10/07/2023
Habiendo hablado acerca de una iglesia que trabaja sin amor (de Efeso), y analizado a la iglesia ejemplo de sufrimiento y pobreza (de Esmirna); hoy pongo mi atención en una iglesia a la que el Señor Jesucristo le dijo: "yo sé que tú vives en la ciudad donde Satanás tiene su trono" versión TLA.
Lo que la Santa Escritura llama "el trono de Satanás", es lo que los historiadores y arqueólogos llaman: El altar de Pérgamo. El cual, es un monumento religioso de la época helenística construido originalmente en la acrópolis de Pérgamo, a principios del reinado de Eumenes II (197-159 a. C.), y se caracteriza por sus enormes escalinatas, sólidas columnas y un friso que representa la lucha entre los gigantes y los dioses de la mitología griega. Se le conocía como la silla de Zeus.
Las dimensiones originales del altar eran de 69 metros de longitud, 77 metros de anchura y 9.70 metros de altura.
La tipología del edificio no era la de un templo, sino que se trataba de un altar externo; el cual era un edificio rectangular en forma de U que se elevaba sobre un gran podio, al cual se accedía a través de una escalinata monumental.
Jesucristo no solamente la ubica en dónde se encuentra asentado el enemigo de la iglesia, sino que además elogia a la congregación diciéndole: "y no has negado mi fe, ni aún en los días en que Antipas mi testigo fiel fue mu**to entre vosotros, dónde mora Satanás". versión RVR60
Según la tradición, Juan el Apóstol ordenó a Antipas obispo de Pérgamo durante el reinado del emperador Domiciano. La tradición dice que Antipas fue martirizado en 92d.C., siendo quemado sobre brasas ardientes, dentro de un toro de bronce, conocido como "el toro de Fálaris".
El toro de Fálaris es un instrumento de tortura cuyo nombre se atribuye a Fálaris, tirano de Acragas, Sicilia, que murió en el año 554 a. C.
La estatua se colocaba encima de una hoguera, con lo que la temperatura del interior aumentaba como en un horno. Los alaridos y los gritos de las víctimas salían por la boca del toro, haciendo parecer que la figura mugía.
Los romanos tenían fama de haber usado este dispositivo de tortura para matar a algunos cristianos, especialmente a san Eustaquio, quien, según la tradición cristiana, fue asado en un toro de cobre con su esposa e hijos por el emperador Adriano. Lo mismo le sucedió a san Antipas, obispo de Pérgamo durante las persecuciones del emperador Domiciano y el primer mártir en Asia Menor, quien fue asado hasta la muerte en un toro de cobre en el año 92.
La iglesia de Pérgamo es digna de admirar por su fé inquebrantable aún en medio de las persecuciones imperiales.
Quizá habían escuchado al apóstol Pablo decir: "¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?
Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro". Romanos 8:35,38,39 versión RVR60
Que la iglesia de Pérgamo nos inspire a mantener nuestra fé inquebrantable ante las aflicciones de este mundo, amén
"Rebosa mi corazón palabra buena; dirijo al Rey mi canto; mi lengua es pluma de escribiente muy ligero" Salmo 45:1.
Con amor: pastor Esteban Ramos.