Iglesia de Jesucristo ''Zarza de Horeb''

Iglesia de Jesucristo ''Zarza de Horeb'' El que gana almas para Cristo; es sabio.

17/05/2026
15/05/2026

Sí Cristo es la vida, todo lo que está fuera de Él, esta mu**to. Si Cristo es el camino, todo el que está fuera de Él, esta perdido. Si Cristo es la verdad, todo el que está fuera de Él, esta viviendo una mentira.

Cristo es la vida porque solo en Él hay regeneración. (Juan 5:24).

Cristo es el camino porque no hay otro Mediador entre Dios y los hombres. (1 Timoteo 2:5)

Cristo es la verdad porque toda verdad salvadora está revelada en Él. (Juan 1:14,17)
Fuera de Cristo, el hombre:
Está mu**to (Efesios 2:1).
Esta perdido (Lucas 19:10).
Y vive en engaño (Romanos 1:25).

Este mensaje no solo informa, sino que confronta.
No hay una “zona neutral". Así llamase asociacion, religión, secta o nación. El mensaje sigue siendo el mismo, o estas en Cristo, o estas fuera de Él. Y estar estar en Cristo no es un logro humano, sino una obra soberana de la gracia de Dios. (Efesios 2:8-9).

Por eso el llamado es claro:
Arrepentirse y creer en Cristo, confiando únicamente en Él para vida, dirección y verdad.

07/05/2026

Capítulo 1 del Evangelio de Juan.

Las palabras de introducción: En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios (1) Nos recuerda a Génesis 1:1.
Antes de que existiera el tiempo, antes de que el universo respirara por primera vez, antes de que todo comenzará a ser... Ya había una voz. No era un sonido cualquiera. Era alguien, ese alguien siempre fue Dios.

El capítulo 1 de Juan abre de una manera distinta a los otros relatos.
No comienza con un pesebre ni con Genealogías. Comienza en la eternidad: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios". (Juan 1:1) Aquí no hay espacio para ver a Jesús como solo un maestro o profeta. Juan lo presenta eterno, sin inicio, sin origen, Él no fue creado; Él es.

Ese Verbo (La palabra) no es una idea abstracta, es una escencia viva. Esta con Dios, y al mismo tiempo es Dios. Hay cercanía y hay unidad. Juan nos lleva a contemplar algo muy profundo: Dios no es solitario, hay comunión en Él mismo.

Luego, el texto avanza y nos muestra que todo lo que existe fue hecho por medio de Él (Juan 1:3) nada se escapa. Desde la estrella más lejana hasta el detalle mas pequeño de la vida humana. Esto cambia nuestra perspectiva. Jesús no entra en la historia como alguien ajeno; Él es el autor de toda la creación.

Después, Juan introduce dos palabras claves: Vida y Luz. “En el estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres" (Juan 1:14). La vida no es algo que Jesús da como si fuera algo externo a Él. La vida está en Él. Y esa vida ilumina. La luz revela lo que está oculto, la Luz muestra la verdad de Todo. Juan 1:5 dice: “La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella”. Hay una resistencia real. El mundo no responde naturalmente a la luz porque el mundo está cubierto (gobernado) de oscuridad.

Aquí aparece Juan el Bautista, no como protagonista, sino como testigo (Juan 1:6-8). Su papel es claro: señalar a Cristo, no ocupar el lugar de Cristo. Esto confronta una tendencia humana constante hoy en día: querer ser el centro. Juan sabe quién es y quién no es.

El momento clave llega en el versículo 14: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y hábito entre nosotros”. Esto no es simbólico. Dios se hizo hombre real. Caminó, habló, se cansó, sintió angustia, hambre, soledad, fue visto.

Cristo se vistió de nuestra carne para acercarse a nosotros de una manera que pudiéramos comprender". No vino distante, vino cercano.

Sin embargo, el texto no idealiza la respuesta humana: “A lo suyo vino y los suyos no le recibieron” (Juan 1:11). Hay rechazo. La humanidad, en su condición natural, no reconoce a su propio Creador.
Pero no todo es dolor, también hay esperanza: “A todos los que le recibieron”... Y les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. (Juan 1:12). Esto no es un logro humano; es un regalo. Nacer de Dios no depende de algún ritual religioso, sino de la voluntad Divina (Juan 1:13)

Más adelante, Juan el Bautista declara algo poderoso: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29). Aquí se introduce el propósito de Jesús.
Él no vino a Judaizar, no vino a poner por encima una raza étnica por encima de todas las demás.
Y además No solo vino a enseñar, vino a cargar con el pecado de todo el mundo.

Y esta imagen conecta con los sacrificios del Antiguo Testamento, pero ahora no es un animal; es una persona, sin mancha y sin defecto alguno.

