Santuario "Jesús de Nazareth" Tepeyahualco de Cuauhtemoc.

Santuario "Jesús de Nazareth" Tepeyahualco de Cuauhtemoc. Celebraciones Eucarísticas Dominicales
10:30 a.m. Presencial
6:00 p.m. Presencial

20/07/2026

Iglesia de Tepeyahualco de Cuauhtémoc bajo la lluvia.

19/07/2026

🔴 -MISA DOMINICAL-DOMINGO XVI DEL TIEMPO ORDINARIO

El día de mañana estaremos celebrando la festividad de la Virgen del Carmen. Acompañamos a esta celebración, si alguien ...
15/07/2026

El día de mañana estaremos celebrando la festividad de la Virgen del Carmen.

Acompañamos a esta celebración, si alguien gusta tomar la mayordomía de esta imagen favor de dirigirse con la mayordoma actual Celia

XV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOEn el Evangelio de este domingo (Mt 13, 1-23), el Señor se dirige a la multitud con la fa...
12/07/2026

XV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

En el Evangelio de este domingo (Mt 13, 1-23), el Señor se dirige a la multitud con la famosa parábola del sembrador. Lo hace con un lenguaje comprensible a todos, con imágenes tomadas de la naturaleza y de las situaciones de la vida cotidiana.

Según el Papa Benedicto XVI: “esta parábola es como una “autobiografía” de Jesús, porque refleja su propia experiencia, con respecto a la predicación”. Cristo se identifica con el sembrador, que esparce la buena semilla de la Palabra de Dios, y percibe los diversos efectos que obtiene, según los distintos tipos de tierra que menciona en su enseñanza. Estas figuras del campo ayudan a la mejor comprensión de
sus oyentes, los cuales, son los escenarios en los que la semilla del evangelio se difunde. Pues, hay quienes escuchan muy superficialmente la Palabra, pero no la reciben como se debe; hay quienes la acogen en un primer momento, pero no tienen constancia y lo pierden todo; hay quienes quedan agobiados por las preocupaciones y atracciones del mundo; y hay quienes escuchan con apertura, como la tierra buena y aquí, la Palabra da fruto en abundancia.

Sin embargo, la naturaleza de este evangelio nos señala el estilo de la predicación de Jesús, es decir, el uso de las parábolas. «¿Por qué les hablas en parábolas?», le preguntan sus discípulos (Mt 13, 10), y de inmediato, Jesús les dice la distinción entre ellos y la multitud: a ellos, a los que ya se han decidido por él, les puede hablar del reino de Dios abiertamente; en cambio, a los demás debe anunciarlo en parábolas, para estimular su atracción, su decisión y, por consiguiente, la conversión del corazón. De hecho, las parábolas, necesitan un esfuerzo de interpretación, solicitan la inteligencia y, también la libertad. En efecto, san Juan Crisóstomo decía: “Jesús pronunció estas palabras con la intención de atraer a sí a sus oyentes… asegurando que, si se dirigen a él, los sanará”.

Para la teología, la verdadera parábola de Dios es Jesucristo mismo. Su persona, en el signo de su encarnación, oculta y a la vez, revela su condición divina. De esta manera Dios no nos obliga a creer en él, sino que nos atrae hacia sí con la verdad y la bondad de su Hijo encarnado porque el amor respeta siempre la libertad. Al plantearnos el ejemplo de la semilla y los diversos tipos de tierra, Jesús no resalta la suerte de la simiente, sino el lugar donde es puesta. Ciertamente hay varios tipos de tierra gruesa, infecunda, árida o fértil, como hay, también; variedad de actitudes y disposiciones para recibir o no el mensaje de salvación. Lo importante no es extrañarse del suelo seco o
fecundo, sino de ver qué tanto cada uno está dispuesto a escuchar a Dios, a preferirlo por sobre todas las cosas y a seguirlo.

