22/05/2026
No es para quien es perfecto, ni una recompensa por lo que haces. Es la gracia inmerecida para aquellos que se entregan de cuerpo, alma y espíritu; es para aquellos que creen. De hecho, el deseo de recibir al Espíritu Santo ya revela la acción de Dios en la vida de la persona.
“Cristo nos redimió… para que recibiéramos la promesa del Espíritu mediante la fe” (Gálatas 3:13-14).
“Y habiendo creído, fueron sellados con el Espíritu Santo de la promesa” (Efesios 1:13).
No es algo imposible; solo necesitas creer, abrir tu corazón y rendirte delante de Dios. El Espíritu Santo no llega cuando eres digno; llega cuando decides confiar.
Faltan unos días para el Domingo de Pentecostés, sin duda su presencia se derramará sobre todos los que, con fe, Lo busquen.
Domingo 24 de mayo • 10 am
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