimentó con el maná, que ni tú ni tus padres conocían, para enseñarte que no sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios. No sea que te olvides del Señor, tu Dios, que te sacó de Egipto y de la esclavitud; que te hizo recorrer aquel desierto inmenso y terrible, lleno de serpientes y alacranes; que en una tierra árida hizo brotar para ti agua de la roca más dura, y que te alimentó en el desierto con un maná que no conocían tus padres”. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 147

R. Bendito sea el Señor. Glorifica al Señor, Jerusalén, a Dios ríndele honores, Israel. El refuerza el cerrojo de tus puertas y bendice a tus hijos en tu casa. R. El mantiene la paz en tus fronteras, con su trigo mejor sacia tu hambre. El envía a la tierra su mensaje y su palabra corre velozmente. R. Le muestra a Jacob sus pensamientos, sus normas y designios a Israel. No ha hecho nada igual con ningún pueblo ni le ha confiado a otro sus proyectos. R.

SEGUNDA LECTURA

[El pan es uno y los que comemos de ese pan formamos un solo cuerpo.]
De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios 10, 16-17
Hermanos: El cáliz de la bendición con el que damos gracias, ¿no nos une a Cristo por medio de su sangre? Y el pan que partimos, ¿no nos une a Cristo por medio de su cuerpo? El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque todos comemos del mismo pan. Palabra de Dios.

SECUENCIA

[Puede omitirse o puede recitarse en forma abreviada,
comenzando por la estrofa:*
“El pan que del cielo baja”]

Al Salvador alabemos,
que es nuestro pastor y guía.
Alabémoslo con himnos
y canciones de alegría.

Alabémoslo sin límites
y con nuestras fuerzas todas;
pues tan grande es el Señor,
que nuestra alabanza es poca.

Gustosos hoy aclamamos
a Cristo, que es nuestro pan,
pues él es el pan de vida,
que nos da vida inmortal.

Doce eran los que cenaban
y les dio pan a los doce.
Doce entonces lo comieron,
y, después, todos los hombres.

Sea plena la alabanza
y llena de alegres cantos;
que nuestra alma se desborde
en todo un concierto santo.

Hoy celebramos con gozo
la gloriosa institución
de este banquete divino,
el banquete del Señor.

Esta es la nueva Pascua,
Pascua del único Rey,
que termina con la alianza
tan pesada de la ley.

Esto nuevo, siempre nuevo,
es la luz de la verdad,
que sustituye a lo viejo
con reciente claridad.

En aquella última cena
Cristo hizo la maravilla
de dejar a sus amigos
el memorial de su vida.

Enseñados por la Iglesia,
consagramos pan y vino,
que a los hombres nos redimen,
y dan fuerza en el camino.

Es un dogma del cristiano
que el pan se convierte en carne,
y lo que antes era vino
queda convertido en sangre.

Hay cosas que no entendemos,
pues no alcanza la razón;
mas si las vemos con fe,
entrarán al corazón.

Bajo símbolos diversos
y en diferentes figuras,
se esconden ciertas verdades
maravillosas, profundas.

Su sangre es nuestra bebida;
su carne, nuestro alimento;
pero en el pan o en el vino
Cristo está todo completo.

Quien lo come, no lo rompe,
no lo parte ni divide;
él es el todo y la parte;
vivo está en quien lo recibe.

Puede ser tan sólo uno
el que se acerca al altar,
o pueden ser multitudes:
Cristo no se acabará.

Lo comen buenos y malos,
con provecho diferente;
no es lo mismo tener vida
que ser condenado a muerte.

A los malos les da muerte
y a los buenos les da vida.
¡Qué efecto tan diferente
tiene la misma comida!

Si lo parten, no te apures;
sólo parten lo exterior;
en el mínimo fragmento
entero late el Señor.

Cuando parten lo exterior,
sólo parten lo que has visto;
no es una disminución
de la persona de Cristo.

* E1 pan que del cielo baja
es comida de viajeros.
Es un pan para los hijos.
¡No hay que tirarlo a los perros!

Isaac, el inocente,
es figura de este pan,
con el cordero de Pascua
y el misterioso maná.

Ten compasión de nosotros,
buen pastor, pan verdadero.
Apaciéntanos y cuídanos
y condúcenos al cielo.

Todo lo puedes y sabes,
pastor de ovejas, divino.
Concédenos en el cielo
g***r la herencia contigo.

Amén.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 6, 51

R. Aleluya, aleluya.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor; el que coma de este pan vivirá para siempre. R. Aleluya.

