Parroquia La Asunción de María Tepalcatepec

Parroquia La Asunción de María Tepalcatepec Parroquia de Tepalcatepec
Misas: Lunes a viernes 7:00 am
Domingo 7:00 am y 7:00 pm
Confesiones: Viernes después de misa.

Horario de oficina: lunes a viernes de 10:00 am a 4:00 pm

Comunidad Quetzalapa. Al anochecer del día de la resurrección, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban...
26/05/2026

Comunidad Quetzalapa.

Al anochecer del día de la resurrección, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”. Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Cuando los discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría. De nuevo les dijo Jesús: “La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo”. Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Reciban el Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar”

📸 ALEJANDRA CRUZ

¡Te esperamos HOY!HORA SANTA
26/05/2026

¡Te esperamos HOY!
HORA SANTA

Encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIVSobre la custodia de la persona humana, en el tiempo de la inteligencia a...
25/05/2026

Encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV
Sobre la custodia de la persona humana, en el tiempo de la inteligencia artificial

Haremos una reflexión diaria durante 30 días, sobre este documento.

Sesión 1
Las “res novae” de nuestro tiempo
La magnífica humanidad ante el desafío de la Inteligencia Artificial

OBJETIVO DE LA SESIÓN

Descubrir cómo la encíclica Magnifica Humanitas presenta los desafíos actuales de la humanidad —especialmente la inteligencia artificial— como una oportunidad para custodiar la dignidad humana desde el Evangelio.

1. INTRODUCCIÓN

Vivimos un tiempo de cambios profundos. La tecnología avanza a una velocidad impresionante: inteligencia artificial, redes sociales, automatización, algoritmos, manipulación de datos, realidad virtual. Muchas cosas que antes parecían ciencia ficción hoy forman parte de la vida diaria.

La encíclica comienza llamando a estos cambios las “res novae”, expresión latina que significa “cosas nuevas”. Esta expresión recuerda inmediatamente la encíclica Rerum Novarum de León XIII, que enfrentó los problemas sociales de la revolución industrial. Hoy, León XIV afirma que la humanidad vive otra gran transformación histórica: la revolución digital y la inteligencia artificial.

Pero la pregunta central no es tecnológica. La pregunta es profundamente humana:

¿Qué será del ser humano en esta nueva era?

2. “LA MAGNÍFICA HUMANIDAD”

La encíclica inicia con palabras muy fuertes:

“La MAGNÍFICA HUMANIDAD que Dios ha creado se encuentra hoy ante una elección decisiva…”

La expresión “magnífica humanidad” no es casual. El Papa quiere recordarnos que el ser humano posee una dignidad extraordinaria porque ha sido creado por Dios.

La grandeza humana no proviene:
• del poder,
• de la inteligencia,
• de la productividad,
• ni de la tecnología.

Proviene de haber sido creados a imagen y semejanza de Dios.

Por eso, la Iglesia no mira con miedo el progreso tecnológico, pero tampoco lo idolatra. El centro no puede ser la máquina; el centro debe seguir siendo la persona humana.

3. LA GRAN ELECCIÓN DE NUESTRO TIEMPO

La encíclica afirma que la humanidad está ante una decisión histórica:

“Levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos.”

Aquí aparece la primera gran idea bíblica del documento.

A. Babel

La Torre de Babel representa:
• la soberbia humana,
• la autosuficiencia,
• el deseo de poder absoluto,
• una humanidad que quiere alcanzar el cielo sin Dios.

Hoy Babel puede verse en:
• la idolatría tecnológica,
• el control absoluto mediante datos,
• la reducción de la persona a números,
• la cultura del rendimiento,
• la manipulación digital.

La encíclica advierte que el peligro no es la tecnología en sí misma, sino una humanidad que pretende reemplazar a Dios y termina perdiendo su propio rostro humano.

B. Jerusalén reconstruida

En contraste aparece la figura de Nehemías reconstruyendo Jerusalén.

Nehemías:
• ora,
• escucha,
• trabaja con el pueblo,
• reconstruye la comunidad,
• pone a Dios en el centro.

La diferencia es enorme:

Babel:
• Poder
• Orgullo
• Uniformidad
• Dominio
• Autosuficiencia

Jerusalén:
• Comunión
• Servicio
• Diversidad
• Fraternidad
• Dependencia de Dios

La pregunta entonces es:
¿La inteligencia artificial nos está llevando a Babel o puede ayudarnos a construir Jerusalén?

4. LA TECNOLOGÍA NO ES NEUTRAL

La encíclica enseña algo muy importante:

“La tecnología… no es neutral, porque toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza.”

Esto significa que detrás de toda tecnología hay:
• intereses,
• valores,
• ideologías,
• intenciones.

Por eso, los cristianos no pueden ser usuarios pasivos del mundo digital. Estamos llamados a discernir.

No todo lo técnicamente posible es moralmente bueno.

