31/03/2026
SER LUZ EN MEDIO DE LAS TINIEBLAS
“Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús. Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.”
2 Corintios 4:3-6
Veamos lo que el apóstol Pablo nos dice: Verso por Verso
**Verso 3:**
Pablo menciona que el evangelio está "encubierto" para aquellos que se pierden. Esto implica que hay una revelación divina que no todos pueden ver. La idea de "encubierto" sugiere que hay una barrera espiritual que impide que algunos comprendan el mensaje del evangelio.
**Verso 4:**
Aquí se introduce la figura del "dios de este siglo", que se interpreta comúnmente como Satanás. Este "dios" ha cegado el entendimiento de los incrédulos, lo que significa que su influencia ha oscurecido la verdad del evangelio. La "luz del evangelio" se refiere a la revelación de la gloria de Cristo, quien es la imagen de Dios.
**Verso 5:**
Pablo aclara que su mensaje no es sobre sí mismo, sino sobre Jesucristo. Esto es fundamental en la predicación cristiana: el enfoque debe estar en Cristo y no en los predicadores. La referencia a ser "siervos" indica humildad y dedicación al servicio de los demás.
**Verso 6:**
Este verso hace eco de la creación en Génesis, donde Dios dijo "sea la luz". Pablo establece un paralelismo entre la creación física y la creación espiritual en los corazones de los creyentes. La luz que resplandece en los corazones es el conocimiento de la gloria de Dios, que se revela a través de Jesucristo.
**Verso 7:**
El "tesoro" se refiere al mensaje del evangelio y la gloria de Dios. Los "vasos de barro" simbolizan la fragilidad y la debilidad humana. Esto resalta que el poder y la gloria pertenecen a Dios, no a los seres humanos. La excelencia del poder de Dios se manifiesta a través de nuestra debilidad.
El apóstol Pablo escribió esta carta en un contexto de sufrimiento y oposición. La iglesia en Corinto enfrentaba desafíos tanto internos como externos, incluyendo la influencia de falsos maestros. Pablo defiende su ministerio y la autenticidad del evangelio que predica.
Este pasaje se conecta con la idea de la revelación divina a lo largo de la Biblia. Desde el Antiguo Testamento, donde Dios se revela a su pueblo, hasta el Nuevo Testamento, donde Cristo es la culminación de esa revelación. La lucha entre la luz y las tinieblas es un tema recurrente en la Escritura.
Hay tres principios que el apóstol Pablo refleja en su carta
1. **La Ceguera Espiritual:** Reconocer que hay fuerzas que pueden cegar el entendimiento de las personas respecto al evangelio.
2. **La Humildad en el Servicio:** El ministerio debe centrarse en Cristo, no en el predicador.
3. **El Poder de Dios en Nuestra Debilidad:** Aceptar que nuestras limitaciones son el medio a través del cual Dios muestra su poder.
Cristo por su evangelio hace una revelación gloriosa a la mente de los hombres, pero el designio del diablo es mantener a los hombres en la ignorancia; cuando no puede mantener fuera del mundo la luz del evangelio de Cristo, no se ahorra esfuerzos para mantener a los hombres fuera del evangelio o ponerlos en contra.
El rechazo del evangelio aquí se atribuye a la ceguera voluntaria y a la maldad del corazón humano. El yo no era el tema ni el fin de la predicación de los apóstoles; ellos predicaban a Cristo como Jesús, el Salvador y Libertador, que salva hasta lo sumo a todos los que vayan a Dios por su intermedio. Los ministros son siervos de las almas de los hombres; deben evitar volverse siervos de los humores o lujurias de los hombres. Es agradable contemplar el sol en el firmamento, pero es más agradable y provechoso que el evangelio brille en el corazón. Como la luz fue al principio de la primera creación, así, también, en la nueva creación, la luz del Espíritu es su primera obra en el alma. El tesoro de luz y gracia del evangelio está puesto en vasos de barro. Los ministros del evangelio están sometidos a las mismas pasiones y debilidades que los demás hombres.
Dios podría haber enviado a los ángeles para dar a conocer la doctrina gloriosa del evangelio opodría haber enviado a los hijos de los hombres más admirados para enseñar a las naciones, pero escogió vasos más humildes, más débiles, para que su poder sea altamente glorificado al sostenerlos, y en el bendito cambio obrado por el ministerio de ellos.
La mansedumbre y humildad son fundamentales para la obra del evangelio. Pero eso Jesús pidió aprended de mí que soy Manzo y Humilde de corazón.
Hno. Gabriel