07/05/2026
Capítulo 1 del Evangelio de Juan.
Las palabras de introducción: En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios (1) Nos recuerda a Génesis 1:1.
Antes de que existiera el tiempo, antes de que el universo respirara por primera vez, antes de que todo comenzará a ser... Ya había una voz. No era un sonido cualquiera. Era alguien, ese alguien siempre fue Dios.
El capítulo 1 de Juan abre de una manera distinta a los otros relatos.
No comienza con un pesebre ni con Genealogías. Comienza en la eternidad: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios". (Juan 1:1) Aquí no hay espacio para ver a Jesús como solo un maestro o profeta. Juan lo presenta eterno, sin inicio, sin origen, Él no fue creado; Él es.
Ese Verbo (La palabra) no es una idea abstracta, es una escencia viva. Esta con Dios, y al mismo tiempo es Dios. Hay cercanía y hay unidad. Juan nos lleva a contemplar algo muy profundo: Dios no es solitario, hay comunión en Él mismo.
Luego, el texto avanza y nos muestra que todo lo que existe fue hecho por medio de Él (Juan 1:3) nada se escapa. Desde la estrella más lejana hasta el detalle mas pequeño de la vida humana. Esto cambia nuestra perspectiva. Jesús no entra en la historia como alguien ajeno; Él es el autor de toda la creación.
Después, Juan introduce dos palabras claves: Vida y Luz. “En el estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres" (Juan 1:14). La vida no es algo que Jesús da como si fuera algo externo a Él. La vida está en Él. Y esa vida ilumina. La luz revela lo que está oculto, la Luz muestra la verdad de Todo. Juan 1:5 dice: “La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella”. Hay una resistencia real. El mundo no responde naturalmente a la luz porque el mundo está cubierto (gobernado) de oscuridad.
Aquí aparece Juan el Bautista, no como protagonista, sino como testigo (Juan 1:6-8). Su papel es claro: señalar a Cristo, no ocupar el lugar de Cristo. Esto confronta una tendencia humana constante hoy en día: querer ser el centro. Juan sabe quién es y quién no es.
El momento clave llega en el versículo 14: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y hábito entre nosotros”. Esto no es simbólico. Dios se hizo hombre real. Caminó, habló, se cansó, sintió angustia, hambre, soledad, fue visto.
Cristo se vistió de nuestra carne para acercarse a nosotros de una manera que pudiéramos comprender". No vino distante, vino cercano.
Sin embargo, el texto no idealiza la respuesta humana: “A lo suyo vino y los suyos no le recibieron” (Juan 1:11). Hay rechazo. La humanidad, en su condición natural, no reconoce a su propio Creador.
Pero no todo es dolor, también hay esperanza: “A todos los que le recibieron”... Y les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. (Juan 1:12). Esto no es un logro humano; es un regalo. Nacer de Dios no depende de algún ritual religioso, sino de la voluntad Divina (Juan 1:13)
Más adelante, Juan el Bautista declara algo poderoso: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29). Aquí se introduce el propósito de Jesús.
Él no vino a Judaizar, no vino a poner por encima una raza étnica por encima de todas las demás.
Y además No solo vino a enseñar, vino a cargar con el pecado de todo el mundo.
Y esta imagen conecta con los sacrificios del Antiguo Testamento, pero ahora no es un animal; es una persona, sin mancha y sin defecto alguno.
El capítulo termina con los primeros discípulos siguiendo a Jesús, No lo hacen por entenderlo todo, sino porque han visto lo suficiente. Ellos vieron la Gloria de Dios y no pueden mantenerse neutral ante esto.
Uno de ellos, Natanael, duda al inicio, pero termina reconociendo. “Tu eres el hijo de Dios” (Juan 1:49). Jesús le responde que vera cosas Mayores. Mas tarde en el capítulo 14:9 Jesús les revela que quien lo ha visto a Él, ha visto a El Padre.
Este primer capítulos de Juan nos solo nos da información de Jesús, Confronta, presenta a Jesús como Eterno, Creador, Luz, Vida y Salvador.. Y deja una pregunta abierta, si Él es todo eso, ¿Como vas a responder tú?