5. EL RIESGO DE LA DESHUMANIZACIÓN

El Papa habla del “síndrome de Babel”:

“La idolatría del lucro que sacrifica a los débiles…”

Hoy esto puede verse en:
• personas tratadas como productos,
• adicción digital,
• manipulación emocional,
• pérdida del silencio,
• aislamiento,
• desprecio de los débiles,
• obsesión por la eficiencia.

El gran peligro es olvidar que:
una persona vale por lo que es, no por lo que produce.

6. CRISTO REVELA LA VERDADERA HUMANIDAD

La encíclica cita el Concilio Vaticano II:

“El misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado.”

Esto significa que solamente mirando a Cristo entendemos plenamente:
• quién es el ser humano,
• qué significa amar,
• qué es la libertad,
• qué es la dignidad,
• cuál es nuestro destino.

La IA puede procesar datos, pero no puede amar.

Puede imitar lenguaje, pero no puede entregarse.

Puede calcular, pero no puede tener conciencia moral.

La plenitud humana sigue estando en Cristo.

7. APLICACIÓN PASTORAL

Preguntas para reflexionar:

1. ¿La tecnología me ayuda a vivir más humanamente o me aleja de los demás?
2. ¿Uso las redes sociales con libertad o con dependencia?
3. ¿Estoy formando mi pensamiento críticamente?
4. ¿Pongo a Dios en el centro de mis decisiones digitales?
5. ¿Construyo Babel o Jerusalén con mi manera de vivir?

8. CONCLUSIÓN

La encíclica no condena la tecnología. Tampoco la glorifica. Nos invita a algo mucho más profundo:

custodiar lo humano.

En medio de algoritmos, pantallas y automatización, el cristiano está llamado a recordar que:
• la persona humana es sagrada,
• el amor no puede programarse,
• la fraternidad no puede automatizarse,
• y sólo Dios puede revelar la verdadera grandeza del ser humano.

El desafío de nuestro tiempo no es simplemente tecnológico.

Es espiritual y profundamente humano.

ORACIÓN FINAL

Señor Jesús,
Tú que revelas la verdadera dignidad del hombre,
ayúdanos a usar la tecnología con sabiduría,
a no perder el corazón humano
en medio del progreso digital.

Haznos constructores de comunión y no de Babel,
servidores de la verdad y de la fraternidad.

Que nunca olvidemos
que nuestra grandeza
no está en las máquinas,
sino en haber sido creados por Ti y para Ti.

Amén.

Catequesis: “Junto a la cruz” Juan 19, 25-34El Evangelio de hoy nos introduce en el momento más profundo y más santo de ...
25/05/2026

Catequesis: “Junto a la cruz” Juan 19, 25-34

El Evangelio de hoy nos introduce en el momento más profundo y más santo de toda la historia: Cristo crucificado. San Juan no narra solamente una muerte; narra el momento en que el amor de Dios llega hasta el extremo. Todo en este pasaje está lleno de símbolos, de cumplimiento, de revelación y de vida.

Vamos a profundizar en tres partes:

1. La Madre al pie de la cruz
2. El “Consumado es” de Cristo
3. La sangre y el agua del costado abierto

Y al final veremos una aplicación pastoral para nuestra vida.

I. LA MADRE JUNTO A LA CRUZ (Jn 19, 25-27)

El texto comienza diciendo:

“Junto a la cruz de Jesús estaban su madre…”

San Juan subraya algo impresionante: mientras muchos huyeron, María permaneció de pie.

No dice “tirada”, “desesperada”, “gritando”; dice simplemente que estaba allí.
La tradición de la Iglesia siempre ha visto en esto la fortaleza de la fe.

1. “Estaban junto a la cruz”

En griego aparece la expresión:

παρὰ τῷ σταυρῷ (parà tō staurō)
= “junto a la cruz”.

No estaban lejos.
No observaron a distancia.
Permanecieron cerca del sufrimiento.

Ahí está el primer mensaje espiritual:

Muchas personas quieren a Cristo glorioso, resucitado, victorioso… pero pocos quieren permanecer junto a la cruz.

María enseña la fidelidad en la noche.

2. “Mujer, ahí está tu hijo”

Jesús dice:

“Mujer, ahí está tu hijo.”

La palabra griega para “mujer” es:

γύναι (gýnai)

No es una expresión fría ni ofensiva.
Era un título respetuoso y solemne.

Jesús ya había usado este término en Caná:

“Mujer, todavía no llega mi hora” (Jn 2,4).

Y ahora, en la cruz, “la hora” sí ha llegado.

Caná y el Calvario están unidos.

En Caná María participa en el inicio de los signos.
En la cruz participa en la hora culminante de la redención.

3. María se convierte en Madre de la Iglesia

Jesús no solamente está resolviendo un problema familiar.
Aquí ocurre algo mucho más grande.

El discípulo amado representa a todos los discípulos.