Ahora, es bueno plantearnos la pregunta: ¿cómo es nuestro corazón? ¿A qué terreno se parece? ¿A un camino, a un pedregal, a una zarza o a una tierra productiva? Si bien es cierto, es importante considerar que únicamente depende de nosotros convertirnos en terreno bueno: sin espinas, ni piedras, aunque trabajado y cultivado con cuidado, a fin de que pueda dar buenos frutos para nuestra salvación. No obstante, es bueno tomar en cuenta que no es cosa de Dios si damos o no buenos frutos; el fruto es el resultado de nuestras decisiones y acciones, porque la semilla que es su Palabra
es la misma, más el terreno en el que cae no es igual. ¿Y por qué no es igual? Porque todos somos diferentes, no pensamos ni vemos la vida de la misma manera. Por lo tanto, el responsable inmediato de dar o no resultados es del hombre y no de Dios.

Por último, esto dará mucha paz al corazón y nos ceñirá en un compromiso mayor de búsqueda y constancia para perfeccionar nuestra vida por los caminos del evangelio. La semilla es buena, porque bueno es su sembrador y, la tierra debe ser buena, por que bueno es su Creador. Por ello, comprometámonos a albergar en nosotros
las enseñanzas de Jesús, para que, como María, nuestra persona sea una morada siempre abierta y fecunda donde la Palabra divina eche raíces y de fruto abundante como sucedió en ella, la tierra buena y productiva que concibió a su Hijo, primero en su mente, luego en su vientre y finalmente, en toda su vida. Que por la participación de esta eucaristía y con el modelo de la bienaventurada Madre del Señor, nuestro corazón produzca mucho fruto. Amén.

“Deus caritas est”

12/07/2026

🔴 -MISA DOMINICAL-DOMINGO XV DEL TIEMPO ORDINARIO

07/07/2026

ORDENACIÓN PRESBITERAL Y DIACONAL - Nombramientos
7 de julio de 2026

1. NEO PRESBÍTERO GABRIEL ADAN RAMÍREZ VERA,
Con el párroco: Marco Antonio Sánchez Sánchez
En la parroquia de: Jesús Buen Pastor, Col. Clavijero, Puebla, Pue.

2. DIÁCONO GABRIEL ADÁN ROMERO,
Con el párroco: Valentín Amástal Amástal,
En la parroquia de: Nuestra Señora de la Esperanza, Esperanza, Pue.

3. DIÁCONO MIGUEL ÁNGEL BAUTISTA DE LEÓN,
Con el párroco: Eduardo Aranda Vivaldo,
En la parroquia de: Santiago Apóstol, Izúcar de Matamoros, Pue.

4. DIÁCONO SERGIO CAMARILLO GÁMEZ,
Continuará sus estudios en Roma, Italia.

5. DIÁCONO VÍCTOR HUGO FORTINO CABRERA,
Con el párroco: Andrés Juan Hernández Hipatl
En la parroquia de: Nuestra Señora de la Asunción, Tecamachalco, Pue.

6. DIÁCONO SAÚL SALVADOR HERRERA PEÑA,
Con el párroco: Rubén Vélez Castillo
En la parroquia de: Santa María de la Natividad, Cuyoaco, Pue.

7. DIÁCONO MISAEL LEÓN VARGAS,
Con el párroco: Edilberto González Tobón
En la parroquia de: Santa María de la Natividad, Junta Auxiliar de Xonacatepec, Puebla, Pue.

8. DIÁCONO ALAN ESAÚ MORALES ARRIAGA,
Con el párroco: Daniel Sánchez Carrizosa
En la parroquia de: Santa María de la Asunción, Coronango, Pue.

9. DIÁCONO HANSEL RÍOS CARMONA,
Con el párroco: Gerardo Tlahuext Romero
En la parroquia de: Nuestra Señora de la Asunción, Tlatlauquitepec, Pue.


10. DIÁCONO GOVANNI ROMERO ROJAS,
Con el párroco: Sergio Ángel Galindo Pérez
En la parroquia de: Nuestra Señora de Guadalupe, Col. Volcanes, Puebla, Pue.

11. DIÁCONO JOSÉ MANUEL ZACAHUA TLACUATL,
Con el párroco: José Guillermo Campos Silverio
En la parroquia de: San Pablo Apóstol, Junta Auxiliar de Xochimehuacan, Puebla, Pue.

07/07/2026
XIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOEn este domingo encontramos la invitación de Jesús: «Vengan a mí todos los que están can...
06/07/2026

XIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

En este domingo encontramos la invitación de Jesús: «Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré» (Mt 11, 28).