El capítulo termina con los primeros discípulos siguiendo a Jesús, No lo hacen por entenderlo todo, sino porque han visto lo suficiente. Ellos vieron la Gloria de Dios y no pueden mantenerse neutral ante esto.
Uno de ellos, Natanael, duda al inicio, pero termina reconociendo. “Tu eres el hijo de Dios” (Juan 1:49). Jesús le responde que vera cosas Mayores. Mas tarde en el capítulo 14:9 Jesús les revela que quien lo ha visto a Él, ha visto a El Padre.
Este primer capítulos de Juan nos solo nos da información de Jesús, Confronta, presenta a Jesús como Eterno, Creador, Luz, Vida y Salvador.. Y deja una pregunta abierta, si Él es todo eso, ¿Como vas a responder tú?

30/04/2026

La identidad y el centro de la Iglesia no están en una nación, sino en una persona: Jesucristo. El Nuevo Testamento presenta a Cristo como el cumplimiento de las promesas hechas a Israel (2 Co 1:20) y como la cabeza del cuerpo que es la Iglesia (Ef 1:22–23). Por tanto, la Iglesia no existe para exaltar a Israel como fin último, sino para exaltar a Cristo como Señor y Salvador de judíos y gentiles por igual.

Ser “israelcéntrico” corre el riesgo de desplazar el enfoque del evangelio hacia una categoría étnica o geopolítica. Pero el evangelio derriba esas barreras: en Cristo “no hay judío ni griego” (Gá 3:28), sino una nueva humanidad reconciliada. La Iglesia participa de las bendiciones prometidas no por pertenencia nacional, sino por unión con Cristo mediante la fe.

Además, la Escritura enseña que Cristo es la verdadera vid (Jn 15:1) y el verdadero Israel en quien se cumple el propósito de Dios. Por eso, la Iglesia no gira alrededor de Israel como centro interpretativo, sino alrededor de Cristo como clave hermenéutica de toda la revelación (Lc 24:27).

Una iglesia Cristocéntrica tiene su adoración, su identidad y su misión centradas únicamente en Cristo, quien es “el todo y en todos” (Col 3:11).

Santa Cena 2026~Oaxaca~
16/04/2026

Santa Cena 2026

~Oaxaca~

29/01/2026

Yo te voy a decir cuál es el problema espiritual que estamos viviendo.
El problema no ha sido la falta de eventos evangelísticos de esos hay suficientes, y se necesitan más.
Tampoco es la falta de cultos multitudinarios abundan por todas partes.
No es la falta de prédicas, ni de enseñanzas teológicas, ni de cultos dominicales llenos.

El verdadero problema es la falta de oración.
Los cultos de oración siempre están vacíos.
Los ayunos, si acaso, se hacen una vez al mes.

Pero el territorio espiritual no se pelea en lo natural, se pelea en lo espiritual.

Cristo mismo lo dijo:
• “Este género no sale sino con oración y ayuno.” (Mateo 17:21)
• “Velad y orad, para que no entréis en tentación.” (Mateo 26:41)
• “Orad sin cesar.” (1 Tesalonicenses 5:17)
• “Clama a mí, y yo te responderé…” (Jeremías 33:3)
• “Si se humillare mi pueblo… y oraren… entonces yo oiré desde los cielos.” (2 Crónicas 7:14)

Y sobre el ayuno, la Palabra enseña su poder espiritual:
• Isaías 58:6: “¿No es más bien el ayuno que yo escogí: desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión… y que rompáis todo yugo?”
• Joel 2:12: “Convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno, lloro y lamento.”
• Hechos 13:2-3: La iglesia ayunaba y oraba para recibir dirección del Espíritu Santo.

La realidad es que mucha gente solo ora y ayuna cuando les toca predicar o cuando están en problemas.
Pero una iglesia que solo busca a Dios cuando está en crisis, vive en crisis.

El problema no ha sido la falta de actividades…
El problema es la falta de oración y de ayuno.

Ahí es donde se gana la guerra espiritual.