Por eso, cuando Jesús dice:

“Ahí está tu madre”

está entregando a María como madre espiritual de todos los creyentes.

La cruz crea una nueva familia.

No basada en la sangre.
No basada en la raza.
No basada en la historia humana.

Sino basada en la fe y en la redención.

4. El amor de Cristo incluso en el sufrimiento

Hay algo conmovedor aquí.

Jesús está muriendo.
Está asfixiándose.
Está cargando el pecado del mundo.

Y aun así piensa en su madre.

Esto revela algo impresionante:

El sufrimiento no apagó el amor de Cristo.

Mientras el mundo lo hiere, Él sigue amando.

Mientras los hombres lo crucifican, Él sigue entregándose.

La cruz no es solamente dolor.
La cruz es amor que permanece.

II. “TENGO SED” Y “CONSUMADO ES” (Jn 19, 28-30)

1. “Tengo sed”

Jesús dice:

“Tengo sed.”

En griego:

διψῶ (dipsō)
= “tengo sed”.

Claro que hay una sed física real.
Jesús verdaderamente sufrió.

San Juan insiste mucho en la humanidad real de Cristo.

Pero también hay una sed espiritual.

Jesús tiene sed de la salvación de la humanidad.

Tiene sed de almas.

Tiene sed del amor del hombre.

San Agustín decía:

“Aquel que pedía de beber, tenía sed de la fe de los hombres.”

2. El hisopo

El evangelista menciona algo aparentemente pequeño:

“Le acercaron una esponja… en una rama de hisopo.”

¿Por qué Juan menciona el hisopo?

Porque el hisopo se usaba en la Pascua judía para untar con sangre las puertas de las casas (Éxodo 12).

Juan quiere decirnos:

Jesús es el verdadero Cordero Pascual.

La sangre que salva ya no está en las puertas.
Ahora está en la cruz.

3. “Todo está cumplido”

Jesús pronuncia entonces una palabra decisiva:

“Todo está cumplido.”

En griego:

Τετέλεσται (Tetélestai)

Esta palabra es inmensa.

Proviene del verbo:

τελέω (teleō)
= completar, consumar, llevar a perfección.

Pero en tiempos de Jesús también se usaba en los recibos comerciales para decir:

“Pagado totalmente.”

Por eso “Tetélestai” significa:

* La misión está cumplida.
* La deuda ha sido pagada.
* El sacrificio es perfecto.
* La salvación ha sido realizada.

Aquí Cristo no habla como un derrotado.

No dice:

“Todo terminó…”

Dice:

“Todo fue cumplido.”

La cruz no es fracaso.
Es victoria.

4. Cristo entrega el espíritu

El texto dice:

“E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.”

En griego:

παρέδωκεν τὸ πνεῦμα (paredōken to pneuma)

Literalmente:

“Entregó el Espíritu.”

Aquí hay un doble sentido maravilloso.

Sí, Jesús muere humanamente.

Pero también comienza el don del Espíritu Santo.

Desde la cruz empieza el nacimiento de la Iglesia.

III. EL COSTADO ABIERTO (Jn 19, 31-34)

1. El soldado atraviesa el costado

Dice el Evangelio:

“Uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza.”

El costado abierto tiene un significado profundísimo.

Los Padres de la Iglesia vieron aquí el nacimiento de la Iglesia.

Así como Eva nació del costado de Adán dormido, la Iglesia nace del costado de Cristo dormido en la muerte.

Cristo es el nuevo Adán.

2. “Salió sangre y agua”

San Juan insiste:

“Inmediatamente salió sangre y agua.”

Esto impresionó tanto al evangelista que después dirá:

“El que lo vio da testimonio.”

¿Por qué es tan importante?

Porque la sangre y el agua representan la vida sacramental de la Iglesia.

La sangre:

representa la Eucaristía.

El agua:

representa el Bautismo.

La Iglesia nace del corazón abierto de Cristo.

Toda gracia brota de la cruz.

3. La cruz ya no es derrota

Para el mundo romano la cruz era humillación.

Pero para Juan la cruz es glorificación.

En San Juan, Jesús reina desde la cruz.

Por eso no aparece derrotado.
Todo está bajo control.

Él sabe.
Él entrega.
Él cumple.
Él vence.

APLICACIÓN PASTORAL

1. Permanecer junto a la cruz

Muchos abandonan a Dios cuando llega el sufrimiento.

María nos enseña otra actitud:

Permanecer.

Aunque no entendamos.
Aunque duela.
Aunque parezca oscuridad.

La fe madura no es la que solamente canta en la alegría.
Es la que permanece en la noche.

2. Cristo sigue teniendo sed

Jesús sigue diciendo hoy:

“Tengo sed.”

Tiene sed de:
* nuestra conversión,
* nuestra oración,
* nuestro amor,
* nuestra entrega.

El gran drama del mundo moderno no es solamente el pecado.
Es la indiferencia.

Cristo busca corazones.

