1ra Iglesia Apostólica de Xalisco

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03/05/2026

la bondad de Dios. en la vida de todas las damas de la 1a de Xalisco

Para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de...
30/04/2026

Para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. (Hechos 17:27)

En el pasaje de Hechos 17 24 al 31, podemos apreciar que la obra de Dios a veces es evidente, como cuando dividió el Mar Rojo para liberar a su pueblo de la esclavitud en Egipto. Sin embargo, en otras ocasiones, su labor puede pasar desapercibida, como el aire que respiramos cada día para sustentar nuestros pulmones. De cualquier manera, Dios siempre está obrando, ya sea que lo percibamos o no. Imagina cuán bendecidos seríamos si aumentáramos nuestra conciencia de cómo Dios está preparando todas las cosas para nuestro bien (Romanos 8 28).

Las demandas de una agenda apretada a menudo dejan poco espacio para momentos de quietud en la presencia de Dios. Sin embargo, es en esos momentos de meditación y oración que nuestros sentidos espirituales se renuevan. Cuando nos comunicamos diariamente con nuestro Padre celestial y dedicamos tiempo a meditar en su Palabra, somos capaces de ver las cosas con mayor claridad. Así podemos apreciar mejor todo lo que Él está haciendo en, a través y para nosotros.

Lo mismo ocurre en nuestra vida de oración. Reconocemos con alegría la intervención del Señor cuando actúa a nuestro favor. Sin embargo, si nuestras peticiones no son respondidas o si el tiempo no coincide con el nuestro, podríamos equivocadamente concluir que Dios nos ha abandonado. Sin embargo, la lectura de hoy demuestra la magnitud del poder y el cuidado de Dios, y podemos esperar con gozo lo que Él decida llevar a cabo.

No te entremetas con el iracundo, Ni te acompañes con el hombre de enojos, No sea que aprendas sus maneras, Y tomes lazo...
27/04/2026

No te entremetas con el iracundo, Ni te acompañes con el hombre de enojos, No sea que aprendas sus maneras, Y tomes lazo para tu alma. (Proverbios 22:24-25)

Dios nos diseñó para vivir en comunidad y comunión fraternal, pero la amargura puede dañar nuestras relaciones con los demás, especialmente aquellos que están más cerca de nosotros. Los niños, por ejemplo, aprenden a manejar las situaciones de la vida al observar el ejemplo de sus padres, lo que influye en su actitud y comportamiento.

Proverbios 22:24 nos advierte sobre los peligros de involucrarnos con personas iracundas y resentidas. La ira no solo afecta a nivel individual, sino que también puede tener un impacto negativo en nuestras relaciones y transmitirse de una persona a otra, incluso de una generación a la siguiente.

Afortunadamente, Dios tiene el poder de transformar los corazones. Así como podemos aprender patrones de comportamiento negativos al relacionarnos con personas que son presa fácil de la ira y la rabia, también podemos aprender de otros cómo acercarnos al Señor. Jesús nos invita a acudir a Él, aprender de Su ejemplo y encontrar el verdadero descanso para nuestras almas.

La pregunta que debemos hacernos es: ¿Qué preferimos, la amargura o la paz de Cristo? Ambas opciones requieren sacrificio. Mantener la ira puede implicar renunciar a relaciones saludables y dejar de construir un legado piadoso para nuestros seres queridos. Por otro lado, buscar la paz del Señor, implica pedirle que nos ayude a dejar nuestras amarguras, derechos personales e insultos en el altar de Su amor, Su misericordia y Su perdón. Si lo hacemos, veremos cómo Él llena nuestro corazón de gozo y paz.

