03/04/2026
El Viernes Santo que hacen las hermanas Clarisas?
Reflexión sobre el misterio de la Cruz y la vida contemplativa
El Viernes Santo es el corazón silencioso del año litúrgico cristiano. Es el día en que la historia del mundo se detiene ante un madero y un hombre clavado en él, y en ese instante aparentemente de derrota absoluta, se revela el amor más radical que el universo haya conocido. No es una fecha de luto estéril, sino el umbral sagrado entre la oscuridad y la resurrección; entre lo que muere para dar vida y lo que permanece porque ha sido ofrendado sin reservas.
Para los creyentes, el Viernes Santo convoca a mirar cara a cara el misterio del sufrimiento redentor. La Pasión de Cristo no es una tragedia histórica que se recuerda con melancolía, sino un acto eterno que interpela al presente: ¿Quién sufre hoy? ¿Dónde está la Cruz en el mundo de ahora? En ese sentido, la conmemoración del Viernes Santo es también un examen de conciencia colectivo, una invitación a reconocer en los márgenes de la sociedad el rostro del Cristo sufriente.
"En el silencio del claustro resuena, más que en ningún otro lugar, la pregunta que la Cruz nos lanza: ¿hasta dónde amas?"
Las Hermanas Clarisas —hijas espirituales de Santa Clara de Asís— hemos hecho de esa pregunta nuestra razón de ser desde el siglo XIII. Fundada por Clara junto a Francisco de Asís, la Orden de Pobres Damas nació de una convicción radical: que seguir a Cristo crucificado exige desprenderse de todo privilegio y abrazar la pobreza no como castigo, sino como libertad. Vivir sin poseer, orar sin cesar, amar sin condición.
En Tepic,Nay. hemos tejido una presencia discreta pero profunda. Desde nuestro monasterio, la vida comunitaria fluye al ritmo de las horas litúrgicas: el canto de los salmos al amanecer, la lectura meditativa de la Escritura, la oración intercesora que eleva ante Dios los nombres y las angustias que el pueblo deposita en sus manos.
Nuestra labor, sin embargo, no se encierra entre muros. Las Clarisas en Tepic, somos semilla de esperanza en un estado costero donde muchas gente en la paya en estos días santos . A través de nuestra oración contemplativa, sostenemos espiritualmente a quienes luchan en las calles, en los hospitales, en los hogares rotos.
En el Viernes Santo, la identidad clarisa resplandece con particular intensidad. La contemplación de Cristo en la Cruz es para nosotras no un ejercicio devocional externo, sino el centro vivo de su espiritualidad. Clara misma escribió en sus Cartas que el espejo de la Cruz debía ser el lugar donde la consagrada se mirara cada día para descubrir quién era llamada a ser. Mirar la Cruz es, para nosotras, mirar su vocación.
El Viernes Santo nos recuerda que la vida más fecunda no siempre es la más visible. El grano de trigo que cae en tierra y muere, decía Jesús, da mucho fruto. Las Hermanas Clarisas en Tepic,somos ese grano: silenciosas, escondidas, entregadas —y por eso mismo, fuente inagotable de vida para quienes las rodean y para quienes, sin saberlo, son sostenidos por nuestras oraciones. #2026달력