3. Vivir desde el costado abierto de Cristo

Muchos buscan vida en el dinero, en el placer o en el éxito.

Pero la verdadera vida brota del corazón traspasado de Cristo.

Solo ahí el hombre encuentra:
* perdón,
* identidad,
* misericordia,
* salvación.

CONCLUSIÓN

En el Calvario no vemos solamente un hombre muriendo.

Vemos:
* al Hijo entregándose,
* a la Madre recibiendo una nueva misión,
* a la Iglesia naciendo,
* al pecado siendo vencido,
* y al amor de Dios llegando hasta el extremo.

La cruz no es el final de Jesús.

La cruz es el trono desde donde Cristo salva al mundo.

Y desde ahí sigue diciendo hoy:
“He ahí a tu madre.”
“Tengo sed.”
“Todo está cumplido.”

Comunidad Lagunilla "El Domingo de Pentecostés nos recuerda que el Espíritu Santo llega cuando el corazón más lo necesit...
25/05/2026

Comunidad Lagunilla

"El Domingo de Pentecostés nos recuerda que el Espíritu Santo llega cuando el corazón más lo necesita, entrando en medio de nuestros miedos, dudas y cansancios para devolvernos paz y fortaleza. Los discípulos estaban encerrados y sin rumbo, pero bastó la presencia del Espíritu para transformar su temor en valentía y su silencio en esperanza.

Así también sucede en nuestra vida: muchas veces sentimos que las fuerzas se acaban o que las dificultades nos superan, pero Pentecostés nos enseña que Dios sigue soplando sobre el corazón humano para levantarlo, renovarlo y recordarle que nunca está solo. Porque cuando el Espíritu Santo habita en nosotros, incluso las heridas encuentran consuelo, la oscuridad encuentra luz y la fe vuelve a encenderse con más fuerza."

📸 RUTH ÁVILA
🖊 JESÚS ALONSO

Así se vivió la vigilia de Pentecostés en Tepalcatepec. ¡Qué noche tan especial vivimos en la vigilia de Pentecostés! 🙏 ...
24/05/2026

Así se vivió la vigilia de Pentecostés en Tepalcatepec.

¡Qué noche tan especial vivimos en la vigilia de Pentecostés! 🙏 La atmósfera estaba cargada de fe y esperanza mientras nos preparábamos para la venida del Espíritu Santo. Las oraciones y cantos resonaron, creando un ambiente de profunda conexión espiritual. 🎶 Sentimos la presencia divina acompañándonos en cada momento. Fue una experiencia que fortaleció nuestro espíritu y nos llenó de gratitud. ✨ ¡Gracias a todos por ser parte de este hermoso encuentro!

📸 ELIZABETH JIMENEZ

Catequesis sobre Juan 20, 19-23“La paz del Resucitado y el don del Espíritu”El Evangelio de hoy nos sitúa en la tarde mi...
24/05/2026

Catequesis sobre Juan 20, 19-23

“La paz del Resucitado y el don del Espíritu”

El Evangelio de hoy nos sitúa en la tarde misma del domingo de Resurrección. Todo ocurre en un ambiente de miedo, encierro y confusión. Los discípulos han oído rumores: el sepulcro está vacío, María Magdalena afirma haber visto al Señor, algunos discípulos hablan de apariciones. Pero todavía no creen plenamente. Y en ese contexto aparece Jesús.

Este texto es profundamente pascual, eclesial y sacramental. Aquí nace visiblemente la Iglesia del Resucitado.

I. CONTEXTO DEL PASAJE

San Juan dice:

“Al anochecer de aquel día, el primero de la semana…”

No es un detalle menor. Es el mismo día de la Resurrección. El “primer día” evoca también el inicio de una nueva creación.

Así como en Génesis Dios comenzó la primera creación, ahora, con Cristo resucitado, comienza una creación nueva.

Los discípulos están encerrados:

“con las puertas cerradas por miedo a los judíos”.

El miedo domina el corazón de los apóstoles:
* miedo al fracaso,
* miedo a la persecución,
* miedo a morir,
* miedo porque todo lo que habían esperado parece haberse derrumbado.

Y justamente ahí aparece Jesús.

II. “JESÚS SE PUSO EN MEDIO”

El texto griego utiliza una expresión muy fuerte:

ἔστη εἰς τὸ μέσον
“Se puso en medio”.

Jesús no aparece en un rincón.
No aparece lejano.
Se coloca en el centro.

Porque el Resucitado siempre quiere ocupar el centro de la comunidad.

La Iglesia no vive de ideas, ni de estrategias humanas, ni de estructuras: vive de la presencia del Resucitado en medio de ella.

Además, Juan subraya que las puertas estaban cerradas.

Los Padres de la Iglesia vieron aquí un signo del cuerpo glorioso de Cristo. No está limitado ya por las leyes materiales ordinarias. Es el mismo Jesús crucificado, pero transformado por la gloria.

