28/05/2026
Salmo a Jesucristo, Sumo y Eterno
Sacerdote:
🙌🏼 Jesús,Sumo y Eterno Sacerdote... hoy quiero quedarme mirándote en silencio.
Mirarte partir el Pan sabiendo que eras Tú mismo quien se quedaba.
Mirarte arrodillado ante el dolor del mundo, amando hasta el extremo, sin retirarte, sin dejar de entregar el corazón.
Y mientras te contemplo... pienso en tantos sacerdotes.
Pienso en los que gastan la vida silenciosamente, en los que sostienen comunidades enteras
aunque muchas veces regresen solos a casa.
Pienso en sus cansancios escondidos, en las lágrimas que nadie ve, en las batallas interiores que callan mientras siguen levantando el caliz cada mañana.
Jesús, Sumo y Eterno Sacerdote...
abraza a tus sacerdotes.
A los que sirven con alegría.
A los que están cansados y siguen permaneciendo.
A los que sienten que el fuego se les apaga.
A los que viven heridas silenciosas.
A los que han olvidado la belleza del primer llamado.
Vuelve a enamorarlos de Ti.
Hazles recordar aquella primera vez en que escucharon su nombre en tus labios.
Cuando todo parecía posible.
Cuando bastaba tu mirada para dejarlo todo.
Y hoy también te presento a quienes están en los seminarios.
A esos corazones jóvenes que todavía están aprendiendo a decirte
"sí".
Protégelos del ruido de este mundo.
Guárdalos de una vida superficial.
Enséñales a no buscar aplausos, sino almas.
A no buscar poder, sino entrega.
A no acostumbrarse nunca a tocar lo
sagrado.
Que amen la Eucaristía.
Que amen la oración escondida.
Que amen a tu pueblo con ternura
verdadera.
Y que nunca pierdan el deseo de pertenecerte completamente.
Y hoy también quiero darte gracias... gracias por nuestros sacerdotes.
Gracias por esos hombres que unen el cielo con la tierra cada vez que celebran la Eucaristía.
Gracias por sus manos consagradas que siguen repartiendo esperanza en un mundo tan herido.
Gracias porque, aun en medio de sus fragilidades, siguen siendo presencia tuya, consuelo para el que llora, pan para el hambriento de Dios, y lámpara encendida en tantas noches humanas.
🙏 Jesús...
haz santos a tus sacerdotes.
No perfectos.
Santos.
Con corazones humanos, pero llenos de cielo.
Con manos cansadas, pero capaces de seguir bendiciendo.
Con ojos que sepan reconocer el dolor de los pobres y abrazarlo sin miedo.
Y si alguna vez el peso de la cruz los hace tambalear...
recuérdales suavemente que no están solos.
Que Tú sigues caminando con ellos.
Que cada misa celebrada con amor sostiene al mundo más de lo que imaginamos.
🙌🏼 Jesús, Sumo y Eterno Sacerdote... haz de tu Iglesia un cenáculo vivo, donde nunca falten almas dispuestas a gastar la vida por el Evangelio.
Y a nosotros, enséñanos a cuidar, amar y sostener a nuestros sacerdotes con la oración.
Porque un sacerdote santo es una caricia de Dios para su pueblo.
Mirza Deras, r.a.