Cuando Jesús dice estas palabras, lo hace pensando en las personas que encuentra todos los días al paso del camino y, que verdaderamente, la pasaban muy mal: miserables, enfermos, pecadores y demás personas con tantas dificultades; toda una multitud marginada por el extravío y hambrienta de Dios. Esa gente lo seguía para escuchar su palabra. Palabra que, por cierto, era clara y que dirigía con suma caridad, infundiendo en sus oyentes, esperanza y razones suficientes para encontrarle sentido a la vida. Entre tanto, Mateo recoge los sentimientos compasivos del Señor, los cuales, le hacen llamar a todos a su lado, diciéndoles: «Vengan a mí los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré» (Mt 11, 28). Así, la invitación es a ir, a moverse hacia él,
no es a quedarse donde están y como están, sino a ir a él.

Jesús promete que dará a todos descanso, pero pone una condición: «Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso para sus almas» (Mt 11, 29). ¿Y en qué consiste ese yugo que, en lugar de pesar, aligera y en lugar de oprimir, alivia? Decía el Papa Benedicto XVI: “El yugo de Cristo es la ley del amor”. La única medicina para las heridas de la humanidad, sean físicas o interiores es una regla de vida basada en la fraternidad y la ternura, que tienen su origen en el amor de Dios. Por ello, es necesario y muy urgente abandonar el camino de la arrogancia, la fuerza bruta ejercida para ganar poder, los engaños y demás actitudes nocivas que, oprimen a tantos, sólo por el hecho de creerse invencibles o insuperables.

En el 2024, en la ciudad de Quito, Ecuador; se llevó a cabo el LIII Congreso Eucarístico Internacional, cuyo tema principal fue: “Fraternidad para sanar al mundo” y ahí, en ese congreso, teniendo como centro el misterio de amor por excelencia que es la Eucaristía, resonó fuertemente un término teológico compuesto por dos palabras: “fraternura”, con el cual, se quiso expresar que para sanar este mundo tan lastimado por varios factores, se requiere no sólo de insumos médicos, alimenticios o
económicos, sino de fraternidad y ternura, es decir, hermandad y amor. Ambos términos: fraternidad y ternura provienen del latín; el primero, frater, significa hermano o amigo y el segundo, teneritas, quiere decir blando o delicado. De modo que, fraternura describe una dimensión de la vida cristiana que combina el amor al prójimo con la misericordia y el trato que este debe dar y recibir: tierno-amigable.

Nuestro Señor Jesucristo, al llamarnos a ir a él y, al decirnos que hemos de tomar su yugo para experimentar verdadero alivio, desea movernos de las coordenadas del individualismo y el aislamiento donde generalmente nos ubicamos, para compartir con nosotros su vitalidad, su vigor y el amor que tanto nos faltan. Todo, en un ambiente familiar, fraternal y eclesial, en donde prevalezca la delicadeza del buen trato (la
ternura) y desaparezcan las asperezas de las actitudes negativas, envidiosas, egoístas y
vanidosas. Incluso, por respeto y mayor consideración al prójimo, es importante
abandonar ese estilo agresivo que en más de una ocasión nos domina, para adoptar un
razonable comportamiento de mansedumbre. Aprender de Cristo, es vivir como Cristo y no sólo saberse de memoria sus dichos y hechos.

Por último, san Gregorio Magno decía que: “es un yugo áspero y una dura sumisión el estar sometido a las cosas temporales, el ambicionar las terrenales, el retener las que mueren, el querer estar siempre en lo que es inestable, el apetecer lo que es pasajero y el no querer pasar con lo que pasa. Porque mientras desaparecen a pesar de nuestros deseos, todas estas cosas que por la ansiedad de poseerlas afligen nuestra alama y nos atormentan después por miedo a perderlas”. Por eso Jesús busca darnos sosiego, y nos pide ir a él, porque él se hace nuestro remanso de paz, nuestro ungüento y alivio. Pero una vez recibido este alivio y consuelo, estamos llamados a convertirnos en descanso y consuelo para los hermanos, con actitud mansa y humilde, a imitación del Maestro. Oremos pues, y acerquémonos siempre a él para sabernos
comprender y tratar como él lo hace con cada quien. Amén.

“Deus caritas est”

05/07/2026

🔴 -MISA DOMINICAL-XIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO -

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