Y esto tiene una enseñanza espiritual muy hermosa:

Las puertas cerradas no pueden impedir la entrada de Cristo.

A veces también nosotros vivimos encerrados:
* por el miedo,
* la culpa,
* heridas,
* pecados,
* decepciones,
* cansancio espiritual.

Pero Cristo resucitado puede entrar incluso donde todo parece cerrado.

III. “LA PAZ ESTÉ CON USTEDES”

Jesús repite dos veces:

“La paz esté con ustedes”.

En hebreo sería el saludo: Shalom

Pero aquí no es simplemente un saludo cotidiano.

La paz que Cristo da no es ausencia de problemas.
Es la reconciliación entre Dios y el hombre.

Por eso esta paz viene después de la Cruz.

Cristo no elimina las heridas de inmediato:
* todavía están los clavos,
* todavía está el costado abierto,
* todavía existe el recuerdo de la pasión.

Sin embargo, ahora todo está iluminado por la Resurrección.

La verdadera paz cristiana no nace de que todo salga bien; nace de saber que Cristo venció la muerte.

IV. “LES MOSTRÓ LAS MANOS Y EL COSTADO”

Aquí encontramos algo muy profundo.

Jesús resucitado conserva las heridas.

¿Por qué?

Porque las heridas glorificadas son eternamente signos del amor.

El cielo no borró la Cruz.
La Cruz quedó transfigurada.

San Juan insiste particularmente en el costado abierto, porque desde allí brotan:
* la sangre y el agua,
* símbolo de los sacramentos,
* símbolo de la Iglesia nacida del corazón de Cristo.

Los discípulos reconocen al Señor por sus heridas.

Esto también vale para nuestra vida espiritual:
muchas veces reconocemos la acción de Dios precisamente en nuestras heridas sanadas.

V. “COMO EL PADRE ME ENVIÓ, ASÍ LOS ENVÍO YO”

Aquí aparece la dimensión misionera.

Jesús no solo consuela a los discípulos.
Los envía.

El verbo griego usado aquí tiene una riqueza especial.

Para el envío del Padre hacia Jesús aparece:

ἀποστέλλω (apostéllō)

De ahí viene la palabra “apóstol”.

Implica una misión con autoridad divina.

Y luego Jesús usa otro verbo:

πέμπω (pémpō)
“yo los envío”.

La idea es muy profunda:
Cristo continúa su propia misión a través de los discípulos.

La Iglesia no inventa su misión.
Participa de la misión misma de Cristo.

¿Y cómo fue enviado Jesús?

* para anunciar la verdad,
* para buscar al perdido,
* para sanar,
* para servir,
* para entregar la vida.

Entonces la Iglesia solo es auténtica cuando continúa ese mismo estilo de Cristo.

VI. “SOPLÓ SOBRE ELLOS”

Este es uno de los momentos más profundos del Evangelio.

Juan utiliza aquí un verbo único:

ἐνεφύσησεν (enefýsēsen)
“sopló sobre ellos”.

Este verbo aparece en la traducción griega de Génesis 2,7 cuando Dios sopla sobre Adán el aliento de vida.

Génesis 2,7: “Dios sopló aliento de vida sobre el hombre”

Juan quiere mostrarnos algo extraordinario:

Así como Dios creó al primer hombre con su aliento,
ahora Cristo resucitado inaugura una nueva creación por el Espíritu Santo.

Pentecostés ya comienza aquí en forma anticipada.

Los discípulos pasan:
* del miedo a la valentía,
* del encierro a la misión,
* de la tristeza a la alegría.

Sin el Espíritu Santo la Iglesia sería solo una organización humana.
Es el Espíritu quien da vida.

VII. “RECIBAN EL ESPÍRITU SANTO”

Notemos algo importante:
Jesús no solo da una enseñanza sobre el Espíritu.
Lo comunica.

El cristianismo no es solo doctrina.
Es participación en la vida divina.

El Espíritu Santo:
* ilumina,
* fortalece,
* santifica,
* transforma,
* hace presente a Cristo.

Por eso toda evangelización verdadera depende del Espíritu Santo.

Sin Él:
* podemos hablar mucho,
* organizar mucho,
* trabajar mucho,
pero no transformar corazones.

VIII. “A QUIENES PERDONEN LOS PECADOS…”

Llegamos al punto culminante.

Cristo resucitado entrega a la Iglesia el ministerio del perdón.

Esto está profundamente unido al Espíritu Santo.

Porque solo Dios puede perdonar pecados.

Y, sin embargo, Cristo quiere ejercer ese perdón mediante la Iglesia.

La expresión griega tiene una fuerza impresionante:

“les quedan perdonados”

Está en un tiempo verbal que indica una acción realizada verdaderamente.

No es simplemente “anunciar” algo simbólico.

Cristo confiere una autoridad real para reconciliar.

Por eso la tradición de la Iglesia siempre ha visto aquí el fundamento del sacramento de la Reconciliación.