16/01/2026

Esta mañana Dios te recuerda algo poderoso: “Todo lo que hagas, hazlo en el nombre de Jesús”. Así lo dice Colosenses 3:17. Trabajas, hazlo como si Jesús mismo fuera tu jefe, aunque nadie te reconozca, aunque pienses que nadie lo nota, Él sí lo ve. Hablas, entonces habla como si Jesús viviera dentro de ti, que tus palabras no hieran, sino que sanen, que tu boca se convierta en un instrumento de bendición y no de destrucción. Porque cuando haces todo para el Señor, hasta lo más pequeño tiene un valor eterno. No se trata de aparentar, se trata de vivir con propósito. Cada acción, cada palabra, cada gesto es una semilla que siembras en el cielo y que un día dará fruto. Hoy no trabajes para los hombres, trabaja para Dios, y verás cómo todo cobra un sentido diferente

31/12/2025

SEÑALES DE UN TEMPLO QUE HA PERDIDO LA PRESENCIA, AUNQUE SIGA ACTIVO
Una de las realidades más serias que revela la Escritura es que la actividad espiritual no siempre es sinónimo de la presencia de Dios. Un templo puede seguir funcionando, reuniendo gente, manteniendo rituales y programas, y aun así haber perdido aquello que lo hacía verdaderamente templo: la gloria de Dios.
Esto no es una idea nueva. Es un patrón bíblico que se repite cuando el pueblo ignora la corrección y rechaza la purificación.
En el Antiguo Testamento, el profeta Ezequiel tuvo una visión estremecedora: la gloria de Dios se levantaba y se iba del templo, paso a paso, mientras el edificio seguía en pie. Nadie apagó las lámparas. Nadie cerró las puertas. Pero Dios ya no estaba allí.
Hoy ocurre algo parecido, y por eso es necesario discernir las señales.
Una de las primeras señales de un templo que ha perdido la presencia es que hay mucho movimiento, pero poca convicción. Hay cultos, predicaciones, alabanzas, actividades… pero el pecado ya no es confrontado, el arrepentimiento ya no es llamado y la santidad se considera extrema o innecesaria.
La Escritura dice:
“Tienen apariencia de piedad, pero niegan la eficacia de ella.”
(2 Timoteo 3:5)
La apariencia permanece, pero la eficacia del Espíritu se pierde.
Otra señal clara es cuando la presencia de Dios es sustituida por emociones. Se confunde el mover del Espíritu con estímulos externos. Se depende más de luces, sonidos, dinámicas y discursos motivacionales que de la Palabra viva. Cuando la presencia se va, el hombre intenta compensar con recursos humanos.
También se evidencia cuando la verdad comienza a diluirse. Ya no se predica todo el consejo de Dios, sino lo que agrada, lo que no confronta, lo que no incomoda. El mensaje se adapta para no perder seguidores, aunque se pierda la fidelidad.
Pablo advirtió:
“Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina.”
(2 Timoteo 4:3)
Otra señal profunda es la falta de fruto espiritual, aunque haya crecimiento visible. Puede haber multitudes, pero no transformación. Puede haber confesión de fe, pero no obediencia. Puede haber lenguaje cristiano, pero no temor de Dios. El fruto del Espíritu se vuelve escaso, y la higuera vuelve a llenarse solo de hojas.
Jesús lo dijo con claridad:
“Separados de mí nada podéis hacer.”
(Juan 15:5)
Se puede hacer mucho… pero sin Él, nada que tenga valor eterno.
Finalmente, una señal muy delicada es cuando la presencia de Dios ya no es extrañada. El templo sigue activo, pero nadie nota la ausencia. Nadie clama. Nadie se quebranta. Nadie dice: “algo nos falta”. Ese es uno de los estados más peligrosos, porque la costumbre reemplaza a la comunión.
Sansón pensó que podía salir como antes…
pero no sabía que Jehová ya se había apartado de él.
(Jueces 16:20)
Este estudio no es para señalar a otros templos, sino para examinar el nuestro. Porque la pregunta no es si hay actividad, sino si hay presencia. No es si hay culto, sino si hay gloria. No es si seguimos funcionando, sino si Dios sigue habitando.
La buena noticia es que mientras hay conciencia, todavía hay oportunidad. Dios se retira cuando es rechazado, pero vuelve cuando es buscado con humildad y verdad.
Por eso este mensaje no termina en temor, sino en llamado.
A volver al primer amor.
A limpiar el templo.
A buscar la presencia más que la actividad.
Porque un templo sin presencia puede seguir en pie…
pero solo la presencia de Dios le da vida.
Solo Cristo Salva, sigamos sirviendo a nuestro Dios, somos su amada iglesia y servimos a un Dios vivo.
El viene pronto por su santa y amada iglesia.

23/12/2025

Los hombres que están llenos del Evangelio de Cristo no ven a las mujeres como un objeto sexual o como algo que hay que manipular o controlar, sino ven a una hermosa alma que hay que honrar , valorar, proteger y amar en la divina santidad de Dios, y por ende son hombres fieles de una sola mujer.


Sinceramente en el mundo que vivimos hay muy pocos hombres que están llenos del Evangelio, por eso los noviazgos y los matrimonios de nuestra actualidad están en decadencia.

1 de Pedro 3:7 📖❤️‍🩹

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