Amado Padre, te ruego me ayudes a dejar de lado cualquier resentimiento y a buscar la paz que solo tú puedes dar. Concede que mi corazón sea transformado por tu gracia, para que pueda vivir en armonía con los demás y reflejar tu paz en todas mis relaciones. En el nombre de Jesús, Amén

Todas las cosas ha hecho Jehová para sí mismo, Y aun al impío para el día malo (Proverbios 16:4)Sabemos que Dios es buen...
23/04/2026

Todas las cosas ha hecho Jehová para sí mismo, Y aun al impío para el día malo (Proverbios 16:4)

Sabemos que Dios es bueno y amoroso. Por eso parece contraintuitivo pensar que nuestro compasivo Padre celestial obraría a través de algo malvado, como sugiere el Proverbio de hoy. Pero a lo largo de las Escrituras vemos que El Señor permitió que se levantaran naciones malvadas para disciplinar al pueblo judío, a fin de que se arrepintiera de sus pecados y volviera a Él. Así ocurrió, sin duda, cuando los babilonios llevaron cautivo al pueblo de Judá durante setenta años (2 Crónicas 36:15-21).

Estar tan lejos de casa, en Babilonia, fue difícil y desgarrador para el pueblo de Dios. Pero el Padre no les abandonó -ni lo haría nunca-. De hecho, a causa de la adversidad, muchos de los judíos se limpiaron de la idolatría que los había asolado. Renovaron su compromiso con el Señor y enseñaron a sus hijos a buscarle. También reunieron y protegieron los manuscritos que se convertirían en el canon del Antiguo Testamento. Y como estaban tan lejos del templo sagrado, establecieron centros conocidos como sinagogas, donde podían reunirse para orar y estudiar las Escrituras, algo que más tarde sería de vital importancia para los primeros cristianos.

En otras palabras, Dios logró cosas increíbles durante el tiempo de cautiverio de Judá. Del mismo modo, puede que no entiendas por qué el Señor ha permitido que surjan en tu vida algunas personas y circunstancias adversas. Pero comprende que Él las ha permitido para Sus propósitos de limpiarte del pecado, fortalecer tu fe, forjar tu carácter y profundizar en tu relación con Él. Así que no desesperes, por muy mal que parezcan las cosas. Confía en que Dios sigue teniendo el control y que un día verás brillar Su bondad a través de todo lo que actualmente te atormenta.

Padre celestial, aun que a veces mi corazón vacila en la incredulidad a causa del mal que veo. Confío en que Tú sigues teniendo el control y que nunca me dejarás ni me aba

Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres (Salmos 107:8)En el Antiguo Testame...
15/04/2026

Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres (Salmos 107:8)

En el Antiguo Testamento encontramos una historia interesante sobre cómo el rey Josafat se comportó de un modo inusual cuando sus enemigos le hicieron la guerra. En lugar de enviar primero a su ejército, envió al coro y a los músicos.

Imagínate la escena: «Muy bien, chicos, éste es el plan de hoy: hay un ejército ahí fuera, armado hasta los dientes. Así que enviaremos a nuestro coro y a nuestros músicos». Si yo hubiera sido miembro del coro o de los músicos, me habría preguntado si al rey le gustaba realmente nuestra música. Pero Dios había guiado a Josafat en esta inusual táctica de batalla. Leemos en 2 Crónicas 20:21 que Josafat designó a personas para que cantaran al Señor y le alabaran por el esplendor de su santidad, yendo a la cabeza del ejército, cantando: «Damos gracias al Señor, porque es eterno su amor». Y eso fue exactamente lo que hicieron. La Biblia nos dice que cuando empezaron a cantar y a alabar, Dios envió una emboscada contra el enemigo y éste fue destruido. El pueblo de Dios pudo enfrentarse a una situación así dando gracias, porque Él tenía el control.

Cuando nos acercamos a Dios para pedirle nuevas bendiciones, nunca debemos olvidar dar gracias por las bendiciones que ya nos ha concedido. ¿Has clamado recientemente a Dios pidiendo Su ayuda y te ha respondido? ¿Y has vuelto a decirle «gracias»? Si nos paráramos a pensar cuántas oraciones ofrecidas a Dios han sido respondidas, y cuán pocas veces volvemos a Él para darle las gracias, nos sorprenderíamos. Debemos ser tan deliberados al dar gracias a Dios como al pedir su ayuda.