El sacerdote no perdona “por sí mismo”.
Cristo perdona a través de él.

Y esto es hermoso:
el primer gran regalo del Resucitado a su Iglesia no es el poder político, ni el prestigio, ni la riqueza.

Es el perdón.

La Iglesia existe para reconciliar al hombre con Dios.

IX. APLICACIÓN PASTORAL

Este Evangelio tiene tres mensajes muy concretos para nosotros.

1. Cristo entra en nuestros encierros

Aunque tengamos miedo, heridas o pecados, Jesús puede atravesar nuestras puertas cerradas.

No hay corazón demasiado cerrado para el Resucitado.

2. La paz verdadera viene de Cristo

El mundo ofrece tranquilidad pasajera.
Cristo ofrece paz profunda:
la certeza de que somos amados y salvados.ñ

3. Somos enviados

No podemos quedarnos encerrados como los discípulos.

Todo bautizado recibe una misión:
* anunciar,
* servir,
* perdonar,
* llevar esperanza,
* transmitir el Espíritu de Cristo.

La Iglesia nace en este Evangelio como comunidad:
* reunida alrededor del Resucitado,
* llena del Espíritu Santo,
* enviada al mundo.

CONCLUSIÓN

El Resucitado sigue entrando hoy en medio de su Iglesia.

Sigue diciendo:

“La paz esté con ustedes”.

Sigue mostrando sus heridas gloriosas.

Sigue soplando su Espíritu.

Y sigue enviándonos a llevar al mundo el gran anuncio pascual:

Cristo vive, el pecado ha sido vencido y la misericordia de Dios permanece para siempre.

23/05/2026
Comenzaremos en algunos minutos..Sigue la transmisión aquí, o asiste al templo Parroquial
23/05/2026

Comenzaremos en algunos minutos..
Sigue la transmisión aquí, o asiste al templo Parroquial

23/05/2026


Cita bíblica:
San Juan 21, 20-25

Éste es el discípulo que ha escrito estas cosas, y su testimonio es verdadero

VII Sábado de Pascua,
23 de Mayo de 2026

Evangelio
Juan 21, 20-25
En aquel tiempo, Jesús dijo a Pedro: "Sígueme". Pedro, volviendo la cara, vio que iba detrás de ellos el discípulo a quien Jesús amaba, el mismo que en la cena se había reclinado sobre su pecho y le había preguntado: 'Señor, ¿quién es el que te va a traicionar?' Al verlo, Pedro le dijo a Jesús: "Señor, ¿qué va a pasar con éste?" Jesús le respondió: "Si yo quiero que éste permanezca vivo hasta que yo vuelva, ¿a ti qué? Tú, sígueme".

Por eso comenzó a correr entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no habría de morir. Pero Jesús no dijo que no moriría, sino: 'Si yo quiero que permanezca vivo hasta que yo vuelva, ¿a ti qué?'

Ese es el discípulo que atestigua estas cosas y las ha puesto por escrito, y estamos ciertos de que su testimonio es verdadero. Muchas otras cosas hizo Jesús y creo que, si se relataran una por una, no cabrían en todo el mundo los libros que se escribieran.


Reflexión
Juan concluye la narración del Evangelio con este pasaje en donde él se observa a sí mismo en la escena, nuevamente como el discípulo a quien Jesús amaba; está narrando este momento en la tercera ocasión que se aparece Jesús a sus apóstoles después de su resurrección y vuelve a recordar ese momento tan especial durante la última cena cuando se recuesta sobre su pecho. Con qué emoción debía recordar Juan ese momento que no puede dejar de mencionarlo. Dios nos conceda que así seamos en nuestra vida, nunca olvidar esos encuentros donde experimentamos la presencia del Señor y desde ahí, volver a incendiar nuestro corazón y el deseo de que más personas lo conozcan.

Por su parte, Jesús nunca deja de enseñar, en esta ocasión, después de purificar el corazón de Pedro de la herida que causó el que lo negara tres veces, lo llama nuevamente con contundencia “sígueme”. Pedro no sabe exactamente qué va a ocurrir al atender ese llamado de Jesús, obedece y va con Él, sin embargo, sucede algo inesperado, aunque lo llamó a él, también el discípulo amado inició el camino con ellos. Pedro se extraña y le pregunta a Jesús “¿qué va a pasar con éste?” No sabemos exactamente qué pasó por su mente o su corazón, si pensaba que a este llamado solo debía acudir él, o si incluso le pudiera haber molestado la presencia de Juan, a lo que el Señor responde: “si yo quiero que viva hasta que vuelva ¿a ti qué?” Incluso hay algunas otras versiones que traducen de manera más ruda este pasaje con un ‘¿a ti qué te importa?’.

