24/08/2026
QUE NO SE APAGUE TU LÁMPARA 🕯️
Mateo 25
Las cinco vírgenes que eran necias no estaban listas para algo que inevitablemente iba a suceder: el tiempo de espera.
Y esa palabra es importante, porque la espera es inevitable.
Jesús nos habla de estar preparados para Su venida. Estamos viviendo los últimos tiempos y este no es momento de descuidarnos, sino de estar preparados, con nuestra lámpara encendida y con aceite suficiente para el tiempo de espera.
Porque hay un tiempo entre la promesa y su cumplimiento. Hay momentos en los que parece haber una demora, pero eso no significa que Dios no esté haciendo nada. En el tiempo de espera, Dios hace muchas cosas en tu vida.
Dios trabaja en áreas que muchas veces no podemos ver. Trabaja en esas partes internas, enseñándonos a depender de Él, a caminar con confianza, a entender que fuera de Él no hay nada, que todo lo que necesitamos está en Él y que no tenemos que cargar solos con todo.
Muchos personajes de la Biblia tuvieron que esperar.
Por eso, el tiempo de espera también es un tiempo de cuidado.
Cuida que no se acabe lo que hay dentro mientras llega lo que estás esperando. Cuida que no se acabe tu intimidad con Dios.
Las vírgenes tenían lámparas y, por fuera, tenían la apariencia de estar preparadas. Pero cuando llegó la demora quedó en evidencia lo que faltaba: no tenían suficiente aceite.
Y eso también puede sucedernos.
Podemos tener la apariencia, conocer el lenguaje cristiano, estar involucrados en muchas cosas e incluso servir, pero poco a poco ir perdiendo nuestra comunión con Dios porque estamos demasiado interesados en todo lo que sucede alrededor.
Podemos caer en una rutina espiritual y estar haciendo muchas cosas “para Dios”, pero carecer de COMUNIÓN CON DIOS.
Y si estamos en los últimos tiempos, la pregunta no es solamente si tenemos una lámpara.
La pregunta es: ¿tenemos aceite? ¿Estamos realmente preparados?
No basta con parecer preparados por fuera. Necesitamos cuidar nuestra vida espiritual por dentro.
No descuides lo de adentro por estar tan enfocado en lo de afuera.
La preparación no es transferible. Se debe cultivar PERSONALMENTE.
Las otras vírgenes no podían simplemente darles de su aceite. De la misma manera, nadie puede darte de su comunión con Dios. Nadie puede cultivar por ti esa intimidad con el Espíritu Santo.
Tú tienes que permanecer conectado a la fuente de donde recibes fortaleza.
Pero hay otra parte importante de esta historia.
Las vírgenes no solamente debían estar preparadas para esperar. Su responsabilidad era tener sus lámparas encendidas para salir a recibir al novio e iluminar el camino.
Y nuestro llamado tampoco consiste solamente en esperar para entrar a la casa del Padre.
Estamos llamados a iluminar el camino para que otros también lleguen a Él.
Ya eres ciudadano del cielo. Ya entiendes tu papel. Ahora enciende tu lámpara y guía a otros a la casa del Padre.
Somos embajadores de Cristo.
Que nuestra vida produzca sed en otras personas para ir a la fuente, que es Cristo.
Y aquí viene una pregunta que necesitamos hacernos:
¿Qué está sucediendo en nuestra vida? ¿Estamos pidiendo solamente por nosotros?
¿Nuestras oraciones están enfocadas únicamente en nuestras necesidades, nuestros problemas, nuestra familia, nuestros planes?
Podemos tener la lámpara, la apariencia y hasta el lenguaje de un “cristiano”, pero por dentro haberse acabado el aceite.
Podemos sentirnos vacíos porque estamos tan enfocados en nosotros mismos que olvidamos nuestra responsabilidad de llevar el testimonio a otros.
Y especialmente en estos tiempos, no podemos olvidarnos de los que todavía necesitan conocer a Cristo.
Ya no somos nosotros los protagonistas.
Se trata de llevar Su mensaje.
Ve y predica el Evangelio, empezando por los nuestros.
Esto nos puede pasar a todos. En el tiempo de la demora podemos descuidarnos porque estamos enfocados en lo que sucede afuera y dejamos de cuidar lo de adentro: el aceite.
Por eso nuestra oración también debe cambiar:
Espíritu Santo, lléname para estar listo. Lléname para poder guiar a otros y orar por otros. Perdóname por enfocarme solamente en mí y en mi propia lámpara.
La Palabra también nos advierte que el amor de muchos se enfriará. Las ofensas pueden llevarnos a perder el amor, y cuando dejamos que todo lo que sucede alrededor nos desconecte de Dios, poco a poco nuestra lámpara comienza a apagarse.
No te desconectes de la fuente de poder.
No sabemos cuánto durará la espera, pero sí sabemos lo que nos corresponde hacer mientras esperamos:
1. Cultiva tu COMUNIÓN CON DIOS.
Ora por ti, pero también ora por otros.
2. Involúcrate en SERVIR A OTROS.
Hay que ir por otros. Usa tus dones y tus talentos.
Estamos en un tiempo en el que debemos estar preparados.
Mientras esperas, cuida tu aceite.
Mantén tu lámpara encendida.
Permanece cerca de Dios.
Y no uses esa luz solamente para ver tu propio camino.
ILUMINA EL CAMINO A OTROS. 🕯️🤍
— Notas del mensaje por Miriam López.