Padre Celestial, Tú estás cerca de todos los que Te invocan, escuchando fielmente nuestras súplicas. Tu amor y compasión son infinitos, y se extienden para abrazarnos en nuestras luchas más profundas. Cuando nos acercamos a Ti, Enséñanos a buscar Tu presencia de todo corazón, a confiar en Tu bondad que es perfecta Que nu

En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, Tus consolaciones alegraban mi alma. (Salmo 94:19)El salmista no sabe c...
14/04/2026

En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, Tus consolaciones alegraban mi alma. (Salmo 94:19)

El salmista no sabe cuándo empezó a apoderarse de él la ansiedad. Fue un proceso lento. Pero se notaba la diferencia de un día a otro, de una semana a otra. Cuanto más se multiplicaban sus miedos, preocupaciones y ansiedades, y cuanto más se prolongaban, mayor se hacía su ansiedad. Hasta que perdió todo el control de la situación y cayó bajo el dominio de la ansiedad.

Fueron días difíciles y dolorosos, de intenso sufrimiento. Era una perturbación emocional que parecía indicar la presencia de un conflicto, tal vez causado por la injusticia reinante, la corrupción generalizada, la cantidad despreciable de gente apartada del Señor.

Antes de que la presión se hiciera insoportable, Dios le visitó y le liberó. De ahí su oración de gratitud: «En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, Tus consolaciones alegraban mi alma.» (Sal 94,19).

Lo que ocurrió no fue causado por un cambio externo, sino interno. No fue el mundo el que cambió. El cambio se produjo en el interior: la ansiedad natural fue derrocada por el consuelo sobrenatural. De poco sirvieron los esfuerzos anteriores del salmista. Necesitaba la gracia misteriosa que viene del trono de Dios e invade cada rincón de su alma. En el trono que antes ocupaba la ansiedad, la gracia de Dios entronizó la tranquilidad, de cuya existencia el salmista no dudaba. Pues, en el mismo poema, ya se había referido a ella: El que es disciplinado y enseñado por el Señor sabrá cómo descansar en los días de aflicción (Sal 94,13).

Padre Celestial, en medio de mis pensamientos ansiosos, tu presencia consoladora me trae tranquilidad y paz. Tus consuelos calman mi alma cansada. En medio de la confusión, encuentro descanso al saber que Tú me sostienes y me traes la paz. Gracias por tu amor perfecto e incondicional. En El Nombre de Jesús, Amén.

Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra. ...
13/04/2026

Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra. (Salmos 121:1-2)

Las nubes bajaban, bloqueando el horizonte y limitando mi visión del paisaje. El tiempo pasaba y yo estaba de mal humor. Pero entonces, al caer la tarde, las nubes empezaron a desaparecer y lo vi: el hermoso Pikes Peak, el punto de referencia más reconocible de la ciudad, junto a la cordillera. De repente sonreí. Me di cuenta de que incluso la perspectiva física, la visión literal, puede afectar a la visión espiritual. Y recordé la canción del salmista: «Alzaré mis ojos a los monetes» (Salmo 121:1). A veces, ¡simplemente necesitamos elevar más la mirada!

El salmista reflexionó sobre la fuente de su ayuda, quizá porque las cimas de las colinas que rodeaban Israel estaban llenas de altares dedicados a dioses paganos que a menudo albergaban ladrones. Tal vez porque el salmista miró más allá de las colinas y vio el monte Sión, donde se alzaba el Templo, pudo recordar que su Dios era el Creador de «los cielos y la tierra» (v. 2). En cualquier caso, para adorar debemos mirar hacia arriba. Debemos elevar la mirada más allá de nuestras circunstancias, de nuestros problemas y juicios, mucho más allá de las promesas vacías de los falsos dioses de nuestros días. Sólo entonces podremos ver al Creador y Redentor, al que nos llama por nuestro nombre. Él es quien «te guarda en todo lo que haces» hoy y siempre (v. 8).

Jesucristo Padre, gracias por ser nuestro Creador y Protector. Amén.

Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo; Mas en la multitud de consejeros hay seguridad. (Proverbios 11:14)No se t...
09/04/2026

Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo; Mas en la multitud de consejeros hay seguridad. (Proverbios 11:14)

No se te ha llamado a «ir solo» en tu camino de fe. De hecho, ningún creyente ha sido llamado a recorrer el camino de la vida cristiana por sí mismo.

Cuando hay asuntos en tu corazón, es bueno y correcto acudir primero a Dios para tratarlos. Pero el Padre también quiere que hables con personas piadosas en las que puedas confiar y a las que puedas respetar. El Señor puede incluso mostrarte con quién hablar.

La verdad es que uno de los mayores tesoros de la vida es un amigo centrado en Cristo y bondadoso que camine contigo en los momentos difíciles y se acerque al trono de la gracia en tu nombre. Por supuesto, siempre es prudente ser cauteloso sobre a quién confías tus preocupaciones. Debes asegurarte de que tus confidentes no sólo se centran en Dios, sino que también serán discretos con lo que compartas con ellos.

Asimismo, como hemos dicho, es importante que acudas primero al Padre con tus problemas. Como hijo Suyo, tienes el increíble privilegio de buscarle para que alivie tus cargas (Salmo 55:22). Pero una vez que Dios ponga tus dificultades en perspectiva y te oriente, no dudes en comentar lo que te muestre con un amigo que te apoye con la oración y consejos piadosos. Puede que esa persona esté pasando por una prueba similar, y esto puede convertirse en una oportunidad para animarse y apoyarse mutuamente. Y es que apoyarse en comunión fraternal, a llevar cada uno nuestras cargas es también una forma de oración en la que clamamos al Señor que nos dé la fuerza para avanzar como hermanos, en Su voluntad.

Jesucristo Padre, gracias por los amigos piadosos. Muéstrame en quién puedo confiar y trae a mi vida personas que me ayuden a crecer en mi relación contigo. En El Nombre de Jesús, Amén.

Con él estaba yo ordenándolo todo, Y era su delicia de día en día, Teniendo solaz delante de él en todo tiempo. (Proverb...
08/04/2026

Con él estaba yo ordenándolo todo, Y era su delicia de día en día, Teniendo solaz delante de él en todo tiempo. (Proverbios 8:30)

Cada uno de nosotros quiere ser el mejor en algo: un maestro de obras que logra objetivos excepcionales. De hecho, tú y yo fuimos creados para alcanzar metas grandes y eternas (Efesios 2:10); sin embargo, no podemos hacerlo separados de Dios mismo. El apóstol Pablo escribió: «10 Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica. 11 Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo» (1 Corintios 3:10-11).

Afortunadamente, desde el momento en que aceptamos a Cristo como nuestro Salvador, se nos da un Ayudante que nos guía: el Espíritu Santo, que nos capacita para las buenas obras que el Señor ha planeado que hagamos. Por ejemplo, el Espíritu Santo capacitó a Bezalel para construir el tabernáculo del Antiguo Testamento. En Éxodo 31:3-5, el Señor dice: «3 y lo he llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría y en inteligencia, en ciencia y en todo arte, 4 para inventar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce, 5 y en artificio de piedras para engastarlas, y en artificio de madera; para trabajar en toda clase de labor».

Del mismo modo, cuando el Señor te asigna una tarea, el Espíritu Santo te equipa para ella. ¿Has experimentado la alegría de convertirte en un maestro obrero que realiza las buenas obras que el Padre planeó para ti? No tengas miedo de dar un paso al frente con fe y hacer lo que Él te pida. Como a Bezalel, el Espíritu Santo te dará sabiduría y comprensión para todo lo que Él te pida que realices.
Señor Jesucristo gracias por que a través del Espíritu Santo, recibio de Ti el poder de ser un maestro obrero, uno que te deleita y realiza las obras eternas para las que me creaste. En El Nombre de Jesús.

Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. (Santiago 4:3)Una de las lecciones que podemos ...
30/03/2026

Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. (Santiago 4:3)

Una de las lecciones que podemos aprender de Dios es que nunca nos dará nada que no estemos preparados para recibir, o que nos haga daño: «¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión?» (Lucas 11:11-12)

Es un Padre que da cosas buenas a sus hijos. Conoce nuestra naturaleza y sabe que nos autodestruiríamos. Dice «¡No!» por nuestro bien, aunque no lo entendamos en ese momento. Nos libera de nosotros mismos. ¡Qué tremendo!

Así que cada vez que le pidas algo a Dios y te diga que no, glorifícale y no te arrepientas. Tal vez, sin darte cuenta, estés pidiendo por razones equivocadas o en el momento equivocado. Por desgracia, nos engañamos sobre nosotros mismos. Pedimos, pero pedimos mal. Pedimos para satisfacer nuestros propios deseos, y hasta sin intención deliberada, deseamos cosas en contra de la voluntad del Señor.

Y es por esa razón, por la cuál, si no estamos preparado para recibir, Dios nos hará esperar. Adoremos a Dios mientras esperamos. Él responderá cuando el corazón esté preparado para recibir lo mejor que tiene para nosotros, pues como el profeta Jeremías afirma, Él conoce más allá de nuestro propio entendimiento, lo que nos será verdaderamente bueno: «Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. » (Jeremías 29:11)

Señor Jesucristo, te suplico permite tenga la obediencia y la humildad para aceptar Tu voluntad en mi vida, aún cuando en momentos no la entienda, Que no me desespere ni me decepcione, porque sólo Tu conoces lo que es verdaderamente bueno y agradable para mi. En El Nombre de Jesús, Amén.

Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. (Isaías 54:17)Je...
25/03/2026

Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. (Isaías 54:17)

Jesús nos llama a perdonar, pero ¿cuándo es el momento de luchar contra la injusticia? ¿Y hasta dónde debo llegar? Al fin y al cabo, no todas las desaveniencias con otras personas, aún más cuando se trata de familiares, o amigos cercanos, son meros contratiempos fáciles de pasar por alto. A veces te enfrentas a una guerra total en la que no hay soluciones fáciles ni forma de evitar las embestidas que se dirigen hacia ti. La prueba que te espera puede alterar tu vida, ser angustiosa e incluso afectar a tus seres queridos. Entonces, ¿qué puedes hacer?

Por supuesto, el perdón siempre es necesario. Pero cuando surgen batallas De hecho, puede que el Padre haya permitido esta guerra para enseñarte que estos conflictos el Señor librará tus batallas por ti. Él te lo promete: «Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá, dijo Jehová.» (Isaías 54:17).

Así pues, permite que el Señor sea tu Comandante en Jefe, y obedécele sin temor ni vacilación. Nadie puede enfrentarse a tu Defensor, y con toda seguridad, «Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.» (Éxodo 14:14). Y ése, será siempre el camino indiscutible hacia la victoria.

Señor, gracias por ser mi torre fuerte, mi lugar infalible y seguro , de aceptación, refugio, y esperanza. Ayúdame por favor a aferrarme a Ti y a obedecerte en todo. En El Nombre de Jesús, Amén.

Y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mande, para que os vaya bien....
24/03/2026

Y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mande, para que os vaya bien. (Jeremías 7:23)

A veces puedes desear liberarte de las restricciones de Dios y aprovecharte de las tentaciones que tienes ante ti. Imaginas el placer del que podrías disfrutar, lo que despierta aún más tus pasiones. Entonces empiezas a preguntarte por qué el Señor te negaría las mismas bendiciones que podrían satisfacer tan profundamente aquello que anhelas. Solo recordemos esa porción de la palabra de Dios que dice: engañoso es el corazón: y dejemos que el todopoderoso nos guíe.

Padre, gracias por protegerme de peligros invisibles de la vida y del mundo que me alejan de Ti, Ayúdame a obedecerte, y a seguir en todo momento Tu voluntad. En El Nombre de Jesús, Amén.

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