Y es que a veces nos dejamos llevar por lo que nosotros queremos hacer o queremos que suceda, no vemos la mano de Dios en lo que está pasando a nuestro alrededor, o incluso podemos llegar a envidiar que otro hermano viva nuestras experiencias espirituales o el Señor le llame a una tarea ‘más importante’ que la nuestra. Todos somos importantes, como le escribió San Pablo a los Corintios “El ojo no puede decir a la mano: ‘No te necesito’, ni la cabeza a los pies: ‘No los necesito’”. Todos formamos parte del cuerpo de Cristo y todos tenemos algo que aportar para que unidos como Iglesia, más personas conozcan a Cristo.

Jesús nos recuerda que todo el poder le ha sido dado en el cielo y en la tierra, por eso dice que si Él quiere que viva hasta su regreso, lo podría hacer, puede hacer hablar al menos preparado y puede hacer milagros con quien menos lo esperamos; no menospreciemos el poder de Dios que actúa en los hermanos, al contrario, demos gloria a Él cuando alguno de nuestros hermanos recibe una gracia, un don y lo pone al servicio de los demás.

Hoy te invito a que abras tu corazón al amor de Dios y estés atento a las obras que hace el Señor a través de los que entrarán en contacto contigo y que ese momento te ayude a recordar las grandes cosas que ha hecho en tu vida.

Catequesis: Juan 21, 20-25“Tú sígueme”: la vocación personal y el misterio del discípulo amadoEl último capítulo del Eva...
23/05/2026

Catequesis: Juan 21, 20-25

“Tú sígueme”: la vocación personal y el misterio del discípulo amado

El último capítulo del Evangelio de San Juan tiene un tono profundamente íntimo. No estamos ya en los grandes discursos públicos ni en los signos espectaculares. Estamos frente al Cristo resucitado que habla corazón a corazón con sus discípulos. Y este pasaje final nos deja entrar en dos grandes misterios: el misterio de la vocación personal y el misterio insondable de Cristo.

I. CONTEXTO DEL TEXTO

Este diálogo sucede inmediatamente después de que Jesús ha rehabilitado a Pedro con las tres preguntas:

—“¿Me amas?”
—“Apacienta mis ovejas.”

Luego Jesús le anuncia a Pedro el modo en que glorificará a Dios: mediante el martirio. Y enseguida le dice:

“Sígueme”.

Es aquí donde comienza nuestro texto.

Pedro empieza a caminar detrás de Jesús… pero se vuelve. Y al voltearse ve a Juan.

Aquí comienza una de las escenas más humanas del Evangelio.

II. PEDRO SE VUELVE: EL PELIGRO DE MIRAR AL OTRO

“Se volvió Pedro…” (Jn 21,20)

El verbo tiene un fuerte valor simbólico. Pedro había recibido una llamada personal de Cristo:

“Tú sígueme”.

Pero en vez de mantener la mirada fija en Jesús, se vuelve para mirar a otro discípulo.

¡Qué profundamente humano!

Muchas veces nosotros hacemos exactamente lo mismo.

Dios nos llama personalmente:
* a una vocación,
* a una misión,
* a una conversión,
* a una fidelidad concreta,

pero enseguida miramos a los demás:
* “¿y él?”,
* “¿por qué a mí?”,
* “¿por qué su camino es diferente?”,
* “¿por qué él sufre menos?”,
* “¿por qué ella recibió otro don?”

Pedro acaba de escuchar que morirá mártir. Y entonces pregunta:

“Señor, ¿y éste qué?” (Jn 21,21)

III. EL DISCÍPULO AMADO: JUAN COMO FIGURA CONTEMPLATIVA

Juan es descrito nuevamente como:

“el discípulo a quien amaba Jesús”.

No es arrogancia. Es identidad espiritual.

Juan no se define por:
* sus talentos,
* sus logros,
* su autoridad.

Se define por el amor recibido de Cristo.

Ésa es la identidad más profunda del cristiano:
no “el que ama mucho”, sino “el amado”.

El cuarto comentario hace una observación bellísima: Juan representa el alma contemplativa.

Mientras Pedro simboliza:
* la acción,
* el gobierno,
* el pastoreo,
* la misión activa,

Juan simboliza:
* la contemplación,
* la intimidad,
* la permanencia,
* la profundidad espiritual.

La Iglesia necesita ambas dimensiones:

* Pedro y Juan,
* acción y contemplación,
* misión y adoración.

Muchas veces queremos ser todos Pedro o todos Juan, pero Cristo distribuye sus dones diversamente.

IV. “¿Y ÉSTE QUÉ?”: LA COMPARACIÓN DESTRUYE EL DISCIPULADO

Pedro hace una pregunta peligrosa:

“¿Y éste qué?”

Es la pregunta de la comparación.

Y Jesús responde con firmeza:

“¿A ti qué? Tú sígueme”.

En griego aparece así:

σύ μοι ἀκολούθει
sy moi akolouthei
“Tú, sígueme”.

El pronombre “tú” es enfático.

Jesús está diciendo:

“No te distraigas con el camino ajeno.
Yo tengo un designio para ti.”

Aquí hay una enseñanza espiritual enorme.

El discipulado es personal

Dios no conduce dos almas exactamente igual.

* Pedro morirá mártir.
* Juan permanecerá largos años.
* Pablo evangelizará naciones.
* María Magdalena anunciará la Resurrección.
* Tomás dudará antes de creer.
* Juan contemplará.

Y todos son discípulos auténticos.

El gran peligro espiritual es querer medir nuestra vida comparándola con la de otros.

V. EL VERBO GRIEGO “MENEIN”: PERMANECER

Jesús dice:

“Si quiero que él permanezca…”

En griego:

μένειν — menein
“permanecer”, “quedarse”, “habitar”.

Este verbo es fundamental en el Evangelio de Juan.

Aparece constantemente:

* “Permanezcan en mí” (Jn 15),
* “El que permanece en el amor”,
* “El Espíritu permanece”.

Para Juan, permanecer no significa simplemente “seguir vivo”.

Significa:
* habitar en Cristo,
* vivir en comunión,
* mantenerse unido al Señor.

Por eso muchos Padres ven en Juan el símbolo del discípulo contemplativo que permanece en la intimidad de Cristo.

Mientras Pedro representa el dinamismo apostólico, Juan representa la permanencia amorosa.

VI. EL MALENTENDIDO DE LA IGLESIA PRIMITIVA

“Se divulgó entre los hermanos…”

Los cristianos comenzaron a pensar que Juan no moriría.

Pero el evangelista corrige el rumor.

Esto es importante porque muestra algo muy humano:
incluso dentro de la Iglesia primitiva había interpretaciones equivocadas.

San Juan aclara cuidadosamente:

“Jesús no dijo que no moriría”.

Aquí vemos la seriedad apostólica de Juan:
no quiere exageraciones,
no quiere falsas expectativas,
no quiere deformar las palabras de Cristo.

Esto también es una enseñanza para la Iglesia:
no podemos construir doctrinas sobre rumores o interpretaciones emocionales.

VII. EL TESTIMONIO DEL DISCÍPULO

“Este es el discípulo que da testimonio…”

Aquí el Evangelio revela explícitamente la identidad del autor.

La palabra “testimonio” es central en Juan.

En griego:

μαρτυρία — martyria

De ahí viene “mártir”.

Dar testimonio no es simplemente informar algo.

Es comprometer la propia vida con la verdad proclamada.

Juan no escribe teorías:
escribe lo que vio,
lo que escuchó,
lo que contempló,
lo que vivió.

Por eso el Evangelio de Juan tiene tanta profundidad contemplativa.

No es una simple biografía.
Es el testimonio espiritual de alguien que reposó sobre el pecho de Cristo.

VIII. “EL MUNDO NO PODRÍA CONTENER LOS LIBROS”

El Evangelio termina con una hipérbole bellísima:

“El mundo no podría contener los libros…”

Los Padres explican que no debe tomarse literalmente.

Es una figura literaria para expresar la infinitud del misterio de Cristo.

Jesús es inagotable.

Ningún libro puede abarcarlo completamente.
Ninguna teología puede agotarlo.
Ninguna predicación puede terminar de explicarlo.

Cristo siempre es más grande.

Aquí termina el Evangelio… pero también comienza la historia de la Iglesia.

Porque las “muchas otras cosas” que Cristo sigue haciendo continúan:
* en los santos,
* en la Iglesia,
* en la Eucaristía,
* en la gracia,
* en la vida de cada creyente.

IX. APLICACIÓN PASTORAL

1. No mires el camino ajeno

Jesús hoy también nos dice:

“¿Qué te importa a ti? Tú sígueme.”

Hay personas que viven distraídas:
* comparando ministerios,
* comparando dones,
* comparando sufrimientos,
* comparando vocaciones.

Pero el discípulo verdadero fija los ojos en Cristo.

2. Descubre tu forma propia de seguir a Jesús

No todos sirven igual.

Algunos serán Pedro:
* activos,
* misioneros,
* visibles.

Otros serán Juan:
* silenciosos,
* contemplativos,
* profundos.

La santidad no consiste en copiar la vocación ajena,
sino en responder plenamente a la propia.

3. Permanece

El verbo “menein” sigue resonando.

El mundo nos dispersa.
Cristo nos invita a permanecer.

Permanecer:
* en la oración,
* en la Eucaristía,
* en el amor,
* en la fidelidad diaria. Si

CONCLUSIÓN

El Evangelio termina con dos discípulos caminando detrás de Jesús:
Pedro y Juan.

Uno representa la acción.
El otro la contemplación.

Uno será mártir.
El otro permanecerá largo tiempo.

Pero ambos tienen algo en común:
los dos siguen a Cristo.

Y ésa es la única pregunta decisiva:

¿Estoy siguiendo verdaderamente al Señor?

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