12/05/2021
Uno de mis libros preferidos es Lucas, no me canso de leerlo, Lucas era médico y le escribió dos cartas a Teófilo, tratando de explicarle el evangelio y quien era Jesús.
Lucas no era judío y eso en automático lo convertía en gentil, “no era de los escogidos” ante la sociedad de su momento, pero él está seguro que la salvación también era para él.
En sus escritos presenta a Jesús como todas las promesas cumplidas que se mencionan en el antiguo testamento y no se limita a eso, se asegura de dejar en claro que en Cristo las barreras desaparecen; incluyendo a samaritanos, leprosos, pobres, ricos, publicanos, enfermos, ladrones, hijos pródigos, mujeres y niños.
Esto me recuerda cuando en los evangelios se hace referencia a los profetas, pero Lucas llega hasta la parte final donde asegura que: todo el mundo vera al Salvador.
Dios nos ama - su amor no está en duda-, aún en la condición en la que nos encontramos, nos ve tal como somos - sin filtros - y nos acepta.
Lucas nos enseña que ya no hay barreras para acercarnos a Jesús, que la salvación y el amor de Dios es para todos - no solo para los judíos- hay esperanza para ti y para mí, no dudes en correr a los brazos del Padre, porque nos ha dado ese regalo inmerecido mediante Jesús, La Salvación para vida eterna de nuestras almas.
'Mucho tiempo atrás, el profeta Isaías había escrito acerca de Juan: «Alguien grita en el desierto: “Prepárenle el camino a nuestro Dios. ¡Ábranle paso! ¡Que no encuentre estorbos! ”Rellenen los valles, y conviertan en llanura la región montañosa. Enderecen los caminos torcidos. ¡Todo el mundo verá al Salvador que Dios envía!”
Lucas 3:4-6
Por: Gabriela Magnolia