EVANGELIO

[Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida.]
Del santo Evangelio según san Juan 6, 51-58
En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida”.
Entonces los judíos se pusieron a discutir entre sí: “¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?” Jesús les dijo: “Yo les aseguro: Si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no podrán tener vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. Como el Padre, que me ha enviado, posee la vida y yo vivo por él, así también el que me come vivirá por mí.
Este es el pan que ha bajado del cielo; no es como el maná que comieron sus padres, pues murieron. El que come de este pan vivirá para siempre”. Palabra del Señor.
Se dice Credo.

ORACIÓN DE LOS FIELES:

Antes de disponer la mesa santa donde el Señor hará nuevamente presente su tránsito pascual que salva a todos los hombres, elevemos nuestras súplicas a Dios nuestro Padre:

1. Para que los obispos y presbíteros, cuando presidan la celebración eucarística, vivan tan plenamente identificados con el Señor, que el pueblo vea en ellos la imagen viva de Cristo, roguemos al Señor.

2. Para que pronto llegue el día en que todos los cristianos celebremos la Eucaristía en la unidad de una sola Iglesia y todos los hombres ofrezcan el único sacrificio que nos salva, roguemos al Señor.

3. Para que los fieles que se encuentran a las puertas de la muerte dejen este mundo llenos de paz y –fortalecidos con el Cuerpo de Cristo– lleguen al Reino de la felicidad y de la vida, roguemos al Señor.

4. Para que el Señor aumente nuestra fe y acreciente nuestro amor, a fin de que adoremos en espíritu y en verdad a Cristo realmente presente en el sacramento de la Eucaristía, roguemos al Señor.

Dios nuestro, siempre fiel a tus promesas, haz que –fortalecidos con el sacramento del Cuerpo y la Sangre de Cristo– avancemos por la senda del bien, hasta llegar a la asamblea de los santos en el banquete eterno de tus elegidos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, concede, bondadoso, a tu Iglesia, los dones de la unidad y de la paz, significados místicamente en las ofrendas que te presentamos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 6, 56

El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él, dice el Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Concédenos, Señor Jesucristo, disfrutar eternamente del gozo de tu divinidad que ahora pregustamos, en la comunión de tu Cuerpo y de tu Sangre. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

San Carlos Lwanga y Compañeros.Mártires de Uganda, valientes testigos de Cristo y defensores de la pureza cristiana († 1...
03/06/2026

San Carlos Lwanga y Compañeros.
Mártires de Uganda, valientes testigos de Cristo y defensores de la pureza cristiana († 1886).

San Carlos Lwanga y sus compañeros resplandecen en la Iglesia como admirables ejemplos de fidelidad a Jesucristo, fortaleza en la prueba y pureza de vida. Estos jóvenes cristianos, pertenecientes a la corte real del reino de Buganda, en Uganda, abrazaron con fervor la fe católica anunciada por los misioneros y se distinguieron por su amor a Dios, su vida de oración y su firme adhesión a las enseñanzas del Evangelio.

Cuando el rey Mwanga desató una persecución contra los cristianos por negarse a participar en prácticas contrarias a la ley de Dios y por mantenerse fieles a Cristo, Carlos Lwanga fortaleció a sus compañeros en la fe y los preparó para afrontar el martirio. Ni las amenazas, ni las torturas, ni la perspectiva de una muerte cruel lograron apartarlos de su amor al Salvador. Antes de ser ejecutados, varios de ellos renovaron con alegría las promesas de su bautismo y proclamaron públicamente su fe cristiana.

El 3 de junio de 1886, en Namugongo, Carlos Lwanga y muchos de sus compañeros fueron quemados vivos por orden del rey. Su heroico testimonio hizo florecer la Iglesia en África, convirtiéndose en semilla fecunda de nuevas conversiones y en ejemplo luminoso para los cristianos de todos los tiempos. La sangre de estos mártires confirmó una vez más que la Iglesia crece y se fortalece por la fidelidad de quienes están dispuestos a dar la vida por Cristo.

Oración

Oh Dios, que concediste a San Carlos Lwanga y a sus compañeros la gracia de permanecer fieles a tu Hijo hasta derramar su sangre por el Evangelio, concédenos imitar su valentía, conservar la pureza del corazón y perseverar firmemente en la fe ante las dificultades y pruebas de la vida, para que un día podamos participar de la gloria eterna prometida a tus santos.

Y ustedes, gloriosos San Carlos Lwanga y Compañeros Mártires, que prefirieron la muerte antes que renunciar a Cristo y ofender la ley de Dios, intercedan por nosotros para que vivamos con fidelidad nuestra vocación cristiana, defendamos la verdad del Evangelio y alcancemos la corona eterna reservada a quienes perseveran hasta el fin. Amén.

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