05/10/2026
Los discípulos abrieron sus ojos para ver al Hijo de Dios, aguzaron sus oídos para escuchar al Verbo encarnado: abrieron su corazón y dejaron que su Señor los convierta y los sane. Eran personas altamente motivadas por su maestro, sus corazones estaban llenos de preguntas y no temían "incomodar" con las mismas a su Señor. Sabían del rol importante que tenían las preguntas en el aprendizaje.