CASA De Oración Tehuacán

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15/08/2026

FAMILIA DE CASA DE ORACIÓN TEHUACAN LES ESPERAMOS ESTE DOMINGO 16 DE AGOSTO DEL 2026. A NUESTRA REUNION 11:30.DE LA MAÑANA NO PUEDES FALTAR. VEN CON UNA ESPECTATIVA DE RECIBIR UNA PALABRA, UNA PRECENCIA DE DIOS EN TU VIDA, UNA SANIDAD Y LIBERACION. N O P U E D E S F A L T A R, T E E S P E R A M O S.

15/08/2026
NO OS ENGAÑÉIS: DIOS NO PUEDE SER BURLADO — TODO LO QUE EL HOMBRE SIEMBRE, ESO TAMBIÉN SEGARÁGálatas 6:7 no deja espacio...
11/08/2026

NO OS ENGAÑÉIS: DIOS NO PUEDE SER BURLADO — TODO LO QUE EL HOMBRE SIEMBRE, ESO TAMBIÉN SEGARÁ

Gálatas 6:7 no deja espacio para interpretaciones cómodas: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”. Aquí no hay advertencia ligera, aquí hay una verdad que gobierna la vida entera. Dios no está diciendo “tal vez pase”, está diciendo que hay una ley espiritual que no falla. Lo que siembras hoy, lo vas a recoger mañana. No importa si lo hiciste en secreto, no importa si nadie lo vio, no importa si por ahora no pasa nada. La cosecha llega.

El problema es que muchos viven engañados. Piensan que pueden hacer lo que quieran sin consecuencias, que pueden jugar con el pecado y después acomodar las cosas, que pueden sembrar mal y aun así esperar algo bueno. Pero la Escritura empieza diciendo “no os engañéis” porque el engaño principal no viene de afuera, viene del mismo corazón. La persona se convence de que no es tan grave, de que tiene control, de que puede detenerse cuando quiera. Pero mientras se sigue sembrando, la tierra ya está recibiendo.

Y la tierra nunca falla.

Así como en lo natural nadie siembra maíz esperando cosechar trigo, en lo espiritual tampoco funciona diferente. Si alguien siembra mentira, cosecha desconfianza. Si siembra engaño, cosecha ruptura. Si siembra desorden, cosecha confusión. Si siembra pecado, cosecha consecuencias. No es castigo caprichoso, es resultado directo. La siembra determina la cosecha.

Gálatas 6:8 lo explica más profundo: “El que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna”. Aquí se revela que no solo se trata de acciones externas, sino de dirección interna. Hay dos caminos de siembra: uno que sigue los deseos desordenados y otro que se rige por lo que Dios establece. Cada decisión diaria es una semilla. Cada pensamiento alimentado, cada hábito repetido, cada elección sostenida va formando el terreno donde después crecerá la cosecha.

Por eso la persona no debe sorprenderse cuando recoge lo que sembró durante mucho tiempo. Muchos quieren cambiar el resultado sin cambiar la siembra. Quieren paz, pero siembran conflicto. Quieren estabilidad, pero siembran desorden. Quieren bendición, pero siembran desobediencia. Y cuando llega la cosecha, preguntan por qué. Pero la respuesta ya estaba en lo que se venía sembrando.

Eclesiastés 11:9 también lo advierte: “Sabe que sobre todas estas cosas te juzgará Dios”. Eso significa que la vida no es sin dirección, no es sin medida, no es sin respuesta. Todo lo que se hace tiene peso. Nada queda suelto. Aunque el tiempo pase, aunque parezca que no ocurre nada, todo está siendo registrado. Y cuando llega el momento, la cosecha aparece.

Aquí es donde muchos se confunden. Porque la siembra es inmediata, pero la cosecha es progresiva. No siempre se ve de un día para otro. Y ese tiempo entre sembrar y recoger hace que muchos se relajen, que piensen que no pasa nada, que crean que pueden seguir igual. Pero ese silencio no es aprobación, es proceso. La semilla está trabajando debajo, está creciendo, está formando raíz. Y cuando brota, ya no se puede ocultar.

Oseas 8:7 lo dice de manera clara: “Sembraron viento, y torbellino segarán”. No solo se recoge lo que se siembra, muchas veces se recoge multiplicado. Una mala decisión no se queda pequeña, se expande. Un hábito repetido no se queda igual, se fortalece. Una acción sostenida no se detiene sola, crece. Por eso la advertencia es urgente: no jugar con lo que se está sembrando.

Pero esta verdad no es solo advertencia, también es esperanza. Porque así como alguien puede sembrar mal y recoger mal, también puede sembrar bien y recoger bien. El que decide cambiar su siembra, cambia su futuro. El que deja de alimentar lo que lo destruye y empieza a caminar en obediencia, empieza a ver resultados diferentes. Dios no solo es justo en el juicio, también es fiel en la recompensa.

Salmo 126:5 dice que los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. Eso muestra que a veces la siembra correcta no es fácil. Implica dejar lo que agrada a la carne, implica tomar decisiones firmes, implica cortar con lo que antes dominaba. Pero aunque cueste, esa siembra trae vida. No es inmediata, pero es segura.

El punto central no es si estás sembrando, porque todos están sembrando. El punto es qué estás sembrando. Cada día alguien está depositando semillas en su vida. Nadie vive en neutral. Cada palabra, cada acción, cada decisión deja marca. Y lo que hoy parece pequeño, mañana se convierte en resultado visible.

Por eso este mensaje no es para mirar a otros, es para examinarse. ¿Qué estás sembrando en tu vida? ¿Qué estás alimentando en secreto? ¿Qué estás repitiendo que después dará fruto? Porque la cosecha no va a preguntar si estabas listo, simplemente va a llegar.

Y cuando llegue, ya no se puede cambiar.

Por eso la advertencia es clara desde el principio: no te engañes. No vivas pensando que puedes sembrar una cosa y recoger otra. No te convenzas de que puedes jugar con esto. Dios no puede ser burlado. No porque le falte poder, sino porque Él estableció un orden que no se rompe.

Si alguien quiere un futuro distinto, tiene que empezar con una siembra distinta. Tiene que cortar lo que está mal, tiene que plantar lo correcto, tiene que sostenerlo en el tiempo. Porque el cambio real no empieza cuando se desea algo diferente, empieza cuando se siembra algo diferente.

Y al final, cada uno va a ver el resultado de lo que decidió sembrar.
No lo que quiso… no lo que pensó… no lo que prometió…
sino lo que realmente sembró.

